MEMORIA EN RESISTENCIA

Ataque a los Sitios de Memoria: una constante en todo el país

Los Sitios de Memoria, espacios invaluables para la protección de los DD.HH. y para educar a las nuevas generaciones en la historia de los abusos cometidos por la dictadura cívico-militar, se mantienen a puro empuje y corazón de comunidades que se han dedicado a preservarlos y darles visibilidad, con escaso apoyo desde la institucionalidad.

Ese trabajo dedicado y sostenido en el tiempo ha sido víctima de diversos ataques en los últimos años. Agresiones que se acrecentaron tras la revuelta popular de octubre de 2019. Karen Cea, representante de la red de Sitios de Memoria, comenta: “Efectivamente, tras la revuelta popular del 18 de octubre, como Red de Sitios denunciamos el incremento en los ataques a sitios de memoria en distintos puntos del país, lo que leemos como una respuesta de los sectores fascistas y reaccionarios que siempre han estado, pero que se sienten validados en un contexto de represión estatal contra la población legítimamente movilizada. Asimismo, no es casualidad que esto ocurra cuando sitios de memoria como Londres 38, la Providencia de Antofagasta, Nido 20, entre otros, se pusieron a disposición del movimiento social como observadores de derechos humanos o como puntos de salud, transformándose en espacios fundamentales para atender a todos quienes eran reprimidos por la organización criminal que es Carabineros de Chile”.

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“Cada vez que el Estado guarda silencio ante el ataque a Sitios de Memoria, está incumpliendo los compromisos internacionales del Estado de Chile en materia de verdad, justicia, memoria y reparación. Por ejemplo, no hemos visto una condena a estos ataques desde la unidad que debiera velar por el resguardo de estos espacios, nos referimos a la Subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”

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Aunque cada ataque, en su dimensión, es grave y afecta a la comunidad, Karen Cea resalta tres espacios que han sido víctimas de constantes daños: el Sitio Colón 636 de Punta Arenas, la ex Clínica Santa Lucía de Santiago y los atentados a los Memoriales y Museo de Neltume en la Región de Los Ríos.  El 28 de febrero de 2020 Colón 636, ex Centro de Detención y Tortura ubicado a pocos metros del centro de la capital de la Región de Magallanes, sufrió un incendio de grandes proporciones, que destruyó todo el interior del edificio. Iván González, director del observatorio de la Memoria y Derechos Humanos de Magallanes, relata: “En noviembre de 2019 se produjo una advertencia pues la casa fue apedreada y rompieron los vidros del primer piso. La casa es del Fisco, por eso la Agrupación de Familiares de Ejecutados políticos pidió al Ministerio de Bienes Nacionales tomar las medidas de protección correspondientes, pero sólo se tapiaron las ventanas con latas de zinc. No se tomó en cuenta nuestra petición. Así llegamos al 28 de febrero de este año, en que un incendio quemó el interior de la casa, que es Monumento Nacional, por completo. Nosotros pudimos entrar desde el sótano a mirar y es un hoyo inmenso por dentro, el exterior se mantuvo porque es de concreto”. Para el activista, la intención era destruir la casa, pero los agresores no contaron con la resistencia del material basal del edificio. “Entendemos que son acciones dirigidas, porque el 4 de marzo también se atacó el memorial que tenemos en el Cementerio de Punta Arenas. Son intentos de vandalizar la Memoria”, añade Iván González.

En Santiago, la ex Clínica Santa Lucía, donde prisioneros políticos fueron operados contra su voluntad por médicos que actualmente están procesados por la Justicia, ya son constantes los ataque. En el lugar también funciona la Comisión Chilena de DD. HH:  en un año han entrado cuatro veces a la casona destruyendo chapas, puertas, ventanas, robando equipos electrónicos, cámaras y computadores, causando caos e incluso dejando fecas humanas. Cada ataque ha sido denunciado a la Justicia: “Hemos tenido respuesta solo una vez donde el individuo dejó una mochila que fue clave para descubrir su identidad; el resto de las veces se realiza la denuncia, se realiza el peritaje y no se ha llegado a ninguna solución. Se reforzó la seguridad del espacio, pero lamentablemente no fue suficiente ya que entraron una vez más al sitio”, dicen los representantes del Sitio de Memoria ex Clínica Santa Lucía, quienes añaden sobre las sospechas de los autores de estos continuos ataques: “En este contexto es difícil no pensar que puede ser un ataque político, mas no tenemos pruebas para ello”.

En el norte del país, se registraron rayados al Memorial regional de Antofagasta, que no ha recibido ayuda para su reparación.  Y en el sur, en Neltume, los ataques se han sucedido hace años. Angélica Navarrete, presidenta del Centro cultural Museo y Memoria Neltume, relata que el primer ataque al museo fue en 2013, rompiendo los vidrios e incendiando la Sala de la Memoria. Además, los atacantes robaron un notebook y libros con testimonios de los hechos que sucedieron en la zona. “La denuncia fue hecha. Llegó la SIP de Carabineros, tomó huellas, acordonó el área y no se logró dar con ningún resultado. Y la fiscal cerró la investigación”, explica Angélica Navarrete. En 2017, sustrajeron -entre otros implementos- un cuadro con joyas mapuche. La investigación de la PDI tampoco llegó a dar con los responsables. En 2019 las placas recordatorias de los caídos en la zona intentaron sacarlas, hicieron rayados: “Nunca hemos conseguido esclarecer los hechos”, recalca la dirigenta.

Karen Cea resume las impresiones de los diversos Sitios de Memoria respecto a la situación actual y la falta de compromiso de las autoridades: “Cada vez que el Estado guarda silencio ante el ataque a Sitios de Memoria, está incumpliendo los compromisos internacionales del Estado de Chile en materia de verdad, justicia, memoria y reparación. Por ejemplo, no hemos visto una condena a estos ataques desde la unidad que debiera velar por el resguardo de estos espacios, nos referimos a la Subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”. Cea añade un tema más complejo: “Si profundizamos, podemos pensar en otras situaciones que ponen en riesgo a los Sitios de Memoria, por ejemplo, cuando el propio Estado y sus agentes es quien amenaza y destruye estos sitios de memoria, un ejemplo claro es lo ocurrido con Borgoño por ejemplo; o también cuando recientemente se anuncia la reducción presupuestaria a los Sitios de Memoria que hoy reciben un aporte financiero a través de un convenio de colaboración con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la vergonzosa suspensión de un fondo concursable para proyectos de cultura y sitios de memoria de la Unidad Programa de Derechos Humanos de la Subsecretaria de Derechos Humanos”. Frente a esta medida, la red de Sitios de Memoria envió una carta en agosto, que no ha sido respondida.

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