Don Hector

Amanda Jara agradece a Héctor Herrera por el rescate de Víctor de una desaparición

El pasado  27 de marzo, durante la exhibición del documental “Víctor 2547”,  Amanda Jara agradeció la hazaña de Héctor Herrera,  el joven de 23 años que rescató el cuerpo de su padre tras haber sido asesinado en el Estadio Víctor Jara el 16 de septiembre de 1973.

 “Un infinito agradecimiento, no sólo por lo que hiciste en ese entonces, sino que por todo lo que has hecho por nosotros desde ese momento”, manifestó la hija del cantautor.

 Ambos se encontraron una actividad organizada por el Sitio de Memoria Ex Clínica Santa Lucía, para recordar y comentar con los asistentes los hechos ocurridos hace 45 años.

“Vamos a cumplir 45 años y la investigación no está hecha. Todo Chile debe estar agradecido de ti [Héctor]. Eres el eslabón de la historia no investigada y pese a tu importancia, la gente no te conoce siendo que te debe mucho”, aseguró el director ejecutivo de la Fundación Víctor Jara, Cristián Galaz.

En el documental se recrea los sucesos que llevaron a la recuperación del cadáver del artista gracias a las gestiones realizadas por Héctor y otras personas que fueron colaborando durante el proceso hasta su entierro.

Emocionado, Herrera compartió su testimonio con los asistentes, “Yo me vi envuelto en las  circunstancias, mi familia no sabía nada, y yo pensé que si algo podía hacer era al menos identificar y recuperar a Víctor, lo que le habían hecho tenía que saberse”.

El aquel entonces joven funcionario del Registro Civil, fue mandado a realizar un registro de huellas dactilares a los cientos de cadáveres apostados en las dependencias del Servicio Médico Legal. “Fui testigo de las atrocidades que se cometieron a muchas personas, trabajadores, ancianos, mujeres y niños apilados, con sus ojos abiertos , evidenciaban las huellas de lo que se le estaba haciendo a las personas”, afirmó Herrera.

Un compañero de labores reconoció a Víctor entre los fallecidos, al encontrarse con serias heridas en su rostro y cuerpo, ante la duda de su identidad, Héctor tomó impresiones de sus huellas para ser comparadas con los archivos del Registro Civil. Al día siguiente, partió hacia las dependencias del registro y gracias a la complicidad de una funcionaria encargada de huellas dactilares pudo confirmar que se trataba del cantautor.

En su ficha de identificación aparecía el nombre de su esposa, Joan Turner , y la dirección de la casa que compartían. Héctor no dudó en ir para dar aviso a la familia. Al llegar a la vivienda, se encontró con una joven extranjera acompañada por dos niñas y una amiga, ante la presencia de estas mujeres él decidió llevar a cabo el rescate de Víctor.

Para ello le pidió a Joan que mantuviera la calma ya que iban a ingresar de forma clandestina al recinto del Servicio Médico Legal y de ser descubiertos, sus vidas correrían peligro.

Tras haber logrado ingresar a las dependencias, y ante la escena de horror que inundaba los pasillos del lugar, Joan y Héctor salvaron a Víctor de haber ingresado a la sala de autopsias. Según el exfuncionario “la persona que nos atendió nos dijo que llegamos justo a tiempo para poder recuperarlo entero”.

Con Víctor en una camilla, ahora venía gestionar el cómo lo sacaban del edificio y qué hacer con él después. Un amigo de la familia fue quién facilitó la urna para el funeral. El recinto se encontraba a pasos del Cementerio General y estaba custodiado por los militares. No era tarea fácil sacar del lugar la urna y tampoco contaban con los recursos económicos para contratar una carroza fúnebre.

Héctor, a estas alturas invadido por el coraje y la valentía, fue a ver sí existía la posibilidad de que alguien del cementerio les prestara un carrito para el traslado. De acuerdo con la normativa del camposanto, no se permitía el préstamo de los carros. Pero al ver el acta de defunción, ante el asombro de la noticia,  el encargado dio la orden para que la secretaria les pasará un carro.

Joan y Héctor lograron trasladar a Víctor al cementerio, pero sin ninguna ceremonia, velorio ni amigos, acompañados solo por el sepulturero le dieron el último adiós a Víctor y con eso comenzó la lucha de Joan por la justicia y preservación del legado del artista.

Con la emoción inundando la sala, Héctor escuchó los agradecimientos de las diversas personas que estaban en el conversatorio, sobrevivientes de la dictadura, familiares de ejecutadas políticos, familiares de detenidos desaparecidos, jóvenes y estudiantes, destacaron la hazaña que impidió que Víctor formará parte de la larga lista de desaparecidos durante la dictadura.

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