ENCUENTROS CERCANOS cerró su segundo ciclo con las reflexiones de Jorge Coulon y el empuje de Neltume por su memoria

El programa de la Fundación Víctor Jara, ENCUENTROS CERCANOS, concluyó su segunda temporada con las palabras y música de Jorge Coulon de Inti- Illimani, y la participación de la presidenta del Centro cultural Museo y Memoria Neltume, Angélica Navarrete.

Como fue característico del ciclo, el trabajo por la Memoria de diversas organizaciones fue resaltado en el espacio, que se emite por las cuentas de Facebook y Youtube de la Fundación, y que es realizado gracias a una alianza con la Unidad de Memoria y Derechos Humanos de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes.

En esta oportunidad, Angélica Navarrete comentó cómo se ha desarrollado el trabajo en Neltume, organización que surge desde la comunidad en 2004 con el propósito de relatar la experiencia social de administración por parte de los trabajadores de 22 fundos en lo que fuera el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli (COFOMAP) y la represión desatada por la dictadura cívico militar en la zona; tragedia que tiene dos episodios clave: la resistencia de la población el 12 de septiembre de 1973, y el asesinato del destacamento guerrillero Toqui Lautaro en 1981.

Los memoriales instalados por la organización cerca del lugar de este ataque han sido atacados en varias ocasiones, con sierras y pintura. También han sufrido incendios y robos en su museo. Estos hechos han sido denunciados, sin respuesta: “Esta mañana fui a denunciar y el señor que me tomó la declaración me dijo: ‘¿cuántas veces va a seguir denunciando? Si esto va a seguir pasando y nunca va a haber ningún resultado’. Le respondí que lo haría mientras sea necesario, y que las placas vamos a volver a instalarlas y vamos a insistir en que hay una memoria que se tiene que respetar. Eso es lo que la gente tiene que aprender, a respetar. Aunque no sea mi historia, la gente tiene que respetar, porque hay una vida que se perdió en algún momento”, describió Angélica Navarrete.

“Los Sitios de Memoria son súper vulnerables. No hay interés por investigar este tipo de ataques y zanjar esa parte que le pertenece a gran parte de nuestra sociedad civil”, agregó la presidenta de esta agrupación. Esta opinión fue compartida por el director de la Fundación Víctor Jara, Cristián Galaz, quien expresó:

“Ese acto de resistencia que realizan ustedes es combatido por el poder que no quiere que esta memoria prevalezca. Pero sepan que no están solos en esta lucha”.

Jorge Coulon también reflexionó sobre la necesidad de memoria y valoró el trabajo de las comunidades, como la de Neltume. “La dictadura trató de romper la historia. Decir ‘acá no puede ocurrir nunca más que se organicen trabajadores, pobladores, campesinos’. Y han querido mostrar que esta nueva lucha social no tiene nada que ver con la de antes, pero el pueblo a través de la cultura ha tendido puentes, rindiendo tributo, reconstruyendo lo que sabíamos que estaba ahí”, analizó Coulon y sumó:

“Hemos visto esos ríos profundos que han mantenido vivo a Víctor Jara. También me emocioné cuando escuché en las calles de nuevo ‘El derecho de vivir en paz’ porque habiendo pasado tantas pellejerías y tantas cosas, aparece Víctor de nuevo cuando Chile se está jugando algo importante. Volvió el pueblo a las calles, exigiendo su derecho y cantándolo, haciéndole justicia a sus mártires”.

Sobre el proceso que se ha desarrollado desde ese momento, el músico de Inti Illimani reflexiona: “En este momento estamos aprendiendo de nuevo a conversar, a trabajar desde la base y no desde las cúpulas. De alguna manera la dictadura se encargó de destruir ese tejido organizativo que tenía el pueblo chileno y lo hizo de distintas maneras (…) Nosotros crecimos políticamente en ese ambiente de comunidad que habían construido otros y que venía de hace 60, 70 años y aportamos sobre un trabajo que ya existía”. Con esta perspectiva, define lo sucedido en los últimos meses: “Fue una rebelión popular -y me gusta esa palabra porque no fue un estallido. Decir ‘no quiero más esto’ es una rebelión, no una pataleta. Y esto nos va a obligar a aprender a conectarnos. Quizá eso tome tiempo y debemos tener conciencia, porque ahora tenemos que romper muchas cosas para lograr participar, mucho miedo, mucha represión”.

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