Portugal, Colombia, Argentina, Panamá, Estados Unidos: 5 momentos de “Las huellas de Víctor en el mundo”

El ciclo 2021 del programa de la Fundación, ENCUENTROS CERCANOS, tiene dos nuevas secciones: la primera está dedicada al Archivo Víctor Jara; y la segunda indaga en las huellas de Víctor en distintos lugares del mundo.

Así, se ha mostrado el compromiso de Brigada Víctor Jara, un grupo fundado en 1974 en la ciudad de Coimbra en Portugal. Manuel Rocha, violinista de la agrupación, cuenta: “Víctor siempre fue muy inspirador de la lucha por la democracia en Europa, y más en el Portugal que en 1974 salía de la dictadura fascista”. La Brigada Víctor Jara prepara un disco para conmemorar los 50 años del asesinato del cantautor, donde mezclarán sus canciones con la sonoridad de los instrumentos populares de Portugal. “Estamos iniciando la preparación, procurando caminos de coincidencia con nuestros caminos históricos. La obra es muy rica y muy bella, así que el problema va a ser escoger entre las joyas del tesoro”, relata Manuel Rocha.

El segundo punto en el mapa mostró el trabajo del Centro Cultural Popular Víctor Jara de Bogotá. Se trata de un espacio de educación, encuentro, música y expresión que trabaja en el centro de la comunidad de Usme, en la capital colombiana. Han desarrollado múltiples proyectos vinculados con Víctor, como el informativo “Luchín del bosque”, que cuenta noticias del Centro Cultural y del barrio.

El viaje se traslada a la ciudad de Tucumán en Argentina, donde en marzo de 2021 se desarrolló la tercera edición del Festival Víctor Jara de Cantautores, que reúne a exponentes de la canción de autor de Latinoamérica. La línea de trabajo de este encuentro es “el compromiso y el talento”; por eso decidieron que este año mantendrían su propuesta pese a la pandemia, realizando un Festival online. Según Carlos Andújar, uno de los organizadores, uno de los objetivos del Festival es dar espacio a propuestas de cantautoría heterogéneas, personales, con diversas estéticas.

Afrodisiaco es el nombre del dúo que forman las artistas panameñas Tatiana Ríos y Miroslava Herrera, quienes se han acercado a la herencia de Víctor Jara a partir de sus propias biografías y de su trabajo musical. Miroslava cuenta que una de sus maestras de escuela fue una chilena exiliada, quien le mostró por primera vez la música de Víctor. El vínculo se fue profundizando hasta que el último año realizó un cover de “Deja la vida volar” que incluye instrumentos panameños como una base de atravesao, además de un ensamble de tambores y piano.

En la quinta emisión de “Las huellas de Víctor Jara”, el músico y politólogo estadounidense Tom Morello se refirió a la importancia de Víctor Jara para su carrera. “¿Cómo aprendí sobre Víctor Jara? Fue en mis estudios sobre cómo los Estados Unidos intervino en Latinoamérica apoyando el golpe fascista que derrocó a Allende. En el proceso de estudio supe de un músico llamado Víctor Jara quien fue asesinado por los fascistas. La gente pregunta si acaso la música puede cambiar el mundo, si acaso la música realmente importa. Bueno, Víctor Jara es un ejemplo perfecto, de que si, absolutamente”. También abordó el legado de Victor para las artes y los derechos humanos: “Víctor Jara continúa luchando, Víctor Jara continúa cantando, en cada uno de nosotros y nosotras, en cada estado o región. Desde una banda de garaje, a quienes le preocupan más sus seguidores y no cuánto dinero están ganando; hasta todas las bandas de estadio, que predican un mensaje de amor, unidad, y solidaridad. Yo sé que cada vez que estoy en un escenario tocando guitarra o con un micrófono, el espíritu de Víctor Jara está ahí conmigo, y las cosas por las cuales él luchó, yo seguiré luchando por ellas”.

Los capítulos completos de “Encuentros cercanos” y la sección “Las huellas de Víctor Jara en el mundo” están disponibles en el canal de Youtube Fundación Víctor Jara.

Víctor en la pantalla grande: su desconocida participación en el cine

Como parte del Festival de la Cineteca Nacional, se reestrenó la película “Un viaje a Santiago”, trabajo que cuenta con una especial y hasta ahora desconocida participación de Víctor Jara.

Cuando Ricardo Correa hizo el depósito en los archivos de la Cineteca de “Un viaje a Santiago” (1960), que fue dirigida por su padre, Hernán Correa, no sabía que en sus manos tenía el único archivo fílmico de ficción donde puede verse al cantautor nacional. Su carrera como actor y director teatral es conocida, pero esta histórica participación de Víctor en el celuloide estaba en el olvido hasta que el visionado de la cinta permitió el hallazgo.

La historia fue grabada en el pueblito de Los Dominicos donde se sitúa Tunco, una localidad ficticia que, a través de la comedia, muestra la realidad campesina del Chile de 1960. Allí los habitantes de la ciudad deciden recurrir a un político para buscar solución a los problemas que aquejan a su comunidad.

“Es una comedia que tiene un sentido crítico a la vez sobre los políticos de la época. Trataba de un grupo de campesinos que viajaba a la capital a ver a su diputado y llevaban unos canastos con gallinitas y huevitos secos”, recuerda Pedro Chaskel, quien participó como asistente de cámara del metraje protagonizado por Justo Ugarte, Chela Bon, Silvia Villalaz y Raúl Montenegro.

Pero ni el mismo Chaskel recordaba que había un personaje secundario encargado de retratar la realidad del inquilino en los campos chilenos y que es interpretado por un joven Víctor, quien para la época de la filmación no superaba los 30 años. “Es un campesino que está trabajando. Un inquilino de campo que está con su patrón. Y de repente a ese patrón lo quieren echar de la tierra porque otro latifundista dice que le pertenece”, detalla Pablo Insunza, coordinador de preservación de Cineteca Nacional.

Insunza participó del trabajo de restauración de “Un viaje a Santiago” durante el 2020. Al momento de digitalizar el material y visualizarlo se llevó la sorpresa de encontrar ahí a Víctor. “Revisando las imágenes, nos encontramos esta persona que se parecía a Víctor Jara y dijimos ‘¿será?’. Fuimos a mirar los créditos y ahí estaba. Fue muy bonito, fue muy emocionante encontrarlo, verlo ahí y poder rescatar esa imagen”, cuenta.

Si bien la Cineteca Nacional cuenta con material fílmico de la carrera musical de Víctor Jara, “Un viaje a Santiago” es hasta el momento la única película en su registro donde el músico actúa para un largometraje de estas características. Gracias al trabajo de restauración, es posible ver de forma nítida al cantautor y su participación en la película.

José Soza, la voz de “Somos cinco mil”


Tal como dice Joan Jara uno de los momentos inolvidables de Canto libre, “Canto libre. Jornadas de Purificación Estadio Chile” fue la lectura del último poema de Víctor Jara, escrito en ese mismo estadio y que logró conocerse gracias a los riesgos tomados por una serie de compañeros de encierro de Víctor.

El encargado de leer las palabras que comienzan con “Somos cinco mil…” fue el actor José Soza. Con su voz inconfundible rememora cómo se involucró en el acto: “Me contactó Patricio Bunster, con quien nos conocíamos desde la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, donde fui su alumno en expresión corporal. También fui iluminador y técnico en algunas de las obras de Joan Jara”.

El proyecto lo cortó radicalmente el golpe de Estado. Soza fue detenido el mismo septiembre de 1973: “Por una casualidad me sorprendieron yendo de Santiago a Talca, a la casa de mi padre. Estuve secuestrado una semana en el Estadio Nacional”.

Con todas esas historias y memorias, Soza recibió la invitación a leer el texto clave de las Jornadas de Purificación, en el mismo estadio donde Víctor lo escribió: “Me gustó mucho que Patricio me hubiera elegido. Debí estar muy nervioso por la tremenda responsabilidad”. Según el registro audiovisual que se conserva, Soza leyó desde el público, con cientos de personas rodeándolo. “No recuerdo los detalles ni dónde me ubiqué; sí el nerviosismo, el hecho mismo de estar haciendo esa lectura ahí, y en un estadio repleto”.

A 30 años de Canto libre: Jornadas de Purificación del ex Estadio Chile

Una de las luchas de nuestra Fundación es recuperar el Estadio Víctor Jara para el pueblo y que el recinto -ubicado entre las calles Unión Latinoamericana y Bascuñán Guerrero en Santiago Centro- deje el abandono de décadas para transformarlo en un espacio de arte, de cultura y de expresión popular. Este esfuerzo comenzó hace tres décadas, cuando las puertas del ex Estadio Chile se abrieron para dejar entrar aire fresco y sanador. Se trata de “Canto libre. Jornadas de Purificación Estadio Chile”, un encuentro que se realizó el 5 y 6 de abril de 1991 reuniendo a centenares de artistas en escena y a miles de personas en las gradas para participar de un momento de unión de expresión artística, la memoria y la política.

Las Jornadas de Purificación fueron idea de Joan Jara y sus hijas, Manuela y Amanda. Para desarrollar la propuesta convocaron al actor y director de teatro Andrés Pérez y al bailarín y coreógrafo Patricio Bunster. La impronta de sus visiones artísticas se manifiesta en los registros que se conservan del acto: Vigilia de cantores a lo humano y lo divino, un rito mapuche de purificación, puesta en escena de danza y de escenas que remitían al exilio, al viaje, al dolor que miles de personas vivieron en el Estadio.

En su libro “Victor Jara, un canto inconcluso”, Joan Jara rememora:

“Fue un acto sublime de amor y solidaridad en el que tomaron parte muchos amigos, que desde fuera del país, lo habían apoyado económicamente; los artistas, que dieron lo mejor de sí mismos; y las seis mil personas que llenaron el estadio para asistir al evento”.

La trascendencia de “Canto libre” también es abordada en “Canto de las estrellas: Un homenaje a Víctor Jara” publicado por Moisés Chaparro, José Seves y David Spener. Especial atención tiene la participación de los poetas populares: “Con Gabriela Pizarro (destacada folclorista y alumna de Violeta Parra y Margot Loyola) nos reunimos con uno de los grupos de Rancagua, precisamente al que pertenecía Moisés (Chaparro), conformado por unos doce poetas. Ciertamente, el caso es inédito, porque cuando ellos participan de un velorio en el campo siguen -según nos cuenta Moisés-, normas muy estrictas. Convinieron en que debía haber un número de poetas igual al número de víctimas. Que cada poeta representaría a una víctima, contando acerca de su vida y cantando al martirio padecido por ella. Así, se decidió la participación de nueve poetas en correspondencia al número de víctimas que hasta entonces se conocía (posteriormente ese número creció)”.

El contexto en que se realizó el acto era el de un país que había vivido la esperanza de sacar al dictador, pero que ya comenzaba a vivir la decepción de un modelo de sociedad que no cambiaría y se mantendría por décadas. El ambiente, además, estaba caldeado por la muerte del UDI Jaime Guzmán. “Todo se hizo con la indiferencia del gobierno democrático recién elegido y de las instituciones y medios de comunicación. Era solo un hecho de pueblo y dependía únicamente de nosotros, los artistas populares”, agrega José Seves en el libro.

Pese a estas dificultades, la gente llegó, y por miles. Caminando por la Alameda con bailarines y músicos y llenando el Estadio: “Cuando el último poema de Víctor, inacabado, fue recitado públicamente por primera vez en aquel lugar, fue realmente como si el último grito de esperanza de Víctor hubiera visto luz”, dijo Joan en su relato para “Víctor un canto inconcluso”.

En el canal de Youtube Fundación Víctor Jara está disponible la cápsula que realizó el equipo de archivo acerca de las Jornadas de Purificación.

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