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Algo más sobre las huellas de Víctor Jara en el Perú

En el año  2023 se cumplieron cincuenta años del recital que Víctor Jara ofreció en Arequipa, como parte de su gira de casi tres semanas por Perú. Para conmemorar esa visita, el realizador peruano Erick Tejada estrenó el minidocumental Te recuerdo Víctor: las huellas de Víctor Jara en el Perú, donde reconstruye con archivos y entrevistas parte de esa visita. Algunos de esos episodios los relata en esta rigurosa crónica.

Un vuelo de la extinta aerolínea estatal Satco llevó a Víctor Jara desde el Cusco hasta Arequipa, hacia el mediodía del lunes 9 de julio de 1973. Sería esa una estación previa a su retorno a Lima y al cierre en la capital de su auspiciosa gira por el Perú. 

Tras su arribo, anunciado en los medios desde varios días atrás, ofreció una conferencia de prensa en  el antiguo Hotel Presidente. Víctor habló allí de su obra:“Las aspiraciones y esperanzas de nuestros pueblos”, dijo, “son las fuentes que nutren la nueva canción latinoamericana”. Como en otras ocasiones, también destacó el rol fundador dentro de esa vertiente de su compatriota, la gran Violeta Parra. La nota periodística publicada al día siguiente en el diario local El Pueblo, está acompañada de la que podría ser la única fotografía que se conserva de Víctor Jara en Arequipa. En ella el cantautor aparece hablando de forma distendida, respondiendo probablemente alguna pregunta de sus interlocutores. 

Su recital estuvo anunciado para las siete de la noche del martes 10 de julio. Como en las demás ciudades peruanas, fue organizado por la filial departamental del entonces Instituto Nacional de Cultura (INC) –hoy, Ministerio de Cultura- y patrocinado por el Concejo Provincial de Arequipa, que concedió el uso del teatro que hace parte del complejo cultural municipal Ateneo, ubicado en la esquina de las calles Tristán y Álvarez Thomas en el centro histórico.

Las entradas pueden estimarse entre 30 y 15 soles de la época, según fueran las butacas en platea o galería. La obra musical de Víctor Jara se difundía en algunas radios locales y en los discos que circulaban de mano en mano, por lo que su presencia concitó expectativa entre sus admiradores.  

El repertorio del artista durante esa jornada, al igual que su vestimenta, fueron muy similares a los de su presentación en Panamericana Televisión, en Lima, que fue grabada exactamente una semana después de su concierto en Arequipa. Incluyó “El derecho de vivir en paz”, “Te recuerdo Amanda”, “Luchín”, “Preguntas por Puerto Montt, “Las casitas del barrio alto” y “Ni chicha ni limonada”, entre varias otras.

Los testimonios de quienes estuvieron aquella noche en el Ateneo indican que el recinto estuvo abarrotado, sobre todo de jóvenescolegiales, universitarios y trabajadores, y que de hecho muchos de ellos ni pudieron ingresar porque las entradas se agotaron.

En el ideologizado ambiente de aquellos años, algunos asistentes recuerdan que un militante de una de las organizaciones juveniles de izquierda se dirigió al trovador desde la galería, a viva voz y a mitad del concierto, requiriéndole una opinión categórica sobre el proceso político que se vivía en el Perú. Víctor habría evadido amable y prudentemente la espinoza cuestión, habida cuenta de los encontrados apasionamientos que ya había advertido dentro de la balcanizada, y a veces delirante izquierda peruana, que se debatía entre estar a favor y en contra del gobierno nacionalista del General Juan Velasco Alvarado.

A lo que sí parece haber accedido el artista al final de su concierto es a cantar, a pedido de un sector entusiasta de su público, “La zamba del Che”. La canción, compuesta por el mexicano Rubén Ortiz en 1967 y popularizada por Víctor, parecía sintonizar con los ímpetus más recalcitrantemente “antimilitaristas” de una parte del auditorio. 

Según el recuerdo de Gilberto Aguilar, quien estuvo presente en la sala, el trovador chileno puso un pie de página a su interpretación, llamando a diferenciar a los militares progresistas como el General Velasco, de aquellos otros que en el continente sostenían regímenes antipopulares y represivos. 

Ese feliz encuentro con un público tan inquieto como acogedor, tendría como remate una secuela gastronómica en un puesto callejero de anticuchos, próximo al teatro. A la cabeza de quienes lo condujeron hasta esa gratificante faena se encontraba el recordado poeta José Ruiz Rosas, que como funcionario del INC hizo las veces de anfitrión de Víctor en la ciudad. El día terminaría con una cena en petit comité ofrecida en su residenciapor el Cónsul de Chile en Arequipa.

Algo más sobre la gira de Víctor Jara por el Perú

En un artículo publicado a poco de volver a Chile, en la revista La quinta rueda, Víctor Jara cifró en casi veinte los recitales que dio en el Perú, valorando de forma especial que los teatros municipales se hubieran abierto para recibirlo, ya que el acceso a este tipo de escenarios le había resultado infrecuente.

En la prensa peruana han quedado huellas de algunas de sus actuaciones como parte de la gira de 1973. Son, en orden cronológico, las que siguen:

  • Lima, sábado 30 de junio, en las oficinas de redacción de los diarios Expreso y Extra.
  • Lima, sábado 30 de junio, en el Teatro Municipal.
  • Lima, domingo 1 de julio, en la concha acústica del Campo de Marte.
  • Chiclayo, martes 3 de julio, en el Teatrín de la ciudad.
  • Trujillo, miércoles 4 de julio, en el Teatro Municipal.
  • Trujillo, miércoles 4 o jueves 5 de julio, en la Cooperativa Laredo.
  • Cusco, sábado 7 de julio, en el Centro Qosqo de Arte Nativo.
  • Arequipa, martes 10 de julio, en el Teatro Ateneo. 
  • Lima, viernes 13 de julio, en el local de la Federación Gráfica.
  • Lima, sábado 14 de julio, por segunda vez en el Campo de Marte.

Su actuación en la Federación Gráfica tuvo lugar durante un “Acto de Solidaridad con el pueblo de Chile”, organizado por la Confederación General de Trabajadores del Perú

(CGTP), en el que compartió escenario con la célebre y joven cantante peruana Tania Libertad. Además, Víctor realizó  su ya histórica presentación en los estudios de Panamericana Televisión de Lima, el martes 17 de julio. 

Pero hubo más presentaciones. En una nota póstuma, de septiembre de 1973 en el diario Expreso, se señala que Víctor se presentó en varios pueblos jóvenes –léase urbanizaciones populares- de Lima, aunque sin mayores precisiones de lugares y fechas. Y, según relata el músico y escritor Jinre Guevara, actuó también en la Sociedad de Autores y Compositores Populares (SAYCOPE) ubicada en el distrito del Rímac.

De entre los testimonios visuales que pudimos redescubrir en los archivos, me resultan particularmenteconmovedores los de las actuaciones de Víctor Jara para los trabajadores cooperativistas de la Cooperativa Laredo en Trujillo, y para los trabajadores de los diarios Expreso y Extra en Lima. “Soy un trabajador de la música”, había dicho más de una vez. También destaco el anuncio impreso de su presentación en el Campo de Marte, con su rostro estilizado de abundante sonrisa y sólida cabellera.Y por supuesto la hasta ahora única instantánea, coloquial y risueña, de su paso por Arequipa

Al igual que las icónicas fotografías tomadas a Víctor Jara en el Cusco por Marino Sánchez Macedo, existe un registro fotográfico de su viajea Trujillo, realizado por el maestro Víctor Phumpiú, aunque de momento solo se ha difundido alguno de los retratos, es posible que se trate de una colección ineludible para completar el perdurable rastro que dejó Víctor a su paso por el Perú. Ojalá podamos conocerla pronto. 

Texto: Erick Tejada Sánchez

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