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MADRES

 

Ayer despedimos a Ana Luisa Sáez Vásquez, madre de Michel Nash Sáez. Mientras estaba allí en la pequeña ceremonia en el cementerio general, escuchando algunos testimonios, observando a las personas que la acompañaron, mirando su ataúd con una rosa roja encima, entre la pena por su partida, y la rabia por la injusticia y crueldad a la que fue sometida con la desaparición de su hijo Michel Nash Sáez, me preguntaba por qué esa despedida tan solitaria, tan callada. Estaba su familia y unas 80 personas, la mayoría mayores de 50, un joven de la Juventud Comunista y el Diputado Comunista Hugo Gutiérrez.

Me pregunté con enojo, para ser franca, dónde están todos los jóvenes que hoy quieren cambiar el mundo, dónde están las organizaciones sociales, las múltiples izquierdas, las feministas, los colectivos de luchadores sociales, los intelectuales, dónde están las banderas, las canciones, las flores que debieron acompañar a una mujer que lucho 45 años por los derechos humanos, por la verdad y la justicia. Ella era una madre que perdió a su hijo en septiembre de 1973, fue fusilado y hecho desaparecer. Ana luchó hasta su último respiro por encontrarlo. Ella es una más de esas mujeres que remecieron la conciencia de Chile en los peores años de la dictadura. Ana es una más de esas madres que se enfrentaron a Pinochet solas, que salieron a las calles, que hicieron la huelga de hambre más larga en dictadura, que pusieron, gracias a sus luchas, las violaciones a los derechos humanos que se cometían en Chile, en la primera plana del mundo y con eso nos ayudaron a TODOS!  Su lucha es de un valor incalculable para la vida de muchos de nosotros, para que hoy exista democracia, para que hoy se hable de derechos humanos, para que sea TEMA en el Chile de hoy.

¿Acaso no debiéramos salir en masa a despedir a una mujer así?, ¿Acaso no debiéramos todos tomar su bandera y seguir preguntando Dónde Está Michel Nash Sáez? ¿Acaso no debiéramos todos abrazar a esas mujeres, las que aún viven y ayudarlas a encontrar a sus hijos antes que se mueran sin saber?!

 

Ella pidió que se pusiera una canción de Silvio Rodríguez que dice así:

A dónde van las palabras que no se quedaron

A dónde van las miradas que un día partieron…

…a dónde van ahora mismo estos cuerpos

que no puedo nunca dejar de alumbrar

acaso nunca vuelven a ser algo

acaso se van..

y a dónde van, a dónde van.

 

Así terminó su despedida, con la pregunta insistente que vivió con ella 45 años ¿Dónde, Dónde estás hijo mío??!! , ¿Dónde? Una pregunta que NO QUIEREN RESPONDER LOS RESPONSABLES DE ESTE HORRIBLE SUFRIMIENTO. Una pregunta que los que no tienen un desaparecido no están haciendo, una pregunta que los jóvenes no hacen, que la sociedad chilena no hace.

Es una pregunta que deberíamos gritar TODOS los que nos decimos respetuosos de los derechos humanos. DEBERÍAMOS EXIGIR una respuesta. Porque las respuestas ESTÁN.

Es un imperativo ético gritar esa pregunta ¿Dónde Están los Detenidos Desaparecidos?

Las cenizas de Ana serán llevadas a Pisagua. Sí a Pisagua, el lugar donde fusilaron a su hijo. Serán lanzadas al mar, porque ella pensó que quizá allí, en el fondo del mar se encontraría finalmente con su hijo Michel.

Cada vez que se muere una madre sin saber dónde está su hijo, pierde la humanidad de este país, cada vez que una madre que ha luchado 45 años por la verdad y la justicia se va así, apenas acompañada de unos pocos, en silencio, se muere la verdad y la justicia.

HASTA ENCONTRARLOS.

Andrea Ugalde Prieto

Directora

 

2 comentarios
  1. Berta
    Berta Dice:

    No pienso que los que no estuvieron allí lo hicieran porque no les importa. Tal vez no tienen las pautas cómo demostrar solidaridad y cómo entregar su granito de arena. El daño traumático que los que traicionaron a su pueblo por fanatismo, egoísmo y avaricia, ya sea torturándolo, asesinándolo, o negándoles el trabajo aún repercute. Así y todo, sentimos angustia y frustración por el sufrimiento de Ana Luisa Saéz y toda su familia porque muchos otros también hemos recibido el látigo del fascismo. Se nos muere una mujer valerosa, castigada injustamente en esta vida y los asesinos de su entrañable hijo aún no reciben la sanción legal y moral que merecen. Algo aún no funciona bien en Chile y eso no es correcto.

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