280 docentes de educación básica y media de todo el país se escribieron en este curso online y gratuito que fue elaborado por ambas instituciones.
El 21 de abril el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación habilitó el inicio del curso El camino de Víctor. Arte, memoria y territorio como herramientas pedagógicas para la escuela, un proyecto que fue realizado con la colaboración de la Fundación Victor Jara y que busca fortalecer el desarrollo profesional docente mediante el acercamiento a la vida, obra y legado del cantautor y director teatral.
A través de una mirada crítica, interdisciplinaria y situada, el curso ofrece herramientas pedagógicas y culturales que permiten resignificar la figura de Victor Jara como punto de partida para la elaboración de propuestas didácticas con sentido social y territorial. Las y los 280 docentes inscritos de distintas localidades de Chile, pueden acceder individualmente y a distancia a los contenidos, además de participar en los foros de la plataforma para compartir el avance y resultado de las actividades.
Captura de pantalla de parte del programa de cursoEl camino de Víctor. Arte, memoria y territorio como herramientas pedagógicas para la escuela
El curso, que es de carácter online y autoinstruccional, comenzó a desarrollarse desde el 2023 y forma parte del área de Programas y cursos formativos a distancia del CPEIP. El proyecto cuenta con cuatro unidades que hacen un repaso por la biografía del cantautor de origen popular, la influencia del pueblo chileno en la creación de sus obras musicales y teatrales, además de la importancia de lo colectivo y lo político en estos procesos; cerrando con el estudio del legado actual de Victor Jara.
Amanda Jara, hija de Victor y presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su padre, le expresó a las y los participantes lo siguiente: «Esperamos, humildemente, que este material les ayude a imaginar maneras de enseñar, a trabajar colectivamente, a mirar y relacionarse con nuestras comunidades». Por su parte, Constanza González, participante del curso, sostuvo que «ha sido inspirador redescubrir que el arte y la educación no son compartimentos estancos, sino herramientas de transformación social y construcción colectiva que deben dialogar directamente con el barrio y sus voces».
La Fundación Victor Jara y el CPEIP luego de tres años de haber comenzado este proyecto, en diciembre del 2025 formalizaron este trabajo de colaboración con la firma de un convenio.
Hace 52 años prisioneros del ex Estadio Chile —actual Sitio de Memoria Estadio Victor Jara— construyeron un muro que les permitiría tomar aire libre mientras se encontraban detenidos. Aquí, contamos detalles de esta historia con el testimonio de uno de ellos.
Tras el Golpe de Estado civil-militar de 1973, entre el 12 y el 15 de septiembre, el ex Estadio Chile fue utilizado como Centro de Detención, Tortura y Exterminio, recluyendo a alrededor de 5 mil personas de acuerdo al testimonio de prisioneras y prisioneros. Entre noviembre de 1973 y julio de 1974, el recinto fue nuevamente utilizado como centro de detención, teniendo una población fluctuante entre los 120 y 350 detenidos, según el relato de Adam Policzer en “Memorias de prisión”. El exprisionero del Estadio Chile, en este mismo documento, también señala que el tiempo en prisión superó en algunos casos los seis meses, viéndose afectada la salud física y mental de los prisioneros por la ausencia de luz natural del espacio.
En este segundo período, el Estadio estuvo bajo el control de Carabineros, quienes catalogaron a los detenidos como “prisioneros de guerra”, por ello, entre diciembre y enero, la Cruz Roja visitó el recinto para verificar que los detenidos tuvieran un trato humanitario según establecen las normas internacionales del Convenio de Ginebra (1949). Tras sus visitas, la Cruz Roja en un informe sugirió que los detenidos tuvieran acceso al aire libre.
(Foto de la izquierda) Dos prisioneros del Estadio Chile jugando ajedrez. (Foto derecha) Tres prisioneros del Estadio Chile. Dibujos realizados por Adam Policzer durante su prisión en el Estadio Chile (1973). Créditos: Fondo Policzer Meister Adam, ID: 679, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
Por orden del comandante Mario Rodríguez se propuso cerrar con un muro el estacionamiento que estaba en el acceso por la calle Unión Americana, ya que de esta manera se podría utilizar como un patio interior.
Entre los prisioneros de la época se encontraba Adam Policzer, un arquitecto que previo a su detención se desempeñaba en la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), y por lo mismo, se le encargó el diseño de la obra. Rápidamente buscó formar cuadrillas de trabajo, sin embargo, un grupo de sus compañeros, liderado por el historiador argentino-chileno Luis Vitale, se opuso a sumarse a los trabajos, ya que lo consideraron como “un acto de colaboración con el régimen”.
Planos del muro de cierre a calle Unión Americana realizados en febrero 1974 por Adam Policzer. Créditos: Fondo Policzer Meister Adam, ID: 679, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
A pesar de las críticas a la iniciativa, estas obras permitieron a los prisioneros poder acceder al aire libre, además de poder comunicarse con sus familiares que se agolpaban afuera del Estadio para conocer noticias sobre ellos.
“Participar la escuadra del muro se transformó en pituto más preciado aún. Además de una actividad que rompía la monotonía los del muro tenían unas horas respirando aire puro(…) y muchas veces ver y comunicarse por señas con la familia que podía pararse en la vereda Este de Unión Americana mientras los presos trabajábamos en la vereda Oeste”, describe Adam Policzer.
A más de 50 años de la construcción del muro, este sigue en pie, limitando lo que hoy es el estacionamiento del Estadio Victor Jara. Uno de los vestigios de ese tiempo es la Inscripción «MA 1974», que marca la finalización de la obra durante mayo de dicho año y fue escrita por Policzer por estas razones:
“En Chile es costumbre que el arquitecto inscriba su nombre en algún lugar de su obra (con letras relativamente pequeñas). Tenía un clavo en el bolsillo y estuve pensando si escribir en el estuco fresco algo así como “construido por detenidos-1974”, pero el instinto de auto-preservación me sugirió que no sería una buena idea. Decidí que la fecha, “Mayo 1974” sería suficiente prueba en el futuro que el muro había sido construido con trabajo de presos. Así que rápidamente escribí “MAYO 1974”, dice Policzer en el documento “Memorias de prisión”.
Fotografía del muro construido por prisioneros del ex Estadio Chile entre febrero y mayo de 1974. Aquí se visualiza la inscripción “MA 1974” realizada por Adam Policzer. Foto tomada por Policzer el 2011.
*Si quieres coordinar una visita guiada en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara, escribe al correo: [email protected]
El sur canta la poesía: Recitales interculturales desde las islas”, se celebró en el Espacio Lector Abierto del Centro Cultural La Moneda, como parte de una iniciativa regional que proyecta la cultura del sur hacia Santiago, Bolivia y más allá, con apoyo de la DIRAC y la Fundación Víctor Jara.
En una nueva muestra de su compromiso con el desarrollo artístico y cultural desde los territorios, la Universidad de Los Lagos protagonizó el recital poético “El sur canta la poesía: Recitales interculturales desde las islas”, realizado el pasado martes 5 de mayo en el Centro Cultural La Moneda. La actividad, organizada junto a la Fundación Víctor Jara, marcó la antesala de la gira internacional que llevará a sus artistas a Bolivia.
La iniciativa forma parte de una estrategia sostenida de internacionalización cultural impulsada por nuestra casa de estudios, gracias al apoyo de la DIRAC, y que este 2026 cumple seis años consecutivos proyectando el arte del sur de Chile hacia escenarios internacionales.
Amanda Jara (de rosa), presidenta de la Fundación Victor Jara entre el público del recital poético “El sur canta la poesía: Recitales interculturales desde las islas”
El director general de Vinculación con el Medio de la ULagos, Marcos Hernández, destacó el sentido institucional de este tipo de actividades: “Somos una universidad pública regional y estamos muy comprometidos con el trabajo en temáticas artístico-culturales y patrimoniales. Este tipo de iniciativas reafirma nuestro compromiso regional como institución de educación superior”, sostuvo. Asimismo, agregó que «podemos hacer transitar desde la Región de Los Lagos, en este caso hacia Santiago, y después hacia fuera de Chile, a todos nuestros artistas locales”, relevando además el rol de los fondos públicos en fortalecer la colaboración interinstitucional.
La presidenta de la Fundación Víctor Jara, Amanda Jara, valoró el trabajo conjunto con la ULagos: “Nos ha dado la oportunidad (…) de contactarse con la gente, con las organizaciones de allá (…) se van hilando trencitas, mantas de colores”, dijo. En esa línea, destacó la proyección del legado de su padre: “Víctor (…) vuela en la voz, en la guitarra (…) es energía, y hay que amarrarse a esa energía y no soltarla”, afirmando además que “nuestro canto, nuestra poesía, es nuestra identidad”.
Por su parte, desde el Centro Cultural La Moneda, el jefe del área Comunidades, Gabriel Hoecker Gil, subrayó el sentido de esta alianza: “La cultura no puede pensarse solo desde el centro, sino desde los territorios”, enfatizó.
Añadió que este tipo de instancias permiten “abrir el centro cultural para que estas expresiones circulen, dialoguen y encuentren nuevos públicos”, proyectando además vínculos con América Latina como parte de una “diplomacia cultural”.
El músico y docente Jorge Ferrada Sullivan junto a la poeta y cantora Neddiel Muñoz Millalonco
Arte desde el aula y el territorio
El recital reunió a los artistas docentes Camilo Silva Medina y Jorge Ferrada Sullivan, junto a la poeta y cantora Neddiel Muñoz Millalonco, ganadora del Premio Regional de Arte Víctor Jara 2025.
Para Camilo Silva, esta experiencia refleja el cruce entre creación, docencia e identidad territorial: “Es lindo poder mostrarlo, traer música nuevamente acá a la capital, descentralizar un poco la cultura y además internacionalizar todo el trabajo”. En tanto, Jorge Ferrada relevó el carácter colectivo de la obra y su dimensión emocional: “Es un trabajo de la Universidad de Los Lagos, de artistas docentes, y para nosotros es muy importante poder internacionalizar y nacionalizar también en circulación este tipo de obras desde el sur”, comentó.
(De izquierda a derecha) El docente Jorge Ferrada Sullivan; la poeta y cantora Neddiel Muñoz Millalonco, ganadora del Premio Regional de Arte Víctor Jara 2025; y el músico Camilo Silva
El artista también ofreció una reflexión crítica sobre el contexto cultural actual: “El canto (…) se hace una suerte de resistencia (…) el Estado de Chile está en deuda hace muchos años con la producción y el desarrollo de las artes y la cultura”, remarcó.
Desde una perspectiva profundamente ligada al territorio, Neddiel Muñoz valoró el reconocimiento que obtuvo con el Premio Regional de Arte Víctor Jara 2025. “Es un bálsamo para el alma (…) cuando hablamos de Víctor Jara hablamos de un patrimonio, de un país entero”, aseguró. La cultora mapuche huilliche también enfatizó el sentido del canto como práctica viva: “Yo me considero una cantora, porque la cantora canta porque debe cantar […] es un instrumento de comunicación”, agregando que “recortar en cultura es recortar parte de la vida”.
El recital no solo significó un hito en la programación cultural de la capital, sino también el punto de partida hacia el Festival Internacional de la Poesía Joven “Jauría de Palabras” en Bolivia, donde los artistas continuarán difundiendo el Premio Regional de Arte Víctor Jara y el trabajo creativo gestado desde el sur de Chile.
Patrizio Gecele, docente de la Escuela de Teatro e investigador del Archivo de la Escena Teatral, estuvo a cargo de ese trabajo al recibir los álbumes en 2020. “Hoy no solamente estamos honrando la memoria de Víctor, también estamos cumpliendo una promesa, saldando una deuda e iluminando un vacío”, comentó Patrizio Gecele, docente y archivero de la Facultad, y quien además fue uno de los líderes del proyecto.
Amanda Jara, hija de Victor y presidenta de la Fundación, agradeció este gesto colectivo de Sieveking, quien fuera un amigo cercano de su padre. “La voluntad de Alejandro (Sieveking) traza un recorrido lleno de puras cosas buenas. En un momento donde estamos tan deshumanizados, esto es un recordatorio de lo importante que son las cosas más simples de la vida como el respeto, la amistad y las ganas de que el material circule. Aquí hay un acto de generosidad reflejado por todas las partes”, dijo Amanda Jara.
(De izquierda a derecha) Patrizio Gecele, docente Facultad de Artes UC; Amanda Jara, presidenta de la Fundación Victor Jara; Alexei Vergara, decano de la Facultad de Artes UC; y María de la Luz Hurtado, profesora honoraria UC y directora del documental Éramos tan felices.
Por su parte, Cecilia Fuentes, conservadora del Archivo Victor Jara, expresó que «no solo estamos recibiendo estos álbumes, estamos abriendo un espacio de memoria que nos permite volver a mirar, escuchar y encontrarnos con una historia significativa para nuestra cultura. La colección Sieveking-Castro no solo son un conjunto de imágenes, son el testimonio de una vida dedicada al teatro, a la creación, al compromiso con su tiempo. En sus páginas no habitan solamente una trayectoria artística, sino que también una red de afectos, colaboración y amistades que marcaron la escéna cultural chilena. Y en esa historia aparece la figura de Victor Jara no solo como artista, también como amigo, compañero de trabajo y como parte de una generación que entendió al arte como una forma de compromiso con la sociedad».
Víctor Jara y el teatro
Una decena de actores y actrices colapsan la tarima. El escenario, como sus caras, está desprovisto de cualquier adorno, obligando a concentrar la mirada en un intenso trabajo físico, fruto de meses de preparación junto a Joan Jara.
Es 1969 y el Teatro Antonio Varas ofrece una lectura crítica a la guerra de Vietnam con Viet Rock, de Megan Terry, última obra dirigida por Víctor Jara. En su apuesta escénica, el elenco viste mallas elásticas de un solo color, una decisión que diluye toda distinción entre soldados estadounidenses y vietnamitas.
Habían pasado 10 años desde su debut como director con Parecido a la felicidad (1959) y donde su compañero y amigo Alejandro Sieveking se encargó del guion. Ambos se concieron siendo estudiantes de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile en 1956. Allí no solo iniciaron una formación, urdieron también una amistad atravesada por la escena, que daría forma a una trayectoria compartida y decisiva para el teatro nacional.
Aquel primer montaje abrió un camino que Jara consolidaría en la década siguiente, con obras como Los invasores (1963), Ánimas de día claro (1962) y La remolienda (1965). Su trabajo fue tempranamente reconocido con el Laurel de Oro como mejor director (1965) y el Premio Anual de la Crítica del Círculo de Periodistas (1965 y 1968), confirmando una voz propia que tensionó los límites de su tiempo.
Afiche original de la obra La remolienda (1965)restaurado por la conservadora Cecilia Fuentes del Archivo Victor Jara
Parte de esa trayectoria se rescata en los archivos donados por la UC a la fundación. Dentro de su contenido se destacan fotografías, programas de mano, registros de montaje y documentos que dan cuenta de la actividad teatral de la época.
“Hoy, una parte de nuestra historia cultural encuentra nuevas manos para sostenerla y nuevas miradas que la continúen y eso es lo más vivo que puede hacer la memoria”, indica Alexei Vergara, decano de la Facultad de Artes.
El traspaso, celebrado el jueves 23 de abril en el Espacio Alberto Vega de la Escuela de Teatro, en Campus Oriente, incluye los primeros 16 álbumes del Fondo —correspondientes al período entre 1938 y 1987— además de materiales sueltos que han sido digitalizados en alta calidad.
Este proceso, realizado gracias al Proyecto del Fondo del Patrimonio Cultural y junto al trabajo de Gecele y la colaboración de la documentalista Catalina Concha, continuará con la digitalización de los álbumes Nº17 al Nº25 (1987–2019), los que también serán integrados al Archivo de la Fundación Víctor Jara.
En palabras del decano, el gesto apunta a la activación de estos materiales: “los archivos también envejecen si nadie los consulta”, advierte. En esa línea, recuerda que el Archivo de la Facultad abre sus puertas a investigadores, docentes y estudiantes, invitando a consultar y utilizar este y otros acervos, disponible mediante visitas programadas en el campus Oriente.
Ese vínculo con la Universidad Católica no es nuevo. En 1969, Víctor Jara dirigió Antígona, de Sófocles, siendo parte de la programación del Teatro UC, inscribiendo su mirada escénica en la historia de la institución. Hoy, décadas después, ese lazo se fortalece: ya no desde el escenario, sino desde la memoria, en un gesto que vuelve a poner en circulación su obra y proyecta su legado hacia nuevas generaciones.
El fundador de Congreso trabajó en composiciones como “Te recuerdo Amanda” y “Luchín”, para un programa que será dirigido por Francisco Núñez Palacios y tendrá como solistas a Catalina Plaza y Diego Huberman.
Víctor Jara (1932-1973) abrió su discografía como cantautor en 1966, luego de varias temporadas como integrante del conjunto Cuncumén y una intensa actividad como director teatral. Ese año publicó sus primeras canciones como solista, incluyendo un lado B que el tiempo transformó en clásico: “El cigarrito”.
Exactamente seis décadas después, “El cigarrito” será una de las composiciones que la Orquesta y el Coro Sinfónico Usach incluirán en un programa dedicado exclusivamente al cantautor. Bajo el título Víctor Jara, un canto libre, Sergio “Tilo” González orquestó diez canciones que serán interpretadas por ambos elencos junto a dos solistas: Catalina Plaza, voz de Catalina y Las Bordonas de Oro, y Diego Huberman, quien ha desarrollado su carrera musical bajo el seudónimo El Árbol de Diego. El Coro Mawünko, formado por 30 niños y niñas, se sumará también a un concierto que será dirigido por Francisco Núñez Palacios.
El evento se realizará este miércoles 1 de abril (19:30 horas) en el Teatro Aula Magna Usach y las entradas gratuitas se pueden descargar en Portaltickets. Además, será transmitido en vivo por Radio Usach, a través de su señal 94.5 FM y 50.2 en TV digital, y por el canal oficial de la Usach en Youtube.
“Este concierto es resultado de un trabajo colaborativo con la Usach, con quienes tenemos una larga trayectoria de amistad”, dice Amanda Jara, presidenta de la Fundación Víctor Jara. “Estamos felices de que el maestro ‘Tilo’ González haya aceptado este desafío. Sin duda, la voluntad de colaborar es el principio de toda creación y este lugar, la ex Universidad Técnica del Estado (UTE), fue el último lugar en el que trabajó mi papá, precisamente para crear desde la colectividad. En ese sentido, este concierto es una ventana de esperanza, belleza y creación».
“Tilo” González, baterista y fundador del grupo Congreso, ya había trabajado en una primera versión de Víctor Jara, un canto libre, que la Orquesta y el Coro Sinfónico Usach interpretaron en su temporada del año 2023. Para esta ocasión, revisó esa partitura y añadió otras cinco canciones que tendrán su estreno absoluto: “Herminda de La Victoria”, “Lo único que tengo”, “El aparecido”, “En el río Mapocho” y “Luchín”.
“Estas son canciones de Víctor Jara. No es una obra conceptual, sino que está basada en sus canciones”, subraya el compositor. “Éstas fueron intervenidas, en el sentido de que no se usa su acompañamiento habitual, sus frases de guitarra, que son reemplazadas por ambientes distintos, sin perder el concepto de cada canción. Una orquesta tiene muchos elementos y quise usarlos de una manera cercana a lo popular. No hay muchas técnicas europeas, por decirlo de alguna manera, sino que intenté jugar con los colores de los instrumentos de madera y cuerdas”.
Según “Tilo” González, el repertorio refleja también una dimensión menos conocida de Víctor Jara: “No son las canciones más típicas que hemos escuchado en otros arreglos u otras agrupaciones. Por supuesto que hay algunas emblemáticas, como ‘Manifiesto’ o ‘Te recuerdo Amanda’, pero ojalá que el concierto tenga la virtud de mostrar otro tipo de canciones no tan populares, que rescate ciertas cosas que no están habitualmente en la oreja de todos”, comenta.
La temporada de conciertos gratuitos de la Orquesta Usach cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y considera otros diez programas en el mismo Teatro Aula Magna. El detalle de la programación se puede encontrar en este enlace.
El pasado sábado 7 de marzo, en el marco de la conmemoraciones por el Día Internacional de las Mujer, la Fundación Victor Jara realizó la actividad «Mujeres por la memoria», una jornada de memoria, reflexión y creación colectiva en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara.
A través de una visita guiada con enfoque de género, y de la realización del taller de mosaico “Claveles por la Memoria” —impartido por Nataly Vargas—, se hizo un reconocimiento a las mujeres, quienes han tenido un rol fundamental en las luchas por la memoria, la verdad y la justicia en Chile. Esta actividad busca relevar sus trayectorias, fortalecer el encuentro intergeneracional y promover la construcción colectiva de memoria desde el arte y la participación.
Por lo demás, durante la visita guiada hubo una participación especial, el de Marilú, una mujer que en el primer período de detención en el ex Estadio Chile (1973), de manera clandestina, ayudó a prisioneros del recinto, siendo testigo de la vulnerabilidad en la que se encontraban las personas detenidas en dicho espacio, en el que además se encontraba su pareja retenida.
Nataly, quien fue una de las asistentes del encuentro, aseguró estar muy contenta de haber participado de la jornada: «Me parece una instancia valiosa y significativa. Creo que generar momentos donde se pueda reivindicar la importante labor que ejercieron muchas mujeres en un periodo tan oscuro de nuestro país (la dictadura), es sumamente valioso. Pudimos tener el relato oral de Marilú que fue parte de este proceso y que de alguna manera representa a muchas de las mujeres que fueron parte de la resistencia y nos hace recordar la fortaleza de las mujeres».
«Estoy muy contenta de haber asistido con mi hija, porque es muy importante que las nuevas generaciones sepan lo que sucedió en lugares como este, que donde si bien hubo mucho dolor y sufrimiento, hoy podemos reivindicar desde la memoria, desde actividades tan importantes como esta, y por sobre todo, no olvidar», agregó Nataly tras la visita guiada en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara.
Ante la inminencia de un nuevo 8 de marzo, revisamos algunas composiciones de Víctor Jara donde retrata o le habla a mujeres.
Angelita Huenuman es uno de los tantos personajes reales que aparecen en las canciones de Víctor Jara. A ella la conoció en las vacaciones de 1969, cuando estaba en Contulmo con su familia, y unos amigos le ofrecieron bordear el lago Lanalhue en jeep hasta una zona en la que no había caminos, y donde vivía una importante tejedora mapuche. Era el valle del río Pocuno, donde ella los recibió en su casa, le mostró su enorme telar, y les habló de su oficio y de su vida. Al año siguiente regresaron a visitarla y ese mismo 1970 Víctor grabó esa canción. Angelita murió muchos años después, en 1987, y siempre atesoró esa canción, que lleva su nombre y apellido: “Angelita Huenuman”.
Pero los retratos de hombres y mujeres son muy abundantes en el cancionero de Víctor Jara. A veces se trata de personas reales, como Angelita, y otras veces se trata de personajes inventados, inspirado en las muchas historias que conoció y vivió. De hecho, la primera canción que compuso y cantó él, “Paloma quiero contarte” (que en su primera grabación se llamó “Palomita verte quiero”), estaba dedicada a una mujer concreta: Joan Turner, la bailarina inglesa con la que había iniciado una historia de amor a fines de 1960, y con quien se casó en 1964.
Victor Jara y su hermana María en su primera Comunión. Fecha estimada 1944| Archivo Victor Jara
En su primer disco, titulado Víctor Jara, incluyó una canción donde le habla a su hermana María, según dijo Joan Turner en 1979, en una reedición española de ese disco. “Una mujer que había sufrido toda la tragedia de vivir y madurar en una población callampa”, dice Joan sobre “No puedes volver atrás”, y donde Víctor Jara le habla a otra persona —probablemente a María— , al salir de la pobreza, que él describe como “un mar amargo y negro / Que se tiene que aclarar”.
Esta manera de hablarle a una mujer aparecerá otras veces en el cancionero de Víctor Jara. A fines de 1971 lanzó un single con dos canciones, que luego nunca incluyó en algún LP: Por el lado A estaba “Oiga pues, mijita”, la divertida respuesta de un obrero a su pareja, que le pide involucrarse en los procesos políticos de ese tiempo. Y en el lado B estaba “Muchachas del telar”, donde les habla a las obreras textiles, que en ese momento participaban de la gestión de sus fábricas, estatizadas por el gobierno. “Gira, muchacha, gira / teje el hilo de tu destino” dice en esa canción, reeditada luego con el nombre “Obreras del telar.
Victor Jara con Angel Parra y Los Blops en 1971 | Archivo Victor Jara
Ese mismo 1971, a comienzos de año, Víctor Jara había lanzado su disco El derecho de vivir en paz, donde también hay una canción en la que le habla a una mujer: “Abre la ventana”, que según Joan en Víctor, un canto inconcluso está dedicada a “la mujer pobladora”. En esa canción, Víctor invita a una mujer llamada María a que deje que “el sol alumbre por todos los rincones de tu casa”, en clara referencia a los tiempos de cambio que se vivían con la reciente llegada del gobierno socialista: “Pasó lo más cruel / ahora tus ojos se llenan de luz / y tus manos de miel”.
Al igual que el tema que da nombre al disco, esta es una canción que también grabó con el grupo Los Blops, pero en un formato “desenchufado”. Eduardo Gatti, guitarrista de Los Blops, tocó el tiple colombiano, y por eso es una canción musicalmente muy llamativa.
En 1972, en su disco La población, hay una esencial presencia femenina, con la participación de Cantamaranto, un conjunto de seis mujeres que se formó en el Conservatorio de la Universidad de Chile, y que según ellas, Víctor Jara había sido una suerte de padrino. Las ayudó a formarse, las llevó a algunos conciertos para que actuaran y en 1972 las invitó a La población. Allí participaron con sus voces en tres canciones, y en una de ellas como protagonistas: “La carpa de las coligüillas”, que Víctor Jara dedicó a las prostitutas de la toma, que instalaban su propia carpa, y cuya historia la conoció de las conversaciones que tuvo con pobladores y pobladoras para hacer este disco.
“Ellas fueron muy responsables con sus obligaciones poblacionales y los compañeros las respetaban como a iguales, sin que su profesión afectara las relaciones humanas, ya que estaban unidos por las mismas necesidades” dijo Víctor Jara sobre esos personajes, en la Revista Ramona de agosto de 1972. La canción es un diálogo entre un poblador y las coligüillas, que “tenían clientes antes de tener terreno”.
Y ese mismo disco abre con una voz femenina. “Lo único que tengo” es un testimonio que escribió Víctor Jara con Alejandro Sieveking, y que musicalizó como una tonada, según se describe en el libro Obra musical completa. Allí habla una mujer que no tiene casa donde vivir. Es el punto de partida del disco y la canta Isabel Parra con la guitarra de Víctor Jara. Y es una canción de amor.
Más de 80 personas se sumaron a la jornada del Día de los Patrimonios que contó con una visita guiada, una presentación del Archivo Victor Jara y de los talleres textiles en el Sitio de Memoria.
El sábado 31 de enero la Fundación Victor Jara se sumó al Día de los Patrimonios en Verano realizando una jornada con distintas actividades en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara. Más de 80 personas participaron de la programación que elaboró la organización que preserva el legado del autor de canciones como El derecho de vivir en paz y Luchín.
La cita comenzó con una visita guiada realizada por Ana González, encargada del área de educación del Sitio de Memoria, y que a las y los asistentes les contó la historia del espacio. Un estadio que fue inaugurado en 1969 y que albergó a la cúspide del boxeo de la época, pero que tras el Golpe de Estado de 1973 fue utilizado como centro de detención, tortura y exterminio; siendo el música Victor Jara y el entonces director general del Servicio de Prisiones, Littré Quiroga, asesinados en dicho espacio en el que además estuvieron alrededor de 5 mil personas detenidas ilegalmente. Tras campañas de recuperación por civiles, el 2003 recinto cambió su nombre por el del artista. El 2009 fue declarado como Monumento Histórico Nacional y actualmente es reconocido como Sitio de Memoria.
Fotografía de la visita guiada por el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara
Alejandra, una de las visitantes que vino desde Coquimbo para participar de la jornada, porque desde hace tiempo quería asistir al Sitio de Memoria Estadio Victor Jara: «Vine sobre para vivir la experiencia y conocer lo que ocurrió acá en el Estadio Victor Jara. La verdad es que hace tiempo quería venir y fue más que grata la visita, porque a pesar de que venía un poco con esta idea de que quizás podía ser un poco emotiva, debo decir que quienes nos hacen la visita son bastante empáticos, logran escuchar también testimonios de la gente que si bien no vivió la dictadura comparten el dolor, porque lamentablemente no hay justicia. Pero sí existe la empatía de la gente y sitios de memoria que sabemos que pueden honrar a la gente y a las familias de los detenidos y de aquellos que lamentablemente no están con nosotros», dijo la joven.
Por su parte, Elena Soprano, turista italiana, mencionó que «como extranjera, considero fundamental para cualquier persona la visita al Estadio Victor Jara. La atmósfera que se respira desde el primer paso es una muy peculiar. El recorrido ha sido extremadamente interesante. La explicación de cómo se desarrollaron los eventos aquí dentro y se han tocado temas políticos también actuales y a nivel de memoria histórica es importantísimo que vengan aquí».
La programación continuó con la presentación realizada por Javier Osorio, encargado del Archivo Victor Jara, y que narró el origen del archivo que fue creado por Joan Jara, viuda de Victor y profesora de danza. Además, en este punto se exhibió un registro audiovisual de Canto Libre: jornadas de purificación en el ex Estadio Chile, una actividad que se realizó el 5 y 6 de abril de 1991, dos días en los que hubo actividades artísticas, bailes, pintura, cantos, interpretaciones actorales y un rito mapuche para purificar simbólicamente las dependencias del edificio que durante dictadura quedó marcado por el horror.
Presentación del Archivo Victor Jara
Al respecto, Elena, quien también estuvo presente en esta actividad, comentó que «el archivo que nos enseñaron me dio mucha felicidad, porque vi un Chile libre, purificado. La fuerza de los jóvenes, el entusiasmo en las calles. Me he sentido rodeada de una atmósfera muy familiar por los colaboradores de la Fundación Victor Jara, quienes fueron extremadamente amables conmigo y además tuve el placer de conocer a Amanda Jara. Entonces grato venir al Estadio, visitar la Fundación también, que tiene un archivo fotográfico espectacular… Tengo a Chile en el corazón y Victor Jara en el corazón.
La jornada cerró con la muestra de los trabajos realizados por las participantes de los talleres textiles de la Fundación Victor Jara, como por ejemplo, un libro textil que retrata la historia del Sitio de Memoria y que fue elaborado por las integrantes del curso de arpilleras, así también hubo muestras de los trabajos del taller de telar mapuche.
El encuentro que fue abierto al público contó con la participación de investigadores e investigadoras de la obra de Victor Jara. Además, contó con la intervención musical de Los Insobornables.
El pasado 20 de enero se cumplieron 33 años del nacimiento de la Fundación Victor Jara, la que fue fundada por Joan Jara, junto a sus hijas Amanda Jara y Manuela Bunster, con la finalidad de preservar la vida y obra de Victor Jara. La organización celebró su cumpleaños con un conversatorio que contó con la participación de investigadores e investigadoras que han trabajado en torno a Victor Jara y su memoria.
Fueron parte de este conversatorio, el musicólogo Daniel Party, responsable de la investigación Gender Performance in the Music of Victor Jara (2022-2025); el actor Gabriel Sepúlveda que publicó el libro Víctor Jara: hombre de teatro (2001); el periodista Jorge Leiva, autor del libro Víctor Jara: 150 canciones y un poema; la historiadora María Luiza Franca, autora de la investigación doctoral Memoria, cultura y reparación: Joan Jara y la historicidad de la Fundación Víctor Jara (1973-2003); y el musicólogo Rodrigo Torres, coautor del libro Víctor Jara. Obra musical completa (1996).
Durante la actividad, cada participante detalló y profundizó parte de su investigación, pero también, en el caso de Rodrigo Torres, comentó parte de la reacción que tuvo Joan Jara en torno al libro Víctor Jara. Obra musical completa. En representación de la Fundación, Joan le dijo «sabemos que no fue fácil la excelencia del trabajo. Su contenido revolucionario, el equipo humano cuya creatividad, consecuencia, cariño al oficio y entrega a la causa son todos hechos distintos, pero ligados hicieron posible el milagro. Reciban, por todo esto, nuestro reconocimiento y admiración. Gracias por entender que nuestra intención no era canonizar al artista, ni construir monumentos para guardar la muerte, ni producir un himno en el vacío. Por el contrario, este libro nos entrega toda la conciencia pensante de Victor, su sensibilidad alegre y apasionada, su arte; nos hace abrir los ojos y la inteligencia como chilenos y latinoamericanos aferrados a la esperanza irrenunciable de días mejores».
En la ceremonia, la presidenta de la Fundación e hija de Victor y Joan, Amanda Jara, encabezó las palabras inaugurales y aseguró que la organización ha «seguido funcionando a pesar de todas las contingencias y dificultades por las que hemos pasado. Somos sobrevivientes y testarudos, esa es una características de nuestra institución…’Monos porfiados’ como diría mi madre».
«La sobrevivencia de nuestra organización ha sido posible gracias al apoyo de muchos amigos y amigas, personas que nos han seguido en tiempos de éxito y en tiempos de derrota. Es muy significativo para mí, como hija y ahora como presidenta de esta Fundación, ver cómo personas con las que hemos trabajado años antes siguen estando cerca. Nos sentimos muy acompañados en este viaje que aún no termina, justamente porque cada acción, investigación o proyecto nos trae una diversidad de lecturas y miradas, resignificando esta historia», aseguró y agradeció Amanda Jara.
A este festejo público que se realizó en las dependencias de la Fundación Victor Jara, se sumó la participación musical de Los Insobornables, quienes animaron el ambiente con su interpretación artística.
Revisa y conoce el trabajo y las acciones del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara durante este 2025. Aquí, podrás conocer las principales actividades, comunidades y logros que gestó el Sitio de Memoria desde sus áreas de educación, cultura y archivo oral durante este año. Tales como visitas guiadas, tanto para escuelas, organizaciones, instituciones, universidades, turistas, entre otros; encuentros con expresos y presas del ex Estadio Chile; la realización de talleres artísticos, culturales y educativos; además de sus acciones colaborativas y conmemorativas, por ejemplo.
Sigue atento o atenta al quehacer del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara a través de nuestra web y nuestro Instagram y Facebook.