La USACH rinde homenaje musical a Víctor Jara

Víctor Jara fue un trabajador de la cultura durante toda su trayectoria. El último tramo de esa labor lo desempeñó en la Secretaría Nacional de Extensión y Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado (UTE), actual Universidad de Santiago (USACH). Esa misma institución decidió, a través de dos de sus cuerpos artísticos, rendir homenaje al cantautor en su sello musical Aula Records.

__________________________________________________________________________________________

“La vinculación de Víctor Jara y la UTE se mantiene vigente después de varias generaciones (…) el cariño por Víctor Jara y su obra están muy presentes en alumnos y funcionarios de nuestra Universidad… Es una vinculación permanente y muy viva que es transversal también a las nuevas generaciones”

__________________________________________________________________________________________

«El derecho de vivir en paz» es interpretada por Syntagma Musicum y «Manifiesto» está a cargo del Coro Madrigalista Usach en un disco que está disponible en formato digital y en vinilo, con diseño de Antonio Larrea.

Franco Bonino, director del conjunto de música antigua Syntagma Musicum, comenta que decidieron incorporar «El derecho de vivir en paz» a su repertorio en pleno “estallido social”: “Nos enteramos de que el musicólogo Alejandro Vera había subido a YouTube esta composición suya; una fuga a tres voces en un estilo muy bachiano, que realizó, como él mismo nos deslizara, inspirado y afectado por los hechos que vivíamos en aquel momento. Luego de escucharla, nos dimos cuenta que musicalmente era perfecta para nuestra agrupación, y cuando digo musicalmente no solo me refiero al aspecto puramente técnico, sino a su espíritu”. El estreno en vivo fue durante el Concierto de Navidad de la agrupación: “La reacción de la gente fue muy particular, una suerte de sorpresa y efusividad. Fue muy bien acogida. Claramente estábamos todos en un estado de alta emocionalidad. Y posteriormente la tocamos en la Villa Portales a raíz de una iniciativa que se gestó en las jornadas de reflexión en la USACH durante el estallido. También ahí se produjeron muchos cruces simbólicos y evocaciones, por la misma historia de la Villa y su relación histórica con la Usach”.

A cargo de la versión de “Manifiesto” está Rodrigo Díaz, director del coro Madrigalista, quien comenta sobre el trabajo desarrollado para esta versión: “La obra de Víctor Jara ha tenido innumerables arreglos y versiones: solistas, corales, de cámara, orquestales o sinfónico corales.  A mí parecer una buena versión es la que mantiene de mejor manera la esencia de la canción de Víctor Jara.  En el caso de la versión coral de William Child de «Manifiesto» creo que está muy bien lograda. Las distintas voces – sopranos, altos tenores y bajos- reproducen alternadamente la melodía de la canción y mientras escuchamos muy definida la melodía original, las demás voces armonizan perfectamente los acordes de la guitarra manteniendo íntegra la versión de Víctor Jara que tanto nos emociona, pero dándole una dimensión distinta a través del arte coral”.

Rodrigo Díaz y Franco Bonino tienen clara la vinculación histórica de Víctor Jara con la UTE, espíritu que se involucró directamente con su trabajo. “La vinculación de Víctor Jara y la UTE se mantiene vigente después de varias generaciones (…) el cariño por Víctor Jara y su obra están muy presentes en alumnos y funcionarios de nuestra Universidad… Es una vinculación permanente y muy viva que es transversal también a las nuevas generaciones” opina Rodrigo Díaz. Franco Bonino resalta: “La recepción de la obra fue tan cálida que es la evidencia palpable de la actualidad de Víctor Jara. Quienes tomaron la canción como prácticamente himno del estallido no eran contemporáneos a Víctor Jara: está más vigente que nunca”.

MEMORIA EN RESISTENCIA

Ataque a los Sitios de Memoria: una constante en todo el país

Los Sitios de Memoria, espacios invaluables para la protección de los DD.HH. y para educar a las nuevas generaciones en la historia de los abusos cometidos por la dictadura cívico-militar, se mantienen a puro empuje y corazón de comunidades que se han dedicado a preservarlos y darles visibilidad, con escaso apoyo desde la institucionalidad.

Ese trabajo dedicado y sostenido en el tiempo ha sido víctima de diversos ataques en los últimos años. Agresiones que se acrecentaron tras la revuelta popular de octubre de 2019. Karen Cea, representante de la red de Sitios de Memoria, comenta: “Efectivamente, tras la revuelta popular del 18 de octubre, como Red de Sitios denunciamos el incremento en los ataques a sitios de memoria en distintos puntos del país, lo que leemos como una respuesta de los sectores fascistas y reaccionarios que siempre han estado, pero que se sienten validados en un contexto de represión estatal contra la población legítimamente movilizada. Asimismo, no es casualidad que esto ocurra cuando sitios de memoria como Londres 38, la Providencia de Antofagasta, Nido 20, entre otros, se pusieron a disposición del movimiento social como observadores de derechos humanos o como puntos de salud, transformándose en espacios fundamentales para atender a todos quienes eran reprimidos por la organización criminal que es Carabineros de Chile”.

­­­­­­­­__________________________________________________________________________________________

“Cada vez que el Estado guarda silencio ante el ataque a Sitios de Memoria, está incumpliendo los compromisos internacionales del Estado de Chile en materia de verdad, justicia, memoria y reparación. Por ejemplo, no hemos visto una condena a estos ataques desde la unidad que debiera velar por el resguardo de estos espacios, nos referimos a la Subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”

­­­­­­­­__________________________________________________________________________________________

Aunque cada ataque, en su dimensión, es grave y afecta a la comunidad, Karen Cea resalta tres espacios que han sido víctimas de constantes daños: el Sitio Colón 636 de Punta Arenas, la ex Clínica Santa Lucía de Santiago y los atentados a los Memoriales y Museo de Neltume en la Región de Los Ríos.  El 28 de febrero de 2020 Colón 636, ex Centro de Detención y Tortura ubicado a pocos metros del centro de la capital de la Región de Magallanes, sufrió un incendio de grandes proporciones, que destruyó todo el interior del edificio. Iván González, director del observatorio de la Memoria y Derechos Humanos de Magallanes, relata: “En noviembre de 2019 se produjo una advertencia pues la casa fue apedreada y rompieron los vidros del primer piso. La casa es del Fisco, por eso la Agrupación de Familiares de Ejecutados políticos pidió al Ministerio de Bienes Nacionales tomar las medidas de protección correspondientes, pero sólo se tapiaron las ventanas con latas de zinc. No se tomó en cuenta nuestra petición. Así llegamos al 28 de febrero de este año, en que un incendio quemó el interior de la casa, que es Monumento Nacional, por completo. Nosotros pudimos entrar desde el sótano a mirar y es un hoyo inmenso por dentro, el exterior se mantuvo porque es de concreto”. Para el activista, la intención era destruir la casa, pero los agresores no contaron con la resistencia del material basal del edificio. “Entendemos que son acciones dirigidas, porque el 4 de marzo también se atacó el memorial que tenemos en el Cementerio de Punta Arenas. Son intentos de vandalizar la Memoria”, añade Iván González.

En Santiago, la ex Clínica Santa Lucía, donde prisioneros políticos fueron operados contra su voluntad por médicos que actualmente están procesados por la Justicia, ya son constantes los ataque. En el lugar también funciona la Comisión Chilena de DD. HH:  en un año han entrado cuatro veces a la casona destruyendo chapas, puertas, ventanas, robando equipos electrónicos, cámaras y computadores, causando caos e incluso dejando fecas humanas. Cada ataque ha sido denunciado a la Justicia: “Hemos tenido respuesta solo una vez donde el individuo dejó una mochila que fue clave para descubrir su identidad; el resto de las veces se realiza la denuncia, se realiza el peritaje y no se ha llegado a ninguna solución. Se reforzó la seguridad del espacio, pero lamentablemente no fue suficiente ya que entraron una vez más al sitio”, dicen los representantes del Sitio de Memoria ex Clínica Santa Lucía, quienes añaden sobre las sospechas de los autores de estos continuos ataques: “En este contexto es difícil no pensar que puede ser un ataque político, mas no tenemos pruebas para ello”.

En el norte del país, se registraron rayados al Memorial regional de Antofagasta, que no ha recibido ayuda para su reparación.  Y en el sur, en Neltume, los ataques se han sucedido hace años. Angélica Navarrete, presidenta del Centro cultural Museo y Memoria Neltume, relata que el primer ataque al museo fue en 2013, rompiendo los vidrios e incendiando la Sala de la Memoria. Además, los atacantes robaron un notebook y libros con testimonios de los hechos que sucedieron en la zona. “La denuncia fue hecha. Llegó la SIP de Carabineros, tomó huellas, acordonó el área y no se logró dar con ningún resultado. Y la fiscal cerró la investigación”, explica Angélica Navarrete. En 2017, sustrajeron -entre otros implementos- un cuadro con joyas mapuche. La investigación de la PDI tampoco llegó a dar con los responsables. En 2019 las placas recordatorias de los caídos en la zona intentaron sacarlas, hicieron rayados: “Nunca hemos conseguido esclarecer los hechos”, recalca la dirigenta.

Karen Cea resume las impresiones de los diversos Sitios de Memoria respecto a la situación actual y la falta de compromiso de las autoridades: “Cada vez que el Estado guarda silencio ante el ataque a Sitios de Memoria, está incumpliendo los compromisos internacionales del Estado de Chile en materia de verdad, justicia, memoria y reparación. Por ejemplo, no hemos visto una condena a estos ataques desde la unidad que debiera velar por el resguardo de estos espacios, nos referimos a la Subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”. Cea añade un tema más complejo: “Si profundizamos, podemos pensar en otras situaciones que ponen en riesgo a los Sitios de Memoria, por ejemplo, cuando el propio Estado y sus agentes es quien amenaza y destruye estos sitios de memoria, un ejemplo claro es lo ocurrido con Borgoño por ejemplo; o también cuando recientemente se anuncia la reducción presupuestaria a los Sitios de Memoria que hoy reciben un aporte financiero a través de un convenio de colaboración con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la vergonzosa suspensión de un fondo concursable para proyectos de cultura y sitios de memoria de la Unidad Programa de Derechos Humanos de la Subsecretaria de Derechos Humanos”. Frente a esta medida, la red de Sitios de Memoria envió una carta en agosto, que no ha sido respondida.

ENTREVISTA Mario Mutis – “VICTOR NOS TOCÓ A TODOS, MUY FUERTE”

“Víctor debe haber tenido unos diez años más que nosotros. Pero no era un personaje distante. Le reconocíamos que tenía una experiencia mucho más amplia que la nuestra y le preguntábamos ‘oye, Víctor y qué pasa con esto y qué pasa con lo otro’. Las conversaciones se referían al tema musical, pero también a un montón de cosas, del cosmos, de la poesía. En ese tiempo todo el mundo estaba con la mente muy abierta, pensando en cómo construir una nueva sociedad, un nuevo país, cómo cambiábamos esta sociedad para que fuera una sociedad más justa, más equitativa”.

Mario Mutis, histórico integrante de Los Jaivas, tiene su estilo. Por ejemplo, para describir la febril actividad de Víctor Jara en los inicios de los años 70, dice: “Estaba siempre haciendo cosas, conciertos, grabando, haciendo teatro… La cantidad de cosas que hacía y que no tenía tiempo ni para hacer pichí. Me sorprende que haya podido ir hasta Viña a conversar con nosotros”.

El cantautor y el grupo tuvieron varios encuentros en la casa de los hermanos Eduardo y Claudio Parra en Viña del Mar. La amistad nació así: “Nos encontramos una vez en Televisión Nacional, entre el 69 y 70, por ahí. Estuvimos conversando en el casino, creo que era la primera vez que nos encontrábamos: intercambiamos ideas y conversamos, tomamos café. Él después nos visitó en esa casa”. Los encuentros terminaban de madrugada: “Con canturreo y una estufita chiquitita a gas que calentaba nada porque era una casa gigantesca y uno que tenía que estar al lado de la estufa o si no se cagaba de frío. Nos amanecimos un par de veces conversando y surgió la idea en ese momento de hacer un disco tributo a Violeta Parra. Hoy pienso cómo habría sido ese disco, me habría encantado haberlo podido escuchar. Habría sido quizá un hito dentro de la historia musical chilena”. Ese disco no se pudo concretar por los tiempos de Víctor y Los Jaivas y por la contingencia política que fue tomándose la agenda.

Pero hubo otros momentos para compartir. “Víctor nos invitó a un festival que se llamaba ‘América no invoco tu nombre en vano’, que lo hizo en la Quinta Normal. Estaba él, nosotros, Los Blops, y otros grupos de la época”, recuerda Mutis. “El año 73 estábamos haciendo las grabaciones de ‘Palomita blanca’, la película de Raúl Ruíz, y también estábamos musicalizando un documental sobre el Tanquetazo. El tema se llamaba ‘La cueca negra’. Era muy cerca de lo que fue el golpe militar. Víctor andaba con un tema que se llamaba ‘La ve, no la vio y Dios no la ve’. Ese nombre lo inventó él”.

­­­­­­­­__________________________________________________________________________________________

“Eduardo Parra estuvo desaparecido como tres meses. Lo tomaron preso por alguna razón que nunca nadie supo. Pensamos que había muerto, pero al final logramos encontrarlo”. Las autoridades de la represión argentina lo tenían identificado: “Decían ‘¿Cuál es el músico, el mayor del grupo de todo este lote de hippies marihuaneros y marxistas leninistas que estaban en Argentina, arrancando del golpe militar chileno?’”.

_____________________________________________________________________________

Tras el golpe, Los Jaivas se fueron a Argentina. Era un viaje que tenían agendado, incluso con conciertos de despedida, uno de ellos planeado para el 14 de septiembre en el Teatro Municipal de Santiago. “Obviamente no se pudo hacer, ni menos irnos a Argentina en la fecha planificada porque se cerraron las fronteras. Creo que el día 29 de septiembre logramos salir a Mendoza en un bus. De ahí nos quedamos en Argentina porque volver a Chile era un suicidio”.

Un nuevo golpe los alcanzó el 76 en Argentina. “En ese tiempo había golpe militares día por medio en América Latina, un desastre. Las balas corrían más que los instrumentos”, reflexiona Mario Mutis y cuenta un episodio de persecución política que los afectó directamente: “Eduardo Parra estuvo desaparecido como tres meses. Lo tomaron preso por alguna razón que nunca nadie supo. Pensamos que había muerto, pero al final logramos encontrarlo”. Las autoridades de la represión argentina lo tenían identificado: “Decían ‘¿Cuál es el músico, el mayor del grupo de todo este lote de hippies marihuaneros y marxistas leninistas que estaban en Argentina, arrancando del golpe militar chileno?’”.

Tras asentarse en Europa, Los Jaivas regresaron a Chile para una gira en 1981: “Hubo una iniciativa de hacer un homenaje a Víctor y nosotros grabamos ‘Vamos por ancho camino’. A mí me encantó como quedó, salió en el disco y ahí está como testimonio”. El trabajo se realizó en plena dictadura, pero el grupo decidió participar: “Ahí está nuestro aprecio, cariño y emoción por el Víctor, que nos tocó a todos muy fuerte”.

Mutis también recalca el perfil político de la acción de Víctor: “Era prácticamente un torbellino. Se le ocurrían mil cosas por minuto, ideas, proyectos y uno seguía conversando y te seguía contando cosas que quería hacer. Aparte de su trabajo en las poblaciones, que hacía bastante con centros de madres, juntas de vecinos”.  Con ese recorrido, Víctor Jara también fue un guía para el grupo. “Víctor debe haber tenido unos diez años más que nosotros. Pero no era un personaje distante. Le reconocíamos que tenía una experiencia mucho más amplia que la nuestra y le preguntábamos ‘oye, Víctor y qué pasa con esto y qué pasa con lo otro’. Las conversaciones se referían al tema musical, pero también a un montón de cosas, del cosmos, de la poesía. En ese tiempo todo el mundo estaba con la mente muy abierta, pensando en cómo construir una nueva sociedad, un nuevo país, cómo cambiábamos esta sociedad para que fuera una sociedad más justa, más equitativa”.

LA EMOCIÓN DE RECORDAR A VICTOR JARA

Festival Arte y Memoria 2020 de la Fundación Víctor Jara congregó a miles de personas en tres días de transmisiones

El encuentro surgido para conmemorar el Natalicio de Víctor Jara, Festival Arte y Memoria (FAM), estuvo cargado de emocion y canciones.  Este año este festival, que tradicionalmente se realiza en el estadio Victor Jara, tuvo su tercera version de manera virtual, logrando alta convocatoria en sus tres días de transmisiones en directo, entre el sábado 26 y el lunes 28 de septiembre.

Las cifras son decidoras: el FAM consiguió un alcance de 300 mil personas en Facebook, 24 mil visualizaciones en Youtube y más de 10 mil comentarios en redes sociales. Además, se conformó una cadena de 14 plataformas de transmisión que incluyó a centros culturales, municipios, redes de TV y hasta una señal de TV abierta comunitaria en Mendoza, Argentina.

Cristián Galaz, director de la Fundación, fue el anfitrión de la cita que -en total- tuvo 10 horas al aire con diversos ejes temáticos. El sábado, día en que Galaz animó junto a Natalia Valdebenito, se abordó la gran presencia de Víctor Jara en la revuelta popular que comenzó en octubre de 2019. El domingo, que contó con la participación de Paula Zúñiga, se dedicó a rescatar la historia y contexto del estadio Víctor Jara como Sitio de Memoria, con testimonios como el de la sobreviviente Lelia Pérez. Y el lunes, con Mariana Loyola en la conducción, se abordó la historia teatral de Víctor Jara -con un homenaje a sus compañeros y amigos Bélgica Castro y Alejandro Sieveking-, su compromiso político en los 50 años de la elección de Salvador Allende, y su relación con Joan Jara, que se enlazó con la reedición del libro “Víctor, un canto inconcluso”.

Durante los tres días, el FAM 2020 dejó emotivos momentos, como la participación de la artista Mapuche Beatriz Pichi Malén el sábado 26; el recuerdo de Roberto Márquez de su interpretación con la guitarra de Víctor Jara y una versión especialmente realizada para este FAM de “El cigarrito” a cargo de Los Vásquez, ambos en la jornada siguiente. El lunes 28 dejó varios hitos como la lectura de un fragmento de Víctor, un canto inconcluso”, a cargo de la actriz Emma Thompson, y la entrega de la distinción Arte y Memoria Joan Jara a la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira Matus. Este reconocimiento de la Fundación Víctor Jara distingue a quienes se han destacado por su trabajo en defensa del arte, los DDHH y la Memoria.

Las transmisiones del FAM en su tercera versión están a disposición del público en el canal Youtube.com/VictorJaraMusica.

ENCUENTROS CERCANOS cerró su segundo ciclo con las reflexiones de Jorge Coulon y el empuje de Neltume por su memoria

El programa de la Fundación Víctor Jara, ENCUENTROS CERCANOS, concluyó su segunda temporada con las palabras y música de Jorge Coulon de Inti- Illimani, y la participación de la presidenta del Centro cultural Museo y Memoria Neltume, Angélica Navarrete.

Como fue característico del ciclo, el trabajo por la Memoria de diversas organizaciones fue resaltado en el espacio, que se emite por las cuentas de Facebook y Youtube de la Fundación, y que es realizado gracias a una alianza con la Unidad de Memoria y Derechos Humanos de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes.

En esta oportunidad, Angélica Navarrete comentó cómo se ha desarrollado el trabajo en Neltume, organización que surge desde la comunidad en 2004 con el propósito de relatar la experiencia social de administración por parte de los trabajadores de 22 fundos en lo que fuera el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli (COFOMAP) y la represión desatada por la dictadura cívico militar en la zona; tragedia que tiene dos episodios clave: la resistencia de la población el 12 de septiembre de 1973, y el asesinato del destacamento guerrillero Toqui Lautaro en 1981.

Los memoriales instalados por la organización cerca del lugar de este ataque han sido atacados en varias ocasiones, con sierras y pintura. También han sufrido incendios y robos en su museo. Estos hechos han sido denunciados, sin respuesta: “Esta mañana fui a denunciar y el señor que me tomó la declaración me dijo: ‘¿cuántas veces va a seguir denunciando? Si esto va a seguir pasando y nunca va a haber ningún resultado’. Le respondí que lo haría mientras sea necesario, y que las placas vamos a volver a instalarlas y vamos a insistir en que hay una memoria que se tiene que respetar. Eso es lo que la gente tiene que aprender, a respetar. Aunque no sea mi historia, la gente tiene que respetar, porque hay una vida que se perdió en algún momento”, describió Angélica Navarrete.

“Los Sitios de Memoria son súper vulnerables. No hay interés por investigar este tipo de ataques y zanjar esa parte que le pertenece a gran parte de nuestra sociedad civil”, agregó la presidenta de esta agrupación. Esta opinión fue compartida por el director de la Fundación Víctor Jara, Cristián Galaz, quien expresó:

“Ese acto de resistencia que realizan ustedes es combatido por el poder que no quiere que esta memoria prevalezca. Pero sepan que no están solos en esta lucha”.

Jorge Coulon también reflexionó sobre la necesidad de memoria y valoró el trabajo de las comunidades, como la de Neltume. “La dictadura trató de romper la historia. Decir ‘acá no puede ocurrir nunca más que se organicen trabajadores, pobladores, campesinos’. Y han querido mostrar que esta nueva lucha social no tiene nada que ver con la de antes, pero el pueblo a través de la cultura ha tendido puentes, rindiendo tributo, reconstruyendo lo que sabíamos que estaba ahí”, analizó Coulon y sumó:

“Hemos visto esos ríos profundos que han mantenido vivo a Víctor Jara. También me emocioné cuando escuché en las calles de nuevo ‘El derecho de vivir en paz’ porque habiendo pasado tantas pellejerías y tantas cosas, aparece Víctor de nuevo cuando Chile se está jugando algo importante. Volvió el pueblo a las calles, exigiendo su derecho y cantándolo, haciéndole justicia a sus mártires”.

Sobre el proceso que se ha desarrollado desde ese momento, el músico de Inti Illimani reflexiona: “En este momento estamos aprendiendo de nuevo a conversar, a trabajar desde la base y no desde las cúpulas. De alguna manera la dictadura se encargó de destruir ese tejido organizativo que tenía el pueblo chileno y lo hizo de distintas maneras (…) Nosotros crecimos políticamente en ese ambiente de comunidad que habían construido otros y que venía de hace 60, 70 años y aportamos sobre un trabajo que ya existía”. Con esta perspectiva, define lo sucedido en los últimos meses: “Fue una rebelión popular -y me gusta esa palabra porque no fue un estallido. Decir ‘no quiero más esto’ es una rebelión, no una pataleta. Y esto nos va a obligar a aprender a conectarnos. Quizá eso tome tiempo y debemos tener conciencia, porque ahora tenemos que romper muchas cosas para lograr participar, mucho miedo, mucha represión”.

Con cuatro mujeres, emoción y reflexiones sobre la memoria se presentó la reedición de “Víctor, Un Canto Inconcluso” de Joan Jara

Este miércoles 23 se desarrolló la cita virtual para presentar la reedición del libro de Joan Jara “Víctor, Un Canto Inconcluso”. La publicación tomó más de dos años de trabajo para incluir fotografías y documentos inéditos, labor que fue realizada por el área de archivo de la Fundación Víctor Jara junto a Joan, Manuela y Amanda Jara.

La actividad, cuyo anfitrión fue Cristián Galaz, fue seguida por cientos de personas a través de la cuenta de Facebook Fundación Víctor Jara @FundacionVJ y por el canal Youtube.com/VictorJaraMusica. Participaron como presentadoras de esta reedición Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos; la dramaturga y escritora Nona Fernández; y dos Premios Nacionales de Periodismo, Faride Zerán y Mónica González.

Alicia Lira comentó sobre la publicación: “Es un documento que conmueve. Vi algunas veces de lejos a Víctor, nunca estuve cerquita de él, pero ver este entrelazamiento de historia y datos, tan rigurosa y amorosamente realizado por ella hace que una termine conmovida. Me llena de orgullo como obrera, como trabajadora” y puntualizó:  

“Es más que un libro, es parte de una historia, de una convicción”

La vigencia de Víctor Jara y su conexión con la revuelta popular que comenzó en octubre pasado también fue abordada por las panelistas: “La reedición llega en un momento clave, no sólo porque rescata la figura de Víctor, que ha estado tan presente en diversas formas estos meses, también porque el libro es una biografía política y cultural de Chile, que comienza con el Chile pre-reforma agraria. Es un registro histórico acucioso, mezclado con un relato cercano, amoroso y cercano de ese país (…) Hay un deber de memoria con las nuevas generaciones no sólo de mostrar quien era Víctor, sino cómo era ese Chile”, destacó Faride Zerán.

Mónica González define a “Víctor, Un Canto Inconcluso” como “un libro que debiera estar en cada casa, que forma parte de nuestra historia, una historia que ha sido asfixiada, pero que emerge con una fuerza inaudita desde octubre”. La periodista también recordó cómo en el libro se hace patente la influencia y dedicada labor de dos personas que ya partieron, como Patricio Bunster y Eugenia Arrieta.  

“Los 44 balazos se los dispararon torturadores y asesinos del Estado”, dijo González, quien participó del proceso judicial que se llevó a cabo en Estados Unidos por el asesinato de Víctor Jara. Y advirtió que queda mucho pendiente en el trabajo de Justicia y Memoria:

“No se ha investigado el asesinato de muchos extranjeros que estaban en nuestro país y fueron encarcelados en ese estadio. No hemos sido capaces de empujar esa justicia y se la debemos a Joan, Manuela y Amanda, entre otras tantas familias”.

Desde el ámbito literario Nona Fernández analizó el libro, que conoció en su adolescencia con una publicación distinta, clandestina. “Le rindo homenaje a Joan por haber persistido con sus hijas y brindarnos hoy día este gran regalo. No queda más que aplaudirla, realzando su figura. Evidentemente es un personaje que, de alguna manera, encarna la voluntad de memoria, de recuerdo, de testimonio, de muchas otras mujeres y de muchas otras personas en general”. También agregó: “Hay una voluntad de entregar un relato, claro, cariñoso, eficiente. Con más años, puedo entender la dificultad que debe haber tenido ella para emprender este viaje en la memoria tan riguroso, porque hasta la sonrisa más hermosa de Víctor a la luz del tiempo es un recuerdo doloroso”.

Cientos de personas se conectaron con la música y sentimiento de Magdalena Matthey y conocieron el trabajo del Sitio Colón 636 en ENCUENTROS CERCANOS

“Soy la menor de 11 hermanos, vivíamos en una casa larga y angosta y a veces, mientras mis hermanos trabajaban, yo debo haber tenido 6 o 7 años, pasaba por ahí y la música siempre estaba sonando. La música siempre fue un familiar más, un hermano más, y ocurrió lo mismo con Víctor. De hecho, tengo una imagen súper grabada, de haber ido a ver a mis hermanas y escuchar ‘Cuando voy al trabajo/ pienso en ti’. Me acuerdo hasta de lo que tenía puesto y mi sensación fue de sentirme acogida, contenida. Entonces mi relación con Víctor partió, quizás inconscientemente, cuando yo era una niña. Con la Violeta yo partí mucho más tarde, pero con Víctor yo me sentí sumamente contenida por su voz, por las imágenes también”.

Con esa bella historia, la cantautora Magdalena Matthey comenzó su participación en ENCUENTROS CERCANOS, el programa de música y memoria de la Fundación Víctor Jara. Magdalena Matthey también interpretó algunas de sus canciones con su particular voz, que fue ampliamente celebrada por el público conectado en las redes sociales de la Fundación.

Además, comentó acerca de la influencia de Víctor Jara en su música:

“Esto de reflejar un poco la cotidianeidad, de acercarse y ser parte de una manera absolutamente natural de un mundo donde es necesario expresar de lo que estamos hechos, de cosas tan simples: del barro, de la tetera, las personas en su mundo diario. Yo siento que absolutamente tengo bastante de ese tema que tiene que ver, justamente, con la memoria. Creo que es algo fundamental”.

Su conexión con el cantautor es también de fechas: está de cumpleaños el mismo día. “El 28 de septiembre también es mi cumpleaños. Y cada vez que despierto en la mañana de ese día, antes de nada, digo ‘feliz cumpleaños, Víctor’”.

En el programa conducido por Cristián Galaz participó Iván González Toro, representante del Sitio de Memoria Colón 636 de Punta Arenas. “Es un lugar patrimonial, que está dentro del casco histórico de Punta Arenas” comentó y detalló: “Hay que entender que Magallanes es una zona militarizada por excelencia. Dada su ubicación geográfica siempre ha requerido que la presencia de contingente militar exista en todos sus niveles: Armada, Ejército y la Fuerza Aérea. Por tanto, no es menor el número de personas vinculadas a las Fuerzas Armadas acá. El alto contingente que acá gestionó y generó el golpe militar, sabía de antemano que este lugar iba a ser ocupado como centro de tortura. A medida que fue avanzando el movimiento represivo, este lugar, aunque era clandestino, se sabía por un alto número de la comunidad que era utilizado como centro de tortura.  Y eso que está en el corazón de Punta Arenas.  A dos cuadras de la plaza, a una cuadra de lo que era la intendencia, a una cuadra de la calle más transitada en Punta Arenas, al frente de una avenida muy transitada también, que es la Avenida Colón”.

Iván González también comentó la situación actual de la casa:

“El 2019 Magallanes no fue ajeno a la revuelta social. Acá hubo mucha movilización de las organizaciones y en noviembre el inmueble fue atacado de manera leve (…) La movilización social se fue ampliando, y el 28 de febrero. la casa fue incendiada. Nosotros nos enteramos muy de madrugada. Las personas entraron por la parte posterior de la casa. Todavía no sabemos cuáles fueron los focos de los incendios, pero se habla de dos o tres”.

Por esta razón, explicó el representante del Sitio de Memoria Colón 636, Bienes Nacionales ha determinado cerrar perimetralmente el lugar, mientras existe un proyecto para proteger a la casa de los rigores del clima en la zona.

Una conversación profunda y con sentido tuvo ENCUENTROS CERCANOS con Francisco Villa y Belén Muñoz, del Sitio de Memoria Ex Clínica Santa Lucía

“Aquí hay un cantor, como tantos cantores, que está siempre dispuesto a seguir en complicidad con todos aquellos que están en esta causa, esta causa de la que fue parte fundamental Víctor Jara. Soy hijo de Víctor Jara. Seguramente mucho de lo que hoy soy, tiene que ver con que Víctor Jara haya pasado por este mundo y haya hecho lo que hizo”. Las palabras son de Francisco Villa, cantautor chileno de larga trayectoria, que participó en una nueva edición de ENCUENTROS CERCANOS, el espacio de conversación que abre la Fundación Víctor Jara cada jueves a las 20 horas. Villa complementó: “Quiero simplemente decir que es tremendamente importante en estos tiempos que entendamos que se vienen cosas fundamentales. No solo para la vida colectiva, sino para cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros va a vivir una nueva vida si logramos transformar este país”, agregó.

_________________________________________________

“Dejaba de ser niño, pasaba a ser un joven, pero un joven que tenía una misión que cumplir, yo sentía que algo tenía que hacer, algo que tenía que ver con la lucha contra la dictadura en ese momento, pero tenía que ver con la estética, no solo con la ética”.

____________________________________________

Villa habló de su largo compromiso por la música con sentido y la lucha por la Justicia y los Derechos Humanos, interpretó canciones, y se conectó con los cientos de personas que participaron de ENCUENTROS CERCANOS a través de la cuenta de Facebook de la Fundación Víctor Jara @FundacionVJ y por la cuenta YouTube Víctor Jara Música. Pancho Villa además realizó un emotivo recuerdo a su pareja, Patty Carmona, quien falleció en marzo de este año por un cáncer.

El cantautor recordó su vínculo de larga data con Víctor Jara en un emotivo relato, que comienza en su infancia: “Soy hijo de profesores normalistas y una de las características de la formación de los normalistas era que, para poder enseñar la materia que fuera, tenían que tocar algún instrumento o cantar. Entonces, en mi casa yo siempre escuché cantar. A mi padre, que era cantor y guitarrero, desde pequeño lo escuchaba cantar medio ‘para adentro’, porque vivíamos casi al lado de la Cuarta Comisaría en el Barrio Matadero. Tocaba una canción que a mí me llamaba mucho la atención: Líbranos de aquel que nos domina en la miseria. Yo sentía que algo raro había, no sabía por qué todas las otras canciones las cantaba con fuerza y esa la cantaba un poquito más bajita”, dijo Villa y continuó: “Ingresé al Liceo Barros Borgoño y en ese tiempo hubo dos episodios que me llevaron a Víctor. El primero fue en la casa de mi abuela paterna, de mi abuelita Georgina, que tenía guardado en un closet un paquete lleno de discos de vinilos que los había escondido el día del golpe y que me los entregó con mucha ceremonia. Eran discos que, si se los encontraban en un allanamiento, iban a traer consecuencias. Y yo, ávido adolescente, empezando mi vida de activista y de militante, sabía de qué se trataba y empecé sacar esos discos maravillosos y me encontré con el Manifiesto de Víctor Jara. Lo pusimos en el viejo tocadiscos de la casa. Fue impactante para mí escuchar el texto, la música y esa introducción maravillosa”. Villa recalcó la importancia de ese período en su trabajo y consecuencia posterior: “Dejaba de ser niño, pasaba a ser un joven, pero un joven que tenía una misión que cumplir, yo sentía que algo tenía que hacer, algo que tenía que ver con la lucha contra la dictadura en ese momento, pero tenía que ver con la estética, no solo con la ética”.

Junto a Villa estuvo Belén Muñoz, representante del Sitio de Memoria Ex Clínica Santa Lucía. Bajo el mando de la Dina, el centro fue administrado por médicos y utilizado para torturar a hombres y mujeres detenidos por la dictadura. La casona está ubicada en Santa Lucía 162 y pertenece actualmente en comodato a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Ahí también funciona la casa de memoria ex Clínica Santa Lucía, que realiza actividades periódicamente.  “En estos momentos, modo pandemia, estamos buscando la forma de visibilizar el espacio a través de redes sociales, tenemos activos los grupos de cultura, educación y comunicaciones”, relató Belén Muñoz. Uno de los frentes más importantes de la agrupación está en tribunales, con una querella en curso hacia los responsables civiles de las torturas en este lugar, principalmente médicos. Además, han debido enfrentar tres ataques que han destruido sus instalaciones y las de la Comisión de DD.HH. “Esto tiene a la casona lamentablemente en bastantes malas condiciones. Entonces también estamos buscando financiamiento y realizando gestiones para que podamos tener una solución pronta porque las paredes están dañadas, el techo está dañado y causa un poco de frustración el sentir que estamos en pandemia y no podemos estar en el espacio todavía para poder rearmarlo como corresponde”.

Belén Muñoz también realizó un llamado a las personas que están viviendo la pandemia y los ecos de la revuelta popular:

“Estamos en un momento donde la memoria se hace más presente que nunca. Es necesario poder escribir, es necesario poder escucharnos, compartir opiniones, ver lo que pudo haber sido, lo que no fue, lo que podemos mejorar en conjunto, en pro de lo que queremos para el futuro. Para que exista un ‘nunca más’ necesitamos unirnos como militantes de la memoria, como militantes del bien común, como militantes del pueblo, como diría Víctor”.

Revisa el capítulo completo aquí:

Isabel Parra estrenó una nueva canción dedicada al 18 de Octubre en ENCUENTROS CERCANOS de la Fundación Víctor Jara

Isabel Parra estrenó una nueva canción dedicada al 18 de Octubre en ENCUENTROS CERCANOS de la Fundación Víctor Jara

“El corazón vivo” se llama el tema que Isabel Parra estrenó anoche en el programa ENCUENTROS CERCANOS, que emite la Fundación Víctor Jara a través de sus plataformas en Facebook y Youtube.

Cientos de personas participaron y comentaron el espacio en vivo, en que Isabel Parra rememoró su amistad y trabajo en conjunto con Víctor Jara y su personal vivencia del 11 de septiembre de 1973, día en que había sido citada por el cantautor para participar de un acto en la UTE (actual Usach), hasta que el golpe militar cambió toda la historia.

Tras un repaso lleno de emociones por la trayectoria de Isabel Parra, el programa tuvo una sorpresa, cuando se estrenó el video de “El corazón vivo”, tema que Isabel Parra compuso durante la cuarentena y que posteriormente trabajó junto a un grupo de músicos liderados por Manuel Meriño. En sus versos, “El corazón vivo” refleja en gran parte lo sucedido en los últimos meses en el país: “Por la nueva plaza, de la Dignidad/ Marchan multitudes, suenan las sirenas/ Los ojos perdidos, por la represión/ Chile devorado, por los poderosos/ Saltó de la ofensa, del túnel oscuro/ Nuestra vida no era lo que parecía”, dice parte de la canción y luego se refiere directamente al incendio del Museo Violeta Parra: “Al lado del río, donde se encontraban/ el corazón vivo de Violeta Parra/ queda el humo negro, quemada la historia”, y repite su estribillo: “el corazón vivo de Violeta Parra”, mientrasse muestran imágenes de la revuelta popular iniciada en octubre.

Isabel Parra habló sobre el futuro del Museo dedicado a su madre tras el incendio:

“Probablemente podríamos pensar en una reconstrucción” dijo, apelando a los seguros que podrían financiarla. Y reflexionó: “En algunos momentos sentí que el Museo era poco apropiado para la personalidad de la Violeta Parra. Lo sentí, y lo dije y discutí mucho el tema de programación, de postura, sobre todo de postura social. Todo lo que vaya a ocurrir con el Museo está por verse. En primer lugar, hay que cerciorarse de que existen esos recursos para reconstruir, y a partir de eso inventaremos otra forma de Museo Violeta Parra”.

La cantautora contó sobre su proceso creativo durante la pandemia: “En este tiempo de encierro he hecho varias canciones (…) las hice aquí con mi cuatro, con mi cuaderno y mi lápiz. Convoqué a Manuel Meriño, un músico extraordinario y le dije que tenía estas canciones, que quería que las conociera y que hiciera algo con ellas”, relató y continuó: “Le mandé los cantos por internet, por el celular, y él tuvo el trabajo de llevarlos a otra dimensión. Los cantos míos son super sencillos; lo que yo hago es una obra muy artesanal, muy básica, eso es lo que yo soy. No tengo la pretensión de convertirme en la poeta del canto: soy una cantora popular, que heredó el espíritu y el alma de mi mamá y he vivido con eso y me siento muy bien diciéndote que mis cantos son lo que soy yo”, comentó al conductor del espacio, Cristián Galaz, director de la Fundación Víctor Jara.  Isabel Parra concluyó: “Para hacer estos cantos sencillos, que muestren lo que quiero mostrar, tengo que trabajar mucho porque tengo que despojarme de cualquier elemento que no sea esto…Tengo que arrancar de lo que yo no soy”.

Isabel Parra también rememoró la importancia que cobraron las figuras de Víctor Jara y Violeta Parra en la revuelta popular:

“Víctor estaba en las calles, en los afiches, lo mismo que la Violeta; el pueblo necesita de estos nombres, de esas personas sensibilizadas con nuestra propia historia (…) Ahora recién, en el 2020, está saliendo a flote la miseria de la gente, que se ha tragado el dolor, la injusticia, la falta de dignidad y naturalmente tenia que haber una explosión”. Y agregó: “¡Cómo no va a haber movimiento social! Si no somos tontos los chilenos… los pueblos de alguna manera tienen que salir adelante y la gente lo hacía en la plaza, con sus banderas Mapuche, sus afiches de Víctor”.

El episodio de ENCUENTROS CERCANOS -que es realizado en colaboración con la Unidad de Memoria y Derechos Humanos de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes- también contó con la participación de Camila Vargas, presidenta de la Agrupación por la Memoria Histórica Providencia de Antofagasta, quien comentó el trabajo que desarrollan en torno a la memoria, a la búsqueda de Justicia y Reparación.

La Agrupación se formó en 2015 y logró que el ex centro clandestino de detención política y tortura La Providencia fuera declarado Monumento Histórico, mención Sitio de Memoria. Sin embargo, el lugar sigue siendo ocupado por Carabineros, lo que influye en el trabajo de la agrupación. “Para poder hacer las visitas guiadas – el año pasado logramos llevar a casi mil estudiantes secundarios- tenemos que pedir permiso e informar a Carabineros, entregando un listado de nombres que queda para ellos”, comentó Camila Vargas y puntualizó:

“En el marco de las visitas constantemente carabineros nos interrumpen, ellos pasan corriendo, trotando. Incluso hemos tenido agresiones verbales contra compañeras y compañeros de nuestra organización”.

A la labor de Memoria, la Agrupación Providencia sumó un Observatorio de DD.HH. de Antofagasta, organización que realizó labores desde octubre hasta marzo de este año.

Si necesitas más información o ponerte en contacto con la Agrupación por la Memoria Histórica Providencia de Antofagasta, te dejamos su página de Facebook: https://es-la.facebook.com/providenciasitiodememoria/

Revisa este y otros capítulos de Encuentros Cercanos aquí:

ENCUENTROS CERCANOS con un capítulo dedicado a dos causas imprescindibles: la del pueblo Mapuche y la declaración de Pisagua como Sitio de Memoria

En el segundo episodio del nuevo ciclo de ENCUENTROS CERCANOS participaron el MC Mapuche, Waikil, y la integrante de la Mesa de DD.HH. de Tarapacá, Karina Olmos Torres, quien habló del trabajo en el ex Campo de Exterminio y de Prisioneros de Pisagua. El diálogo convocó a cientos de personas a través de las plataformas de Fundación Víctor Jara, en Facebook y YouTube.

El anfitrión del programa, Cristián Galaz, presentó a Jaime Cuyanao Venegas, el nombre de Waikil, quien es descendiente de padre y madre mapuche (Santiago Cuyanao Marilef e Ida Venegas Huiaquil) y de origen territorial Mapuche, Vilcun y Traiguen. Se crió en Santiago, con su mamá trabajando en la capital y viajando todos los veranos al sur para ver a sus familiares. Por eso tiene una mirada muy clara acerca de los procesos vividos por su pueblo: “Esta ciudad de Santiago responde al proceso político que ha vivido el pueblo Mapuche, que tiene que ver con migración a la ciudad, con el despojo de tierras. En Santiago se concentra la mayor cantidad de pueblo Mapuche y han levantado espacios en la periferia, porque el Mapuche no llegó a las zonas acomodadas, llegó a la periferia y fueron participando en tomas de terreno” y agrega: “La gente vivió dos despojos: el de la pacificación y el de la dictadura militar. Llegaron a Santiago con el objetivo de trabajar más que nada, y ahí se fue ocultando nuestra cultura de manera medio forzada, porque reivindicarse como Mapuche era un sinónimo ser comunista y ser comunista era símbolo de muerte (…) Mucha gente Mapuche empezó a trabajar en espacios muy ocultos, como obrero, asesora del hogar, panadero. Dentro de ese proceso histórico renacen estas expresiones… hacer rap y cumbia con un pensamiento que apunta hacia nuestra cultura”, expresó apelando a los géneros que mezcla en su música. Y comentó sobre su acercamiento a Víctor Jara:

“Para mí es una persona tan creativa, que estaba buscando siempre estilos nuevos, canciones nuevas, que refleja nuestra búsqueda musical: con 4 instrumentos, más los instrumentos Mapuche, vamos haciendo distintas melodías, distintos acordes (…) Buscamos dejar ese legado musical, que trascienda nuestro proyecto”.

Dentro de su propuesta artística, Waikil ha tomado el rap como una herramienta de comunicación, de lucha y de sobrevivencia del Mapudungún. Sus temas son mitad en español y mitad en su lengua. “Nuestra escritura mapuche era el telar, ahí se manejaba el conocimiento, en el textil. Hoy en día se está reivindicando con varios peñi, académicos, historiadores, poetas, periodistas, quienes están sacando libros donde se reflexiona sobre la historia Mapuche, porque en los libros de historia se acaba Leftraro y se termina la historia mapuche. En los colegios nos siguen viendo como el ‘bárbaro’, el ‘salvaje’, el ‘aborigen’. Lamentablemente para cierta clase somos los ‘terroristas’. Como antes nos apuntaron con el lápiz, hoy nos apuntan con las balas”.

Contó Waikil que alguna vez le preguntaron ¿Específicamente dónde está el Wallmapu? Y su respuesta es:

“El Wallmapu comienza con los nombres, con la toponimia: Vitacura, Renca, Quilicura, Peñalolén y así bajando hacia el sur: Rancagua, Curicó, Talca, todos tienen su nombre Mapuche. Esa reivindicación y aprender el Mapudungun nos lleva a reflexionar donde estamos geográficamente”

Galaz llevó la conversación hacia la identificación con la causa Mapuche que se ha visto desde la revuelta popular del 18 de octubre: “Gran parte de nuestra sociedad chilena adhiere a la causa Mapuche absolutamente, se ha notado en las calles con la presencia de muchos más banderas Mapuche que chilenas. Eso nos llenó de cierto orgullo, fue decir ‘esto nos convoca’”.

Waikil relató su experiencia durante la revuelta popular: “Iba en viaje al sur el 18, no caché todo hasta el día siguiente, cuando llegué a Temuco. En esa instancia compartí con mi hija de 4 años; ella me emocionó mucho por el susto que tuvo. Me preguntaba: ‘vamos a morir, nos van a matar?’ Le dije que no. Los niños siempre tienen una visión sana de ver las cosas, yo nunca he inculcado en ella ningún odio. Ella se cría disfrutando su infancia. Me dio mucha rabia lo que mostraban y la gente viendo la represión y cuestionándose: ‘esto lo que pasa en el sur, en el Wallmapu’. Y decir ‘sí, hermano, esto es lo que pasa y sigue pasando’. Desde cierto círculo ven a lo Mapuche como un souvenir, pero cuando la gente reivindica sus derechos, ser partícipe, todo se pone en un pare. En este caso se vio reflejado con los presos políticos Mapuche exigiendo el convenio 169”.

Al espacio se sumó la arqueóloga Karina Olmos Torres, quien desde el año 2017 es integrante permanente de la Mesa Técnica de la Corporación Ex Presos de Pisagua, espacio que promueve y difunde temáticas vinculadas a derechos humanos en la Región de Tarapacá. Su padre, Olaff Olmos, fue un reconocido arqueólogo, clave en la identificación de restos de ejecutados políticos en distintos lugares del país, recordado especialmente por su labor en Pisagua:

“Tenemos un vínculo con Pisagua muy fuerte, que va ligado a la historia familiar, pues mi padre fue uno de los arqueólogos que excavó las fosas, a la convicción política y como disciplina profesional, por el compromiso con la reconstrucción del pasado y en este caso de un pasado violento” , explicó Karina Olmos.

La arqueóloga comentó la labor de la Mesa de DD.HH. de Tarapacá: “Comenzamos a trabajar y rescatamos los testimonios de quienes estuvieron en el campo de concentración. Es necesario para que nunca más se repitan estos hechos y ahí nos fuimos involucrando con la Unidad (de Memoria y DD.HH. de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes)”. Dentro de los proyectos colaborativos que han desarrollado está una memoriografía que captura en un gran mapa los sitios donde se violaron los DD.HH. Este plano, junto con los testimonios de quienes estuvieron detenidos en estos lugares, será incluido en un libro, “Lugares y sitios. Memorias de un pasado negado”.

“Es una labor que ha llevado tiempo, Uno de los avances fue que el Estado el año pasado comprara la ex cárcel, pero la gran disyuntiva el tema es quién se hace cargo. Pisagua es denominado como Sitio de Memoria, pero no tiene una declaratoria como tal; es un monumento histórico, que es distinto”, argumentó Karina Olmos. Finalmente comentó que la labor de la Mesa de DD.HH. en Tarapacá tiene como uno de sus mayores desafíos: “Empezar a ejecutar la memoria y la postmemoria, que son las nuevas generaciones. Es decir, realizar este ejercicio para traspasar a las memorias y entrar con gente nueva para que se familiaricen con lo que pasó y con los testimonios de quienes estuvieron ahí y que se produzca este encuentro entre estas dos memorias”.

Revisa el capítulo completo aquí:

Por Soledad Gutiérrez López.