El legado de Bélgica Castro y Alejandro Sieveking que la Fundación Víctor Jara ayudará a preservar y difundir.

Si hay una pareja que fue clave para el teatro y la dramaturgia nacional fue la formada por Bélgica Castro y Alejandro Sieveking, actriz y dramaturgo, ambos Premios Nacionales de Artes de la Representación (1995 y 2017, respectivamente).

Su departamento en el centro de Santiago fue un refugio de cultura e inspiración que solo dos personas profundamente comprometidas con el arte podían dar. Así lo fue hasta que, con un día de diferencia, murieron en marzo de 2020, justo antes de que la pandemia dejara a todo el mundo encerrado.

Desde antes de su partida, Castro y Sieveking mostraban interés por el destino de sus documentos, fotografías, libros, entre otras piezas, que forman un archivo único para la memoria cultural del país. “Más que la consciencia por resguardar era la preocupación por no perderlas y porque quedaran olvidadas. (Alejandro) era un amante del arte y la preocupación era más hacia el cariño y el destino de las cosas que a otra cosa. Ya después de su muerte e incluso un poco antes comenzamos el proceso de inventario, embalajes y protección de sus cosas, en conjunto con la Fundación Víctor Jara”, relata la actriz Catalina Saavedra, quien colaboró con Sieveking para buscar dónde cobijar su colección.

La profunda amistad de Víctor Jara con Sieveking y Castro dio así otra muestra de su fortaleza: el dramaturgo quiso legar a la Fundación Víctor Jara parte de su archivo, que también será resguardado por la Universidad Católica. Catalina Echeverría, conservadora y encargada del archivo de la Fundación, fue parte activa del proceso de resguardo del material, incluso antes de la partida de la destacada pareja.  “Revisando los materiales encontramos alrededor de 30 imágenes de Víctor, todo conservado con un gran cuidado y cariño. Hay otras piezas asociadas a los proyectos que desarrollaron juntos los tres, como los programas de sus obras teatro, recortes de prensa, los boletos de entrada” dice Catalina Echeverría.

Catalina también destaca la pasión de Sieveking por la técnica del collage, que se refleja en la manera en que organizó sus cuadernos con distintos tipos de memorabilia, artículos, fotografías. “Se configuran esos álbumes como una sola pieza, con detalles minuciosos, con una visión propia para presentar sus recuerdos”. La encargada del archivo de la Fundación ha participado activamente en el proceso de clasificación y orden de la colección, junto al embalaje de otras reliquias de la colección Castro-Sieveking, como vestuario que usaron en montajes teatrales.

Finalmente, la actriz Catalina Saavedra explica los próximos pasos y cuál es, en su visión, la importancia de Víctor Jara en el archivo guardado por décadas por Castro y Sieveking: “Alejandro siempre manifestó distintos deseos en relación con el destino de sus cosas. Hablo solo de Alejandro porque Bélgica hacía ya varios años que estaba en ‘otro planeta’ por decirlo de alguna manera. Alejandro en vida pudo traspasar su colección fotográfica a la Universidad Católica para su archivo y conservación. Los otros deseos los iremos cumpliendo en el camino, como por ejemplo algún tipo de colaboración con la Fundación Víctor Jara. Por eso la colaboración de Catalina Echeverria en relación con el embalaje, rescate y protección de las cosas de Bélgica y Alejandro, sus libros, sus cuadros, sus objetos, sus escritos… fue de vital importancia y un gran gesto de alianza colaborativa del legado de estos amigos eternos que fueron y han sido Alejandro, Bélgica y Víctor. Ese es el objetivo final. Preservar la maestría creativa de estos amigos y compartirla con la comunidad. Ese es el deseo y objetivo”.