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EL MONTAJE

Participé en el “montaje”. Tuve el privilegio de participar en la etapa de preparación del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, antes de su inauguración. Fue un trabajo acotado, que no estaba en una esfera de decisión. Ser periodista y escritor me habilitaba profesionalmente para el trabajo. Mis escritos testimoniales y sobre las memorias; así como el haber colaborado en los años ’80 en la Comisión Chilena de DD.HH. me convertían en una persona cercana a los temas que debería abordar. ¿De qué se trataba? Debía escribir los textos de síntesis que debían servir para las vitrinas y otras piezas de la museología, diseño y definición que le correspondía tratar a otras personas. Leí miles de páginas provenientes de los documentos oficiales, cuya fuente eran los informes llamados “Rettig” y “Valech”. Relatos espeluznantes, estremecedores, pavorosos. Pero ni espeluznante, estremecedor o pavoroso se me permitió  utilizar en los textos. Tuve que evitar –a pesar de las tentaciones y el asombro- todo adjetivo, toda opinión: “Que califique la persona que visite el museo, que se enfrente ante las evidencias”. En otras palabras, que el Museo entregue el dato y no el relato. Me costaba mucho no adjetivar, con rabia incluso; con espanto, con dolor. Pero había una línea editorial que impedía los gustitos personales. La actitud típica de la transición, de la posdictadura. En el directorio del Museo, además, estaba –sigue estando- representada la derecha; incluso un ex integrante del Consejo de Estado de la dictadura. Entre las fotos de las víctimas de violencia política, si se mira bien, hay personas desaparecidas y ejecutadas junto a uniformados que están registrados en el Informe Rettig. El “montaje” se hizo hasta con timidez, lejos de cualquier osadía o intrepidez que pudiera impedir que pudiera existir el Museo. Parte de su viabilidad dependía –maldita sea- de los victimarios. Y que se pudiera crear y que exista hoy es un logro. A pesar de todo.

Es tan elocuente lo que ahí se preserva, se muestra, se divulga en función de que Nunca Más se repitan las atrocidades cometidas por la dictadura cívico militar –con el silencio, desinformación, desidia, complicidad pasiva y activa de tantos- que ciertamente contribuye a la formación de una cultura de los derechos humanos y al reconocimiento de cómo las víctimas supieron enfrentar con dignidad el sufrimiento. El Museo cumple su misión y otras organizaciones de la ciudadanía también lo hacen complementando esa memoria, aportando las diversas piezas de un puzzle que la historia irá interpretando. Por ello, son ofensivos los dichos del personero de gobierno que habla de “montaje”, que el museo es “para contar una versión falsa”, para que “la gente no piense, para atontarle”. Pueden criticar, pero no desmentir. Quienes, a pesar de las evidencias, siguen negando, minimizando o relativizando los terribles crímenes cometidos están enfermos de contumacia: insisten en el error y el horror.

Ya conté mi participación en el “montaje”. Ciertamente no se trataba de “hacer literatura” ni de lucirse, pero reconozco que fue un privilegio. Lo agradezco. Me parece bien que la voz pública de los escritores se haga escuchar. En ese sentido es significativo que un Premio Nacional de Literatura –Raúl Zurita- haya reaccionado de inmediato ante los dichos del ministro de las culturas, las artes y el patrimonio: “Declaraciones que hieren lo más entrañable del pueblo de chile, a sus desaparecidos, a sus fusilados, a sus torturados, a sus exiliados…” apelando –el poeta- a “nuestra dignidad como artistas, como escritores, como intelectuales, como seres humanos en ello”. Comparto, suscribo y agradezco esa declaración. Defendamos nuestro Museo de la Memoria y los Derechos Humanos; y cada esfuerzo por completar, preservar y divulgar la memoria que se hace -también- fuera de esa institución. Que el silencio de los escritores y escritoras no nos resulte algo vergonzante.

 

 

Jorge Montealegre I.

Escritor

Director Fundación Víctor Jara

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MADRES

 

Ayer despedimos a Ana Luisa Sáez Vásquez, madre de Michel Nash Sáez. Mientras estaba allí en la pequeña ceremonia en el cementerio general, escuchando algunos testimonios, observando a las personas que la acompañaron, mirando su ataúd con una rosa roja encima, entre la pena por su partida, y la rabia por la injusticia y crueldad a la que fue sometida con la desaparición de su hijo Michel Nash Sáez, me preguntaba por qué esa despedida tan solitaria, tan callada. Estaba su familia y unas 80 personas, la mayoría mayores de 50, un joven de la Juventud Comunista y el Diputado Comunista Hugo Gutiérrez.

Me pregunté con enojo, para ser franca, dónde están todos los jóvenes que hoy quieren cambiar el mundo, dónde están las organizaciones sociales, las múltiples izquierdas, las feministas, los colectivos de luchadores sociales, los intelectuales, dónde están las banderas, las canciones, las flores que debieron acompañar a una mujer que lucho 45 años por los derechos humanos, por la verdad y la justicia. Ella era una madre que perdió a su hijo en septiembre de 1973, fue fusilado y hecho desaparecer. Ana luchó hasta su último respiro por encontrarlo. Ella es una más de esas mujeres que remecieron la conciencia de Chile en los peores años de la dictadura. Ana es una más de esas madres que se enfrentaron a Pinochet solas, que salieron a las calles, que hicieron la huelga de hambre más larga en dictadura, que pusieron, gracias a sus luchas, las violaciones a los derechos humanos que se cometían en Chile, en la primera plana del mundo y con eso nos ayudaron a TODOS!  Su lucha es de un valor incalculable para la vida de muchos de nosotros, para que hoy exista democracia, para que hoy se hable de derechos humanos, para que sea TEMA en el Chile de hoy.

¿Acaso no debiéramos salir en masa a despedir a una mujer así?, ¿Acaso no debiéramos todos tomar su bandera y seguir preguntando Dónde Está Michel Nash Sáez? ¿Acaso no debiéramos todos abrazar a esas mujeres, las que aún viven y ayudarlas a encontrar a sus hijos antes que se mueran sin saber?!

 

Ella pidió que se pusiera una canción de Silvio Rodríguez que dice así:

A dónde van las palabras que no se quedaron

A dónde van las miradas que un día partieron…

…a dónde van ahora mismo estos cuerpos

que no puedo nunca dejar de alumbrar

acaso nunca vuelven a ser algo

acaso se van..

y a dónde van, a dónde van.

 

Así terminó su despedida, con la pregunta insistente que vivió con ella 45 años ¿Dónde, Dónde estás hijo mío??!! , ¿Dónde? Una pregunta que NO QUIEREN RESPONDER LOS RESPONSABLES DE ESTE HORRIBLE SUFRIMIENTO. Una pregunta que los que no tienen un desaparecido no están haciendo, una pregunta que los jóvenes no hacen, que la sociedad chilena no hace.

Es una pregunta que deberíamos gritar TODOS los que nos decimos respetuosos de los derechos humanos. DEBERÍAMOS EXIGIR una respuesta. Porque las respuestas ESTÁN.

Es un imperativo ético gritar esa pregunta ¿Dónde Están los Detenidos Desaparecidos?

Las cenizas de Ana serán llevadas a Pisagua. Sí a Pisagua, el lugar donde fusilaron a su hijo. Serán lanzadas al mar, porque ella pensó que quizá allí, en el fondo del mar se encontraría finalmente con su hijo Michel.

Cada vez que se muere una madre sin saber dónde está su hijo, pierde la humanidad de este país, cada vez que una madre que ha luchado 45 años por la verdad y la justicia se va así, apenas acompañada de unos pocos, en silencio, se muere la verdad y la justicia.

HASTA ENCONTRARLOS.

Andrea Ugalde Prieto

Directora

 

Concierto Los Vásquez, 29 de septiembre, Estadio Víctor Jara

LA MEMORIA ES FUTURO ¿O EL FUTURO DE LA MEMORIA?

En las últimas semanas hemos vuelto a comprobar que la memoria histórica es un territorio en disputa, en todos los sentidos posibles. Disputa de un territorio cultural por cierto, ya que la memoria es construcción de sentido y se levanta todos los días en forma de canciones, poemas, arte en general, y se proyecta en las conversaciones diarias al interior de las familias, en los círculos de amistad. Por eso el 17 de mayo pasado hicimos el lanzamiento oficial del FAM 2018, el FESTIVAL ARTE & MEMORIA VICTOR JARA. (ver http://fundacionvictorjara.org/sitio/fundacion-victor-jara-anuncia-el-primer-festival-arte-y-memoria-fam-victor-jara-2018/ ). Este Festival consiste en una semana de conciertos, exposiciones, teatro, charlas, cine, conversatorios y encuentros en torno a la memoria y se realizará en el Estadio Víctor Jara en septiembre próximo (ver también www.famvictorjara.cl ).

Pero la memoria es también un territorio en disputa concreto y material. Este llamado a participar del FAM 2018 es un llamado también a rescatar el espacio del Estadio Víctor Jara, rescatarlo para que vuelva a ser un lugar de encuentro para la ciudadanía y también un espacio digno para la memoria histórica y los derechos humanos. Hoy este Estadio no recibe actividades masivas y se encuentra en un entorno de abandono y vulnerabilidad  (ver http://fundacionvictorjara.org/sitio/fundacion-victor-jara-presenta-proyecto-para-recuperar-el-acceso-principal-y-frontis-del-estadio/ ).

Otro ejemplo de disputa territorial es la que denunciamos, también en estos días, acerca del estado de abandono en que se encuentra el Memorial de Lo Espejo, a un costado del cementerio Metropolitano (ver http://fundacionvictorjara.org/sitio/fundacion-victor-jara-denuncia-danos-sufridos-en-memorial-de-ejecutados-politicos-en-la-comuna-de-lo-espejo/ y http://fundacionvictorjara.org/sitio/declaracion-publica-denuncia-por-graves-danos-a-memorial-en-lo-espejo/ ). Existe este memorial gracias a los vecinos organizados de Lo Espejo y señala el lugar donde fueron arrojados los cuerpos de Litré Quiroga y Víctor Jara.

Todos estos espacios señalados: el Pasaje Arturo Godoy que da acceso al Estadio Víctor Jara, el estadio mismo, y el Memorial de lo Espejo, no solo tienen en común el que están unidos a la memoria de Litré y Víctor, sino también que se encuentran convertidos en basural y baño público. Esto no es solo una cruda realidad, sino que constituye un mensaje que la sociedad chilena le está enviando a las nuevas generaciones y al mundo: NO NOS IMPORTA LA HISTORIA, NO NOS IMPORTAN LOS DERECHOS HUMANOS, NO NOS IMPORTA LA MEMORIA. Devolver la dignidad que se merece la memoria histórica es preservarla y protegerla, pero sobretodo es enviar un nuevo mensaje al mundo: SOMOS DIGNOS DE ESTE LEGADO PORQUE LO AMAMOS Y LA CUIDAMOS.

Tal es la magnitud de esta disputa por un territorio que resulta crucial para conquistar el futuro, un futuro digno para los que vengan. LA MEMORIA NO ES UN ASUNTO DEL PASADO, LA MEMORIA ES EL MATERIAL CON QUE CONSTRUIMOS EL FUTURO DE NUESTRA HISTORIA.

 

Santiago, junio 2018

 

Cristian Galaz

Director Ejecutivo

Fundación Víctor Jara.

estadio victor Jara

¿UN CALLEJON SIN SALIDA?

Eso es lo que parece hoy el pasaje Arturo Godoy, ese que le da acceso al estadio Víctor Jara. Está convertido en un callejón mal oliente, un basural insalubre, un pasaje al cual nadie se atreve a transitar ni a plena luz del día por temor a pisar caca o a ser agredido por los oscuros habitantes permanentes del espacio. Y la situación no tiende a mejorar sino todo lo contrario, cada día se vuelve peor, empobreciendo la vida de un barrio en el cual viven y trabajan una enorme cantidad de personas.

Por si esto fuera poco se trata de un Monumento Nacional en la categoría Monumento Histórico. Es decir que el estado chileno distingue a este lugar como un espacio valioso para la ciudadanía, reconoce su importancia histórica pero no se hace cargo de mantenerlo conforme a la dignidad especial que merece. Al deterioro se agrega el hecho insólito que no hay una placa o simple cartel que señale su carácter de Monumento, no existe una señalética que indique las razones de esa distinción. El abandono es total.

HACERSE CARGO

Pero como Fundación Víctor Jara no estamos solo denunciando esta desagradable e inútil situación. No queremos mirar desde la esquina lo que los demás debieran hacer. Queremos hacernos cargo del problema y ser parte de las soluciones. Por eso hemos elaborado un plan integral de rescate del pasaje que ya fue aprobado por el Consejo de Monumentos (ver reportaje en esta edición). Hemos dado a conocer este proyecto a la Municipalidad de Santiago (la que según la ley tiene la responsabilidad de cuidar el pasaje en tanto Monumento Nacional) y a la Intendencia Metropolitana. Hemos tenido buena acogida, pero esto no se ha traducido en recursos para implementarlo.

Rescatar este espacio puede tener un gran impacto en la vida cívica de este barrio populoso y vital ya que no solo mejoraría sustancialmente la visualidad del pasaje, sino que también permitiría su uso recreativo y cotidiano por parte de los vecinos y miles de personas que por allí transitan diariamente. También permitiría dotar al Estadio Víctor Jara de un acceso digno al tiempo de convertir el pasaje mismo en un espacio de encuentro para desarrollar actividades artísticas, culturales y de memoria.

Seguiremos golpeando puertas y haciendo fila ante las ventanillas que sean necesarias, pero necesitamos ayuda, solos la tarea se nos pone cuesta arriba. Por eso a partir de ahora iniciamos una campaña comunicacional para difundir este grave problema, así como nuestra propuesta de solución. Hacemos un llamado a la ciudadanía, a los habitantes del barrio, a las asociaciones culturales, barriales, migrantes, a las juntas de vecinos, a sumarse a este esfuerzo contactándose con nosotros. Al mismo tiempo solicitamos el apoyo de artistas y miembros de la comunidad cultural para que nos acompañen en esta tarea. Todo apoyo suma para que este aparente callejón sin salida se abra a la comunidad con renovada vida.

 

Cristian Galaz

Director Ejecutivo

Fundación Víctor Jara

Abril, 2018

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MUJERES QUE LUCHAN

Hoy recordamos a las mujeres que luchan. Aquellas obreras textiles que pelaron por sus derechos laborales en 1857 muriendo calcinadas en su fábrica, por alzar su voz y oponerse a la miseria y la explotación. Su ejemplo abrió el camino para cientos de luchas sindicales que permitieron alcanzar grandes avances en derechos sociales y laborales. Su lucha dio al mundo una oportunidad de mejorar. Porque las mujeres que luchan no solo luchan por ellas o por otras mujeres, luchan por todos. Las mujeres que lucharon por su derecho a voto hicieron del mundo un lugar un poco más ecuánime para todos, no solo para las mujeres.

Aquí en Chile podemos reconocer a grandes mujeres que hicieron de su vida una lucha, como Sola Sierra en la búsqueda de verdad y justicia todos los Detenidos Desaparecidos y con ello hacer de nuestro país uno más justo y digno; como Gabriela Mistral y su lucha por una educación de calidad para todos los niños y niñas, en Chile, pero también en México donde es muy reconocida. Y muchas otras en el mundo como Berta Cáceres que fue asesinada por proteger los bosques de su comunidad en Honduras. Son tantas.

Hoy queremos saludar especialmente a Joan Jara, una mujer que ha dedicado 45 años de su vida a luchar por verdad y justicia para Víctor Jara, y no sólo para Víctor sino también para todos los que como él, fueron asesinados por la dictadura cívico militar. Reconocemos y homenajeamos su vida. En esa lucha nos ha convocado a todos a mantener viva la memoria, con ello ha aportado a construir un país mejor para todos y el pueblo se lo reconoce.

Las mujeres que luchan abren el camino para hacer del mundo un lugar más justo, inclusivo, amable, cariñoso, alegre y verdaderamente libre para todos. Sabemos que todas las mujeres luchan, porque en este mundo hoy el solo hecho de ser mujer es una lucha constante contra la discriminación, la violencia y el machismo. Por eso gritamos con fuerza…

¡SACANDO PECHO Y BRAZO POR LAS MUJERES LUCHADORAS Y TRABAJADORAS!

Un saludo fraterno para todas en este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres.

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25 AÑOS DE RESISTENCIA, ARTE Y MEMORIA

Esta es una síntesis de las palabras de Joan Jara el día 20 de enero del 2018 al recibir la nueva casa de la Fundación de manos de la presidenta Michel Bachelet

Hace ya casi 45 años que Víctor fue brutalmente torturado y asesinado por las Fuerzas Armadas en el Estadio Chile, junto a otros luchadores sociales. Fue en el funeral del poeta Pablo Neruda que me di cuenta que esa no era una tragedia personal de nuestra familia, sino la tragedia de todo un pueblo. En ese momento me tuve que llenar de valor, salí de Chile junto a mis hijas, para contar lo que estaba pasando aquí.

No fue hasta el año 1991, después de un tiempo de vuelta en Chile, que logramos juntar más de 800 artistas bajo la dirección de nuestro querido amigo Andrés Pérez, para hacer lo que nosotros llamamos un acto de purificación del Estadio Chile, para todas las víctimas que habían sufrido allí. Fue un acto maravilloso, entre duelo, alegría y determinación para el futuro.

Fue en ese momento que nació la idea de hacer una Fundación Víctor Jara. La idea nació con fuerza. Sentimos que no solo era posible, sino que necesario, para recordar a Víctor en toda su dimensión. No solo como uno de tantos detenidos y ejecutados por la dictadura, sino como un artista chileno comprometido con su pueblo. Un hombre tan creativo, tanta creación que perdimos con su muerte.

De ahí en adelante, con nuestro propio esfuerzo y afán, logramos trazar un camino donde siempre hemos querido ser fiel a los valores por los cuales Víctor entregó su vida y su creación. Un hombre trabajador, generoso y alegre. Este trazado se logró siendo siempre independientes, pero con amor y el cariño de tanta gente que había escuchado a Víctor cantar, que habían presenciado su rol en el teatro y lo querían y valoraban.

Así, con tremendo esfuerzo, logramos sobrevivir durante muchos años, siempre gracias a la unión de muchas voluntades. Después de años de resistencia frente a autoridades municipales y judiciales, lograron echarnos del lugar que habíamos forjado en la Plaza Brasil. Estos últimos cuatro años hemos estado sin casa. Intentamos sobrevivir, con nuestro Archivo disperso, y solo voluntad para seguir adelante.

Pero aquí estamos, parados, listos para seguir peleando para conseguir la verdad y la justicia para todas las víctimas del terrorismo de Estado en el Estadio Chile. En todos estos años, nos hemos dado fuerzas con el amor y la convicción de un pueblo que no olvida. Es esa justicia del pueblo la que ha recibido Víctor, que lo recuerda en un lugar de dignidad y creatividad en nuestra memoria colectiva. Es con esa fuerza que hemos logrado construir una institución que mantiene la memoria de un artista que quería y amaba a su pueblo y que dio su vida por él.

Agradezco este momento de todo corazón, y gracias por estar aquí con nosotros, recibiendo esta casa. Gracias Señora Presidenta, por este nuevo hogar para la Fundación Víctor Jara, por su Archivo que recuerda la vida y obra de un artista comprometido con su tiempo.

Joan Jara

Enero 2018

Mural Lo Espejo

25 años de Resistencia al olvido

Hace tan solo unos meses atrás nos situábamos como Fundación en Resistencia Cultural. Hoy, poco tiempo después esta idea parece tener aún más sentido y razón.

Este 2018 la Fundación Víctor Jara cumple 25 de años de vida y queremos celebrarlo con todo. Son 25 años de altos y bajos, vividos sobretodo en la solidaridad y hermandad de los trabajadores y trabajadoras, de los hombres y mujeres de barrios, poblaciones, escuelas, y universidades, de los más humildes, de los que Víctor representó. Hemos atravesado generaciones de la mano de Víctor, sus canciones y su legado, sus pensamientos y sentimientos. Son 25 años de resistencia contra el olvido y por la memoria.

¿Qué significa Resistir?

Resistir puede confundirse con la idea de permanecer incólumes frente a los ataques o bien simplemente con sobrevivir en el tiempo y sus avatares. Para nuestra Fundación no hay resistencia si no somos capaces de avanzar a paso firme y con urgencia por el camino que nos hemos propuesto. Resistir implica movimiento, presencia, construcción de redes con otros resistentes, salir de la comodidad de los espacios íntimos a los riesgos de los espacios públicos.

Celebrar nuestros 25 años implica hoy marchar con premura, crecer en organización, fortalecer lazos. Solo como ejemplo, este 2018 nos hemos propuesto consolidar el rescate del Estadio Víctor Jara. Hemos planificado para ello dos grandes actividades durante el año.

Estadio Víctor Jara: Festival de las Artes y la Memoria.

Durante una semana a fines de abril y otra a fines de septiembre, llevaremos al estadio la música, la danza, el teatro y la memoria. Todos los días, de lunes a domingo, mañana tarde y noche, para niños y niñas, para todo público. Esperamos convertir definitivamente ese gran espacio Monumento Histórico, sitio de memoria, en un lugar de encuentro para la ciudadanía para celebrar la vida y resistir al olvido.

Esta es solo una de las iniciativas que nos hemos propuesto realizar. Hay muchas más, como el rescate del abandonado Pasaje Arturo Godoy que da acceso al estadio Víctor Jara, hoy convertido en baño público y en basural.  También queremos dar vida a nuestra nueva casa llenándola de actividades abiertas a la gente. De esta manera esperamos seguir multiplicando las formas en que el legado de Víctor pueda llegar a las personas, en cualquier parte de Chile y el mundo en que se encuentren.

Sabemos que será un año complejo, con nuevas autoridades instalándose en el poder del Estado.  Pero estamos preparados y lo que es más importante, estamos determinados a avanzar como lo hemos hecho estos 25 años, de la mano de Víctor y del pueblo que lo recuerda con cariño y admiración.

Cristian Galaz
Director Ejecutivo Fundación Víctor Jara

AbreLaVentana

ABRE LA VENTANA

Víctor le dice a María…Abre la ventana y deja que el sol alumbre por todos los rincones de tu casa…

Desde la Fundación Víctor Jara trabajamos todos los días para abrir las ventanas y las puertas de los espacios clausurados para el reencuentro y la memoria, como lo estamos haciendo con el estadio que lleva su nombre. Lo empezamos a hacer ahora desde nuestra nueva casa, abriendo nuevos espacios para la conversación, las artes y la celebración de la vida. No podemos ni queremos andar este camino solos, necesitamos de todos, las comunidades organizadas y las personas. Pero también del estado, con un apoyo decidido a esta tarea que no tiene mercado en donde apoyarse, que es una tarea de la nación en su conjunto.

Los caminos de la memoria no siempre son rectos y luminosos. Muchas veces son sinuosos y otras tantas nos conducen a senderos sin salida y casi siempre son cuesta arriba. Por eso mantener viva la memoria de Víctor Jara es un constante caminar, construir y reconstruir los caminos, no se puede dar nada por definitivo o asentado. Y lo que vale para nuestro Víctor, bien vale para la memoria de toda nuestra historia de violaciones de derechos humanos, en dictadura y también ahora en democracia.

El Estado debe jugar un rol de sustento a los procesos y trabajos por la memoria. No queremos que el estado realice o conduzca este trabajo que le corresponde a la sociedad civil organizada, pero exigimos que lo apoye decididamente con recursos para que abramos cientos de espacios de memoria que hoy están arrojados a la suerte de familiares de Detenidos Desaparecidos y ejecutados que están cansados y agobiados porque el estado se desentiende de sus obligaciones. Es urgente una ley de Sitios de memoria o de conciencia que de sustento y continuidad a los que organizadamente trabajan para que todo un país nunca olvide, para que los chilenos y chilenas sepan la verdad y luchen por la justicia pendiente.

Este es el tamaño del desafío que deberá encarar el nuevo gobierno que será electo este 17 de diciembre. Si no lo asume es nuestro deber, nuestra obligación y compromiso empujar los límites de este territorio en disputa hasta lograr pleno reconocimiento. Por eso no da lo mismo quien asuma el nuevo gobierno.

Abramos la ventana de nuestra conciencia y nuestro corazón para que la luz del sol ilumine nuestras decisiones, porque como le dice Víctor a María…nuestra vida no ha sido hecha para rodearla de sombras y tristezas.

Cristián Galaz

Director Ejecutivo Fundación Víctor Jara

Noviembre 2017

RESISTENCIA CULTURAL

El 28 de septiembre recién pasado celebramos el cumpleaños de Víctor Jara. Si no hubiera sido asesinado, hoy tendría 85 años.  Junto a las conmemoraciones nos preguntamos qué estaría haciendo Víctor en el Chile de hoy. No cabe duda, estaría con las luchas de los movimientos sociales, contra las AFP, por salud digna para todos, por educación gratuita y de calidad, por acceso a la cultura, estaría denunciando la violencia policial contra niños, familias y comunidades mapuche.  Y lo haría cantando, hasta el último aliento de su voz.

Ciertamente Víctor Jara estaría en actitud de resistencia. Resistencia a la cultura del individualismo que se ha impuesto sobre la cultura de la vida en comunidad. Esa idea triste e inútil que nos repite que cada cual debe “rascarse con sus propias uñas”, que los problemas sociales solo pueden encontrar una solución personal e intransferible. Esa idea que nos condena a la más irremediable y absoluta soledad. Estas ideas se han instalado en nuestras formas de vida, constituyéndose hoy en cultura dominante entre nosotros. Asumamos ahora con claridad, los que luchamos por una sociedad solidaria y justa, hemos perdido esta disputa cultural.

Como Fundación Víctor Jara queremos que aquella actitud de resistencia ilumine nuestro camino. Hace unos pocos años denunciamos que todos los espacios con el nombre de Víctor estaban clausurados. Nos rebelamos contra esa realidad impuesta y en el día de su cumpleaños volvimos a abrir las puertas del Estadio Víctor Jara después de casi 10 años de clausura. Levantamos cuatro conciertos con destacados artistas como Illapu, Los Vásquez, Inti-Illimani y Bloque Depresivo.

Cada concierto fue un festejo por la vida de Víctor, pero también fueron actos de resistencia en donde la música y la cultura se unieron a la memoria de todos aquellos que cayeron en ese lugar, justamente por resistirse a callar y bajar los brazos frente a la dictadura que se imponía por la violencia, un homenaje a todos los que allí sufrieron prisión y tortura por defender un gobierno que luchaba por un Chile justo y verdaderamente libre.

Este es nuestro camino, el camino de la resistencia cultural que nos permitirá encontrarnos unos con otros, unir nuestras manos y voces para impedir que las ideas de la soledad se impongan definitivamente en este mundo globalizado y triste.

Cristian Galaz

Fundación Víctor Jara

 

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CAMINANDO POR EL DERECHO DE VIVIR EN PAZ

Reconocer al hermano es el primer paso.

No solo los acontecimientos internacionales nos muestran la vigencia de este llamado que nos hiciera Víctor Jara en 1971. Su canción también nos exige mirar al interior de nuestras fronteras, especialmente al Wallmapu. Allí el pueblo hermano mapuche continúa sufriendo los atropellos de un estado que en los hechos no lo reconoce ni como pueblo, ni como cultura y menos como nación. El caso de José Huenante, el joven mapuche de tan solo 17 años detenido y desaparecido en democracia, nos golpea profundamente. Lo mismo el caso mas reciente de Santiago Maldonado detenido y desaparecido en Argentina en una manifestación mapuche. Tierra, cultura, nación son nociones integradas y profundamente enraizadas en el pueblo mapuche, desconocerlo es pasar por encima a quienes siempre han acogido al extranjero cuando este viene en paz a convivir con ellos.

Por eso saludamos con alegría a un hombre sencillo que viene desde la cultura oriental. Gyoro Nagase es un monje Budista de origen japonés que viene a Chile a hacer lo que ha hecho por décadas alrededor del mundo: caminar por la paz. Esta vez lo hará en Chile en homenaje a Víctor Jara, en el 85 aniversario de su natalicio. Nagase caminará en Puerto Montt por Pampa Irigoin y caminará desde el Memorial de Lonquén hasta el Estadio Víctor Jara el 28 de septiembre. Como siempre desde fuera de nuestras fronteras nos llegan los frutos de lo que Víctor sembró por el mundo. Los invitamos a seguir esta actividad y acompañarnos en esta caminata por la paz.

Todos los habitantes del mundo, sin excepción, tenemos EL DERECHO DE VIVIR EN PAZ y está en cada uno de nosotros reconocer al otro ese derecho, y a nosotros como chilenos nos toca reconocer al hermano pueblo mapuche su propio derecho a vivir en paz en su tierra.

Cristián Galaz

Director Ejecutivo Fundación Víctor Jara