Carlota Riveros, directora de la Compañía Ruby Box Theater: “Víctor representa a un padre, a un vecino… a muchas personas al mismo tiempo”

IMG_0081Carlota Riveros volvió a Chile hace menos de un año, luego de siete años viviendo en Francia. En ese país, formó la compañía Ruby Box Theater con la que desarrolla el formato de teatro en miniatura. Dentro todo el equipaje con el que Carlota volvió a Chile, hay una maleta muy especial, con la que recorre calles y festivales de teatro. Ahí está Luchín, su gato, su perro y su caballo, marionetas de la obra de teatro en miniatura inspirada en la canción que Víctor grabó para el disco La Población.

Luego de que Carlota se acercara a la Fundación Víctor Jara y nos mostrara su obra, nos reunimos con ella para conocer más sobre este pequeño Luchín y su capacidad de provocar emociones y remover la memoria.

– Carlota, ¿cuándo surge la idea de crear la obra Luchín?

“Cuando creé Luchín ya llevaba cuatro años allá (Francia). Lo hice un lambe lambe primero, que es la caja para una persona. Quería algo sencillo, algo muy simple y quería algo que representara a mi país. Como estaba lejos, obviamente hay una necesidad de plasmar una cierta realidad, y dije quién más que el Luchín. Fue algo que apareció sin mucha búsqueda la verdad. Fue de inmediatamente el Luchín.

Decidí hacerlo en un lambe lambe para una persona, porque era un mensaje muy íntimo mío y que iba directamente al alma de la gente. Yo usaba la música de Víctor y allá todos hablan francés, pero aún así… había lágrimas, la gente se emocionaba igual que un chileno. Quizás el chileno la tiene más inmediata, la escucha y en seguida hay una memoria emotiva que viene. Ahí en Francia sin esta memoria emotiva que podemos tener nosotros era… ¡clac! los enganchabas en seguida. Y es muy bonito el contacto que hay en el teatro para una persona, porque realmente tú los sacas de una atmósfera y los metes a otro universo. Me ha pasado que terminan de ver la obra, salen caminando hacia un lado y ves que luego devuelven porque en realidad iban para el otro lado”, comenta riendo.

– Me da la impresión que el teatro para una persona te saca de tu zona de confort, te deja más vulnerable…

Sí, y Luchín tiene una memoria emotiva tan fuerte que las personas reaccionan de diferentes maneras y es súper interesante también. Desde quien siente pudor y ¡oh! se va hacia atrás—haciendo el gesto—porque no quiere asumirlo, no quiere vivirlo porque es algo fuerte; hasta la gente que dice ¡oh, genial! y mete la mano y que quiere jugar con él. Por ejemplo en el lambe, metían la mano y jugaban con Luchín y le tiraban la pelota y estaban ahí a fondo, mirando. Está la gente que no tiene ninguna expresión, también, y luego termina y te dice ¡qué bacán! y y sale su sonrisa.

17390483_10155053577206774_3875340134254710134_oLa marioneta de Luchín fue también fabricada por Carlota. En palabras de la artista, tiene de todo: tierra, madera, yeso y telas. La primera vez que presentó la obra en Chile fue el año 2013, fuera del Anfiteatro del Museo de Bellas Artes, en un espacio dedicado a las marionetas. También en Valparaíso, donde conoció a la gente la Compañía de Teatro OANI, organizadoras del Festival del Teatro Lambe Lambe quienes la invitaron a la primer versión de este encuentro al año siguiente.

– ¿Y cómo fue la vuelta a Chile? Porque me imagino esto como un ciclo: creaste fuera, pensando a Chile estando tan lejos y luego vuelves con una obra muy identitaria

Sí, es loco porque allá necesitaba… bueno, como marionetista siempre estamos creando nuestro propio universo, entonces necesitaba un poco de Chile. ¿Y por qué Víctor? bueno porque no sólo representa a Víctor, sino que él representa a un padre, a un vecino, a un niño, a muchas personas al mismo tiempo. Entonces para mí era importante sentirme cerca de eso, de esa realidad nuestra. Y cuando volví acá fue mucho más fuerte, porque la emotividad es muy fuerte y siento que la gente se escapa de ella, como que no quiere tener memoria. Como que escapa de esta realidad, por razones obvias. Entonces al llegar acá me sentía con más responsabilidad de decir, antes de que la gente entrara “mira, este espectáculo tiene un alto contenido emotivo, así es que por favor, fluya, disfrútelo”. La gente se atrevía a llorar. Me pasó una vez que una chica ¡dejó hasta una poza! Lloró tanto tanto mientras miraba. Caían y caían sus lágrimas. Se fue me abrazó y fue ¡wow! Tengo una responsabilidad sobre a quién le voy a mostrar esto. Se despierta su memoria.

– Me contabas que la primera gran relación con el público en Chile fue el 2014 en el 1er Festival de Teatro Lambe Lambe, ¿qué reacciones pudiste captar ahí con Luchín?

Ahí pude ver como reacciona un niño, un hombre, una señora. Tienes todo el abanico y no a todos les pega igual. Con los niños es genial porque dicen “él no tenía nada, era un niño trabajador”. Todos se hacen sus películas según sus realidades también. La estuve presentando en el Hospital Sótero del Río, con Los Sonrisólogos. Ahí Luchín agarró una nueva dimensión y agarró otro público y otra sensibilidad, porque tus gestos con la marioneta con gente que está en un hospital, algunos enfermos y otros a punto de morir, es súper simbólico. En un momento el Luchín vuela y ahí no es sólo libertad. Entonces esa es otra área que ha explorado el Luchín, muy tierno, muy emotivo.

  17424861_1121535787969931_534638766033676419_n El 2015 Luchín salió del lambe lambe y pasó a ser presentado en una maleta, formato con el cual Carlota visita diversos lugares en Santiago. Respecto a este cambio de formato, ella comenta que le permite alcanzar más público, algo importantísimo para quien vive de este oficio. “El lambe es mucho más al corazón pero abrirlo da la posibilidad que también mucha más gente lo viva. Y a pesar de eso tiene el mismo efecto. A veces no hay mucho aplauso, pero si hay mucho corazón” sostuvo Carlota.

*Crédito fotografía 1: Sabine Greppo
*Créditos fotografías 2,3 y destacada: Cao Andrea
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