Una conversación profunda y con sentido tuvo ENCUENTROS CERCANOS con Francisco Villa y Belén Muñoz, del Sitio de Memoria Ex Clínica Santa Lucía

“Aquí hay un cantor, como tantos cantores, que está siempre dispuesto a seguir en complicidad con todos aquellos que están en esta causa, esta causa de la que fue parte fundamental Víctor Jara. Soy hijo de Víctor Jara. Seguramente mucho de lo que hoy soy, tiene que ver con que Víctor Jara haya pasado por este mundo y haya hecho lo que hizo”. Las palabras son de Francisco Villa, cantautor chileno de larga trayectoria, que participó en una nueva edición de ENCUENTROS CERCANOS, el espacio de conversación que abre la Fundación Víctor Jara cada jueves a las 20 horas. Villa complementó: “Quiero simplemente decir que es tremendamente importante en estos tiempos que entendamos que se vienen cosas fundamentales. No solo para la vida colectiva, sino para cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros va a vivir una nueva vida si logramos transformar este país”, agregó.

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“Dejaba de ser niño, pasaba a ser un joven, pero un joven que tenía una misión que cumplir, yo sentía que algo tenía que hacer, algo que tenía que ver con la lucha contra la dictadura en ese momento, pero tenía que ver con la estética, no solo con la ética”.

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Villa habló de su largo compromiso por la música con sentido y la lucha por la Justicia y los Derechos Humanos, interpretó canciones, y se conectó con los cientos de personas que participaron de ENCUENTROS CERCANOS a través de la cuenta de Facebook de la Fundación Víctor Jara @FundacionVJ y por la cuenta YouTube Víctor Jara Música. Pancho Villa además realizó un emotivo recuerdo a su pareja, Patty Carmona, quien falleció en marzo de este año por un cáncer.

El cantautor recordó su vínculo de larga data con Víctor Jara en un emotivo relato, que comienza en su infancia: “Soy hijo de profesores normalistas y una de las características de la formación de los normalistas era que, para poder enseñar la materia que fuera, tenían que tocar algún instrumento o cantar. Entonces, en mi casa yo siempre escuché cantar. A mi padre, que era cantor y guitarrero, desde pequeño lo escuchaba cantar medio ‘para adentro’, porque vivíamos casi al lado de la Cuarta Comisaría en el Barrio Matadero. Tocaba una canción que a mí me llamaba mucho la atención: Líbranos de aquel que nos domina en la miseria. Yo sentía que algo raro había, no sabía por qué todas las otras canciones las cantaba con fuerza y esa la cantaba un poquito más bajita”, dijo Villa y continuó: “Ingresé al Liceo Barros Borgoño y en ese tiempo hubo dos episodios que me llevaron a Víctor. El primero fue en la casa de mi abuela paterna, de mi abuelita Georgina, que tenía guardado en un closet un paquete lleno de discos de vinilos que los había escondido el día del golpe y que me los entregó con mucha ceremonia. Eran discos que, si se los encontraban en un allanamiento, iban a traer consecuencias. Y yo, ávido adolescente, empezando mi vida de activista y de militante, sabía de qué se trataba y empecé sacar esos discos maravillosos y me encontré con el Manifiesto de Víctor Jara. Lo pusimos en el viejo tocadiscos de la casa. Fue impactante para mí escuchar el texto, la música y esa introducción maravillosa”. Villa recalcó la importancia de ese período en su trabajo y consecuencia posterior: “Dejaba de ser niño, pasaba a ser un joven, pero un joven que tenía una misión que cumplir, yo sentía que algo tenía que hacer, algo que tenía que ver con la lucha contra la dictadura en ese momento, pero tenía que ver con la estética, no solo con la ética”.

Junto a Villa estuvo Belén Muñoz, representante del Sitio de Memoria Ex Clínica Santa Lucía. Bajo el mando de la Dina, el centro fue administrado por médicos y utilizado para torturar a hombres y mujeres detenidos por la dictadura. La casona está ubicada en Santa Lucía 162 y pertenece actualmente en comodato a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Ahí también funciona la casa de memoria ex Clínica Santa Lucía, que realiza actividades periódicamente.  “En estos momentos, modo pandemia, estamos buscando la forma de visibilizar el espacio a través de redes sociales, tenemos activos los grupos de cultura, educación y comunicaciones”, relató Belén Muñoz. Uno de los frentes más importantes de la agrupación está en tribunales, con una querella en curso hacia los responsables civiles de las torturas en este lugar, principalmente médicos. Además, han debido enfrentar tres ataques que han destruido sus instalaciones y las de la Comisión de DD.HH. “Esto tiene a la casona lamentablemente en bastantes malas condiciones. Entonces también estamos buscando financiamiento y realizando gestiones para que podamos tener una solución pronta porque las paredes están dañadas, el techo está dañado y causa un poco de frustración el sentir que estamos en pandemia y no podemos estar en el espacio todavía para poder rearmarlo como corresponde”.

Belén Muñoz también realizó un llamado a las personas que están viviendo la pandemia y los ecos de la revuelta popular:

“Estamos en un momento donde la memoria se hace más presente que nunca. Es necesario poder escribir, es necesario poder escucharnos, compartir opiniones, ver lo que pudo haber sido, lo que no fue, lo que podemos mejorar en conjunto, en pro de lo que queremos para el futuro. Para que exista un ‘nunca más’ necesitamos unirnos como militantes de la memoria, como militantes del bien común, como militantes del pueblo, como diría Víctor”.

Revisa el capítulo completo aquí:

Isabel Parra estrenó una nueva canción dedicada al 18 de Octubre en ENCUENTROS CERCANOS de la Fundación Víctor Jara

Isabel Parra estrenó una nueva canción dedicada al 18 de Octubre en ENCUENTROS CERCANOS de la Fundación Víctor Jara

“El corazón vivo” se llama el tema que Isabel Parra estrenó anoche en el programa ENCUENTROS CERCANOS, que emite la Fundación Víctor Jara a través de sus plataformas en Facebook y Youtube.

Cientos de personas participaron y comentaron el espacio en vivo, en que Isabel Parra rememoró su amistad y trabajo en conjunto con Víctor Jara y su personal vivencia del 11 de septiembre de 1973, día en que había sido citada por el cantautor para participar de un acto en la UTE (actual Usach), hasta que el golpe militar cambió toda la historia.

Tras un repaso lleno de emociones por la trayectoria de Isabel Parra, el programa tuvo una sorpresa, cuando se estrenó el video de “El corazón vivo”, tema que Isabel Parra compuso durante la cuarentena y que posteriormente trabajó junto a un grupo de músicos liderados por Manuel Meriño. En sus versos, “El corazón vivo” refleja en gran parte lo sucedido en los últimos meses en el país: “Por la nueva plaza, de la Dignidad/ Marchan multitudes, suenan las sirenas/ Los ojos perdidos, por la represión/ Chile devorado, por los poderosos/ Saltó de la ofensa, del túnel oscuro/ Nuestra vida no era lo que parecía”, dice parte de la canción y luego se refiere directamente al incendio del Museo Violeta Parra: “Al lado del río, donde se encontraban/ el corazón vivo de Violeta Parra/ queda el humo negro, quemada la historia”, y repite su estribillo: “el corazón vivo de Violeta Parra”, mientrasse muestran imágenes de la revuelta popular iniciada en octubre.

Isabel Parra habló sobre el futuro del Museo dedicado a su madre tras el incendio:

“Probablemente podríamos pensar en una reconstrucción” dijo, apelando a los seguros que podrían financiarla. Y reflexionó: “En algunos momentos sentí que el Museo era poco apropiado para la personalidad de la Violeta Parra. Lo sentí, y lo dije y discutí mucho el tema de programación, de postura, sobre todo de postura social. Todo lo que vaya a ocurrir con el Museo está por verse. En primer lugar, hay que cerciorarse de que existen esos recursos para reconstruir, y a partir de eso inventaremos otra forma de Museo Violeta Parra”.

La cantautora contó sobre su proceso creativo durante la pandemia: “En este tiempo de encierro he hecho varias canciones (…) las hice aquí con mi cuatro, con mi cuaderno y mi lápiz. Convoqué a Manuel Meriño, un músico extraordinario y le dije que tenía estas canciones, que quería que las conociera y que hiciera algo con ellas”, relató y continuó: “Le mandé los cantos por internet, por el celular, y él tuvo el trabajo de llevarlos a otra dimensión. Los cantos míos son super sencillos; lo que yo hago es una obra muy artesanal, muy básica, eso es lo que yo soy. No tengo la pretensión de convertirme en la poeta del canto: soy una cantora popular, que heredó el espíritu y el alma de mi mamá y he vivido con eso y me siento muy bien diciéndote que mis cantos son lo que soy yo”, comentó al conductor del espacio, Cristián Galaz, director de la Fundación Víctor Jara.  Isabel Parra concluyó: “Para hacer estos cantos sencillos, que muestren lo que quiero mostrar, tengo que trabajar mucho porque tengo que despojarme de cualquier elemento que no sea esto…Tengo que arrancar de lo que yo no soy”.

Isabel Parra también rememoró la importancia que cobraron las figuras de Víctor Jara y Violeta Parra en la revuelta popular:

“Víctor estaba en las calles, en los afiches, lo mismo que la Violeta; el pueblo necesita de estos nombres, de esas personas sensibilizadas con nuestra propia historia (…) Ahora recién, en el 2020, está saliendo a flote la miseria de la gente, que se ha tragado el dolor, la injusticia, la falta de dignidad y naturalmente tenia que haber una explosión”. Y agregó: “¡Cómo no va a haber movimiento social! Si no somos tontos los chilenos… los pueblos de alguna manera tienen que salir adelante y la gente lo hacía en la plaza, con sus banderas Mapuche, sus afiches de Víctor”.

El episodio de ENCUENTROS CERCANOS -que es realizado en colaboración con la Unidad de Memoria y Derechos Humanos de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes- también contó con la participación de Camila Vargas, presidenta de la Agrupación por la Memoria Histórica Providencia de Antofagasta, quien comentó el trabajo que desarrollan en torno a la memoria, a la búsqueda de Justicia y Reparación.

La Agrupación se formó en 2015 y logró que el ex centro clandestino de detención política y tortura La Providencia fuera declarado Monumento Histórico, mención Sitio de Memoria. Sin embargo, el lugar sigue siendo ocupado por Carabineros, lo que influye en el trabajo de la agrupación. “Para poder hacer las visitas guiadas – el año pasado logramos llevar a casi mil estudiantes secundarios- tenemos que pedir permiso e informar a Carabineros, entregando un listado de nombres que queda para ellos”, comentó Camila Vargas y puntualizó:

“En el marco de las visitas constantemente carabineros nos interrumpen, ellos pasan corriendo, trotando. Incluso hemos tenido agresiones verbales contra compañeras y compañeros de nuestra organización”.

A la labor de Memoria, la Agrupación Providencia sumó un Observatorio de DD.HH. de Antofagasta, organización que realizó labores desde octubre hasta marzo de este año.

Si necesitas más información o ponerte en contacto con la Agrupación por la Memoria Histórica Providencia de Antofagasta, te dejamos su página de Facebook: https://es-la.facebook.com/providenciasitiodememoria/

Revisa este y otros capítulos de Encuentros Cercanos aquí:

ENCUENTROS CERCANOS con un capítulo dedicado a dos causas imprescindibles: la del pueblo Mapuche y la declaración de Pisagua como Sitio de Memoria

En el segundo episodio del nuevo ciclo de ENCUENTROS CERCANOS participaron el MC Mapuche, Waikil, y la integrante de la Mesa de DD.HH. de Tarapacá, Karina Olmos Torres, quien habló del trabajo en el ex Campo de Exterminio y de Prisioneros de Pisagua. El diálogo convocó a cientos de personas a través de las plataformas de Fundación Víctor Jara, en Facebook y YouTube.

El anfitrión del programa, Cristián Galaz, presentó a Jaime Cuyanao Venegas, el nombre de Waikil, quien es descendiente de padre y madre mapuche (Santiago Cuyanao Marilef e Ida Venegas Huiaquil) y de origen territorial Mapuche, Vilcun y Traiguen. Se crió en Santiago, con su mamá trabajando en la capital y viajando todos los veranos al sur para ver a sus familiares. Por eso tiene una mirada muy clara acerca de los procesos vividos por su pueblo: “Esta ciudad de Santiago responde al proceso político que ha vivido el pueblo Mapuche, que tiene que ver con migración a la ciudad, con el despojo de tierras. En Santiago se concentra la mayor cantidad de pueblo Mapuche y han levantado espacios en la periferia, porque el Mapuche no llegó a las zonas acomodadas, llegó a la periferia y fueron participando en tomas de terreno” y agrega: “La gente vivió dos despojos: el de la pacificación y el de la dictadura militar. Llegaron a Santiago con el objetivo de trabajar más que nada, y ahí se fue ocultando nuestra cultura de manera medio forzada, porque reivindicarse como Mapuche era un sinónimo ser comunista y ser comunista era símbolo de muerte (…) Mucha gente Mapuche empezó a trabajar en espacios muy ocultos, como obrero, asesora del hogar, panadero. Dentro de ese proceso histórico renacen estas expresiones… hacer rap y cumbia con un pensamiento que apunta hacia nuestra cultura”, expresó apelando a los géneros que mezcla en su música. Y comentó sobre su acercamiento a Víctor Jara:

“Para mí es una persona tan creativa, que estaba buscando siempre estilos nuevos, canciones nuevas, que refleja nuestra búsqueda musical: con 4 instrumentos, más los instrumentos Mapuche, vamos haciendo distintas melodías, distintos acordes (…) Buscamos dejar ese legado musical, que trascienda nuestro proyecto”.

Dentro de su propuesta artística, Waikil ha tomado el rap como una herramienta de comunicación, de lucha y de sobrevivencia del Mapudungún. Sus temas son mitad en español y mitad en su lengua. “Nuestra escritura mapuche era el telar, ahí se manejaba el conocimiento, en el textil. Hoy en día se está reivindicando con varios peñi, académicos, historiadores, poetas, periodistas, quienes están sacando libros donde se reflexiona sobre la historia Mapuche, porque en los libros de historia se acaba Leftraro y se termina la historia mapuche. En los colegios nos siguen viendo como el ‘bárbaro’, el ‘salvaje’, el ‘aborigen’. Lamentablemente para cierta clase somos los ‘terroristas’. Como antes nos apuntaron con el lápiz, hoy nos apuntan con las balas”.

Contó Waikil que alguna vez le preguntaron ¿Específicamente dónde está el Wallmapu? Y su respuesta es:

“El Wallmapu comienza con los nombres, con la toponimia: Vitacura, Renca, Quilicura, Peñalolén y así bajando hacia el sur: Rancagua, Curicó, Talca, todos tienen su nombre Mapuche. Esa reivindicación y aprender el Mapudungun nos lleva a reflexionar donde estamos geográficamente”

Galaz llevó la conversación hacia la identificación con la causa Mapuche que se ha visto desde la revuelta popular del 18 de octubre: “Gran parte de nuestra sociedad chilena adhiere a la causa Mapuche absolutamente, se ha notado en las calles con la presencia de muchos más banderas Mapuche que chilenas. Eso nos llenó de cierto orgullo, fue decir ‘esto nos convoca’”.

Waikil relató su experiencia durante la revuelta popular: “Iba en viaje al sur el 18, no caché todo hasta el día siguiente, cuando llegué a Temuco. En esa instancia compartí con mi hija de 4 años; ella me emocionó mucho por el susto que tuvo. Me preguntaba: ‘vamos a morir, nos van a matar?’ Le dije que no. Los niños siempre tienen una visión sana de ver las cosas, yo nunca he inculcado en ella ningún odio. Ella se cría disfrutando su infancia. Me dio mucha rabia lo que mostraban y la gente viendo la represión y cuestionándose: ‘esto lo que pasa en el sur, en el Wallmapu’. Y decir ‘sí, hermano, esto es lo que pasa y sigue pasando’. Desde cierto círculo ven a lo Mapuche como un souvenir, pero cuando la gente reivindica sus derechos, ser partícipe, todo se pone en un pare. En este caso se vio reflejado con los presos políticos Mapuche exigiendo el convenio 169”.

Al espacio se sumó la arqueóloga Karina Olmos Torres, quien desde el año 2017 es integrante permanente de la Mesa Técnica de la Corporación Ex Presos de Pisagua, espacio que promueve y difunde temáticas vinculadas a derechos humanos en la Región de Tarapacá. Su padre, Olaff Olmos, fue un reconocido arqueólogo, clave en la identificación de restos de ejecutados políticos en distintos lugares del país, recordado especialmente por su labor en Pisagua:

“Tenemos un vínculo con Pisagua muy fuerte, que va ligado a la historia familiar, pues mi padre fue uno de los arqueólogos que excavó las fosas, a la convicción política y como disciplina profesional, por el compromiso con la reconstrucción del pasado y en este caso de un pasado violento” , explicó Karina Olmos.

La arqueóloga comentó la labor de la Mesa de DD.HH. de Tarapacá: “Comenzamos a trabajar y rescatamos los testimonios de quienes estuvieron en el campo de concentración. Es necesario para que nunca más se repitan estos hechos y ahí nos fuimos involucrando con la Unidad (de Memoria y DD.HH. de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes)”. Dentro de los proyectos colaborativos que han desarrollado está una memoriografía que captura en un gran mapa los sitios donde se violaron los DD.HH. Este plano, junto con los testimonios de quienes estuvieron detenidos en estos lugares, será incluido en un libro, “Lugares y sitios. Memorias de un pasado negado”.

“Es una labor que ha llevado tiempo, Uno de los avances fue que el Estado el año pasado comprara la ex cárcel, pero la gran disyuntiva el tema es quién se hace cargo. Pisagua es denominado como Sitio de Memoria, pero no tiene una declaratoria como tal; es un monumento histórico, que es distinto”, argumentó Karina Olmos. Finalmente comentó que la labor de la Mesa de DD.HH. en Tarapacá tiene como uno de sus mayores desafíos: “Empezar a ejecutar la memoria y la postmemoria, que son las nuevas generaciones. Es decir, realizar este ejercicio para traspasar a las memorias y entrar con gente nueva para que se familiaricen con lo que pasó y con los testimonios de quienes estuvieron ahí y que se produzca este encuentro entre estas dos memorias”.

Revisa el capítulo completo aquí:

Por Soledad Gutiérrez López.

Un viaje de memoria y reencuentro: Elizabeth Morris y Karen Cea dieron la partida al segundo ciclo de ENCUENTROS CERCANOS

Este jueves 20, se dio inicio a la segunda temporada de ENCUENTROS CERCANOS, el espacio de la Fundación Víctor Jara que conecta a artistas y trabajadores de la memoria en torno a la figura de Víctor Jara, y la labor en torno a los Derechos Humanos.

En este episodio, la cantautora Elizabeth Morris interpretó varios de sus temas más conocidos como “Darte luz”, su versión para “Angelita Huenumán” y relató su experiencia desde la infancia con la música de Víctor Jara. Nacida en Valparaíso, vivió en el exilio en la República Democrática Alemana desde el año y 8 meses. Volvió a Chile en 1982, con 10 años.

“Víctor Jara fue uno de los músicos que me conectaba con Chile, con mi noción de identidad, en que la única forma más tangible era la música. Toda mi construcción de Chile era lo que me contaban los adultos y en ese sentido la música de Víctor fue fundamental. Esa era mi casa: la música de Víctor Jara”, cuenta Elizabeth Morris.

La cantante recordó su participación en “El largo tour” colectivo artístico que recorrió comunidades tras la revuelta popular del 18 de octubre: “Fue de repente prender un switch de energía. Personalmente fue primera vez en mucho tiempo en que volví a sentir una poderosísima esperanza, que muchos ya habíamos perdido. De verdad sentí que esto es distinto, decir esto ‘va más allá’, es otra expresión y me llenó de energía y ganas de hacer desde la música lo que se pudiera. En muy poco tiempo se genera el colectivo ‘El largo tour’ formado por músicos, médicos, psicólogos, asistentes sociales, que íbamos a poblaciones a prestar servicios y encontramos una energía preciosa. Los músicos no íbamos como nombre y apellido, íbamos a cantar canciones de Víctor Jara y de Los Prisioneros, a llevar la energía de la música y de la protesta a los lugares”.

Elizabeth Morris lanza el 4 de septiembre un nuevo tema “Somos la tormenta” del que adelantó: “Nació a partir de la energía imparable y y fulminante que significó el estallido. Tiene un lado reflexivo, de observación, y también intenta hacer un llamado de no perder la esperanza, de que juntos podemos hacer mucho y podemos cambiar un montón de cosas. En la canción comparo poéticamente la fuerza de lo colectivo, con la fuerza imparable de la naturaleza: Los volcanes, la tormenta, el vendaval, de cómo los ríos vuelven a su cauce y nadie los puede detener”.

A la conversación se unió Karen Cea, integrante del Equipo de Coordinación de la Red de Sitios de Memoria y una “luchadora por la memoria”,como definió el director de la Fundación Víctor Jara y anfitrión del espacio, Cristián Galaz.

Karen Cea definió la importancia de estos lugares:

“Los Sitios de Memoria son lugares donde se violaron los DD.HH. en la dictadura cívico-militar y que se han recuperado desde la sociedad civil, entendiendo que son fundamentales para la reconstrucción de la memoria histórica, y porque son lugares que permiten vincular el pasado de las violaciones a los DD.HH. con el presente. Por lo tanto, van actualizando la historia y se van haciendo relecturas. Están abiertos no sólo para quienes vivieron estas violaciones, sino para la sociedad en su conjunto, para conocer y reflexionar sobre lo que ocurrió y también sobre el presente”.

Karen Cea contó la desigual situación de los Sitios de Memoria en términos de reconocimiento, de financiamiento y de utilización de los espacios. También reconoció el trabajo de la Unidad de Memoria y Derechos Humanos de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes que, a su juicio, debería ser el estándar del Estado para relacionarse con organizaciones de DD.HH. Además, comentó la importancia del trabajo de arte y memoria: “Los diversos lenguajes artísticos han sido fundamentales para los diversos sitios de memoria. Me parece bueno reconocerlos ahora, por las dificultades que están pasando”.


Revisa el capítulo completo aquí:

LAS FALSEDADES DE PUNTA PEUCO