Más de 80 personas se sumaron a la jornada del Día de los Patrimonios que contó con una visita guiada, una presentación del Archivo Victor Jara y de los talleres textiles en el Sitio de Memoria.
El sábado 31 de enero la Fundación Victor Jara se sumó al Día de los Patrimonios en Verano realizando una jornada con distintas actividades en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara. Más de 80 personas participaron de la programación que elaboró la organización que preserva el legado del autor de canciones como El derecho de vivir en paz y Luchín.
La cita comenzó con una visita guiada realizada por Ana González, encargada del área de educación del Sitio de Memoria, y que a las y los asistentes les contó la historia del espacio. Un estadio que fue inaugurado en 1969 y que albergó a la cúspide del boxeo de la época, pero que tras el Golpe de Estado de 1973 fue utilizado como centro de detención, tortura y exterminio; siendo el música Victor Jara y el entonces director general del Servicio de Prisiones, Littré Quiroga, asesinados en dicho espacio en el que además estuvieron alrededor de 5 mil personas detenidas ilegalmente. Tras campañas de recuperación por civiles, el 2003 recinto cambió su nombre por el del artista. El 2009 fue declarado como Monumento Histórico Nacional y actualmente es reconocido como Sitio de Memoria.
Fotografía de la visita guiada por el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara
Alejandra, una de las visitantes que vino desde Coquimbo para participar de la jornada, porque desde hace tiempo quería asistir al Sitio de Memoria Estadio Victor Jara: «Vine sobre para vivir la experiencia y conocer lo que ocurrió acá en el Estadio Victor Jara. La verdad es que hace tiempo quería venir y fue más que grata la visita, porque a pesar de que venía un poco con esta idea de que quizás podía ser un poco emotiva, debo decir que quienes nos hacen la visita son bastante empáticos, logran escuchar también testimonios de la gente que si bien no vivió la dictadura comparten el dolor, porque lamentablemente no hay justicia. Pero sí existe la empatía de la gente y sitios de memoria que sabemos que pueden honrar a la gente y a las familias de los detenidos y de aquellos que lamentablemente no están con nosotros», dijo la joven.
Por su parte, Elena Soprano, turista italiana, mencionó que «como extranjera, considero fundamental para cualquier persona la visita al Estadio Victor Jara. La atmósfera que se respira desde el primer paso es una muy peculiar. El recorrido ha sido extremadamente interesante. La explicación de cómo se desarrollaron los eventos aquí dentro y se han tocado temas políticos también actuales y a nivel de memoria histórica es importantísimo que vengan aquí».
La programación continuó con la presentación realizada por Javier Osorio, encargado del Archivo Victor Jara, y que narró el origen del archivo que fue creado por Joan Jara, viuda de Victor y profesora de danza. Además, en este punto se exhibió un registro audiovisual de Canto Libre: jornadas de purificación en el ex Estadio Chile, una actividad que se realizó el 5 y 6 de abril de 1991, dos días en los que hubo actividades artísticas, bailes, pintura, cantos, interpretaciones actorales y un rito mapuche para purificar simbólicamente las dependencias del edificio que durante dictadura quedó marcado por el horror.
Presentación del Archivo Victor Jara
Al respecto, Elena, quien también estuvo presente en esta actividad, comentó que «el archivo que nos enseñaron me dio mucha felicidad, porque vi un Chile libre, purificado. La fuerza de los jóvenes, el entusiasmo en las calles. Me he sentido rodeada de una atmósfera muy familiar por los colaboradores de la Fundación Victor Jara, quienes fueron extremadamente amables conmigo y además tuve el placer de conocer a Amanda Jara. Entonces grato venir al Estadio, visitar la Fundación también, que tiene un archivo fotográfico espectacular… Tengo a Chile en el corazón y Victor Jara en el corazón.
La jornada cerró con la muestra de los trabajos realizados por las participantes de los talleres textiles de la Fundación Victor Jara, como por ejemplo, un libro textil que retrata la historia del Sitio de Memoria y que fue elaborado por las integrantes del curso de arpilleras, así también hubo muestras de los trabajos del taller de telar mapuche.
El encuentro que fue abierto al público contó con la participación de investigadores e investigadoras de la obra de Victor Jara. Además, contó con la intervención musical de Los Insobornables.
El pasado 20 de enero se cumplieron 33 años del nacimiento de la Fundación Victor Jara, la que fue fundada por Joan Jara, junto a sus hijas Amanda Jara y Manuela Bunster, con la finalidad de preservar la vida y obra de Victor Jara. La organización celebró su cumpleaños con un conversatorio que contó con la participación de investigadores e investigadoras que han trabajado en torno a Victor Jara y su memoria.
Fueron parte de este conversatorio, el musicólogo Daniel Party, responsable de la investigación Gender Performance in the Music of Victor Jara (2022-2025); el actor Gabriel Sepúlveda que publicó el libro Víctor Jara: hombre de teatro (2001); el periodista Jorge Leiva, autor del libro Víctor Jara: 150 canciones y un poema; la historiadora María Luiza Franca, autora de la investigación doctoral Memoria, cultura y reparación: Joan Jara y la historicidad de la Fundación Víctor Jara (1973-2003); y el musicólogo Rodrigo Torres, coautor del libro Víctor Jara. Obra musical completa (1996).
Durante la actividad, cada participante detalló y profundizó parte de su investigación, pero también, en el caso de Rodrigo Torres, comentó parte de la reacción que tuvo Joan Jara en torno al libro Víctor Jara. Obra musical completa. En representación de la Fundación, Joan le dijo «sabemos que no fue fácil la excelencia del trabajo. Su contenido revolucionario, el equipo humano cuya creatividad, consecuencia, cariño al oficio y entrega a la causa son todos hechos distintos, pero ligados hicieron posible el milagro. Reciban, por todo esto, nuestro reconocimiento y admiración. Gracias por entender que nuestra intención no era canonizar al artista, ni construir monumentos para guardar la muerte, ni producir un himno en el vacío. Por el contrario, este libro nos entrega toda la conciencia pensante de Victor, su sensibilidad alegre y apasionada, su arte; nos hace abrir los ojos y la inteligencia como chilenos y latinoamericanos aferrados a la esperanza irrenunciable de días mejores».
En la ceremonia, la presidenta de la Fundación e hija de Victor y Joan, Amanda Jara, encabezó las palabras inaugurales y aseguró que la organización ha «seguido funcionando a pesar de todas las contingencias y dificultades por las que hemos pasado. Somos sobrevivientes y testarudos, esa es una características de nuestra institución…’Monos porfiados’ como diría mi madre».
«La sobrevivencia de nuestra organización ha sido posible gracias al apoyo de muchos amigos y amigas, personas que nos han seguido en tiempos de éxito y en tiempos de derrota. Es muy significativo para mí, como hija y ahora como presidenta de esta Fundación, ver cómo personas con las que hemos trabajado años antes siguen estando cerca. Nos sentimos muy acompañados en este viaje que aún no termina, justamente porque cada acción, investigación o proyecto nos trae una diversidad de lecturas y miradas, resignificando esta historia», aseguró y agradeció Amanda Jara.
A este festejo público que se realizó en las dependencias de la Fundación Victor Jara, se sumó la participación musical de Los Insobornables, quienes animaron el ambiente con su interpretación artística.
Revisa y conoce el trabajo y las acciones del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara durante este 2025. Aquí, podrás conocer las principales actividades, comunidades y logros que gestó el Sitio de Memoria desde sus áreas de educación, cultura y archivo oral durante este año. Tales como visitas guiadas, tanto para escuelas, organizaciones, instituciones, universidades, turistas, entre otros; encuentros con expresos y presas del ex Estadio Chile; la realización de talleres artísticos, culturales y educativos; además de sus acciones colaborativas y conmemorativas, por ejemplo.
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Niños y niñas presentaron el resultado final de sus trabajos de los talleres de máscaras y de expresión corporal y movimiento.
Con las presentaciones finales de los cursos de Creación de máscaras y de expresión corporal y movimiento finalizaron los Talleres de Primavera «Girasol» el pasado 9 de diciembre tras casi tres meses de duración. El proyecto se realizaba cada martes por las tardes en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara.
Niños y niñas después de sus clases en sus respectivos establecimientos educacionales, tuvieron la oportunidad de asistir a estos talleres gratuitos que disponía de dos cursos: uno de creación y confección de máscaras, y otro de expresión corporal y movimiento. En ambos hubo acceso y disponibilidad de materiales, y además, se les otorgó alimentación y bebestibles a cada estudiante.
Parte de la presentación final del taller de expresión corporal y movimiento
En las sesiones, las y los profesores dejaron explorar librementa la creatividad de las y los asistentes. Por lo demás, las clases mantenían una perspectiva de respeto, colectividad y promoción de derechos de las infancias.
Yosbeli, madre de David, uno de los niños que participó del curso de creación de máscaras, dijo: «Mi niño es David Mendoza y le encanta venir a los talleres. Si fuera por él, él vive acá. Cuando viene no se quiere ir. A él le gustan mucho las manualidades y los profesores son un siete. Las clases son de manera autónomas, dejan explorar la independencia, creatividad, personalidad de los niños. Los hacen ser ellos mismos de manera libre, espontánea y van a su ritmo, no a los ritmos de los profesores, sino que al de los niños. Eso es lo que más me gusta de acá, porque es difícil encontrar a personas así», afirmó sobre el enfoque de las sesiones.
En la foto está David, niño participante del taller de creación de máscaras
También dijo valorar la gratuidad de los cursos, «todo es gratuito, incluyen los materiales, los recursos, todo; solo deben asistir ellos. Así que les invito a que traigan a sus niños acá (al Sitio de Memoria Estadio Victor Jara). Es sumamente agradable, desde que entras hasta que sales el cariño es respetuoso y son muy responsables. Los niños están bien cuidados acá».
Tras las presentaciones finales, a cada estudinate se les obsequió una melódica y además se les entregó su diploma de participación.
La alianza permitirá generar nuevas estrategias para abordar los desafíos en los ámbitos de la cultura, las artes y el patrimonio, aportando a la formación docente en Chile.
El pasado 9 de diciembre, en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), la Fundación Víctor Jara y el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación (Mineduc) firmaron un convenio colaboración que busca trabajar en conjunto para diseñar y desarrollar actividades formativas, que contribuyan a la formación continua de docentes y profesionales de la educación a lo largo del país, en ámbitos como las artes, la cultura, el patrimonio y la interculturalidad. Así también, facilitará acciones conjuntas de vinculación con el medio, extensión y programación educativa, proyectando el legado artístico, ético y humanista de Víctor Jara hacia nuevas generaciones.
La firma de este convenio se encarmaca dentro del proyecto que desarrolló el CPEIP y la Fundación Víctor Jara, este se trata de un curso autoinstruccional que tiene por objetivo fortalecer el perfeccionamiento de las y los docentes del país mediante una propuesta formativa a distancia que integra la vida, obra y el contexto de Víctor Jara como recurso pedagógico, cultural y ciudadano. Por lo demás, busca promover prácticas educativas sensibles, reflexivas y situadas, ofreciendo herramientas didácticas que fomenten la creatividad, la memoria histórica, la participación estudiantil y la educación en derechos humanos.
Su diseño autoinstruccional permitirá que docentes de todos los territorios accedan a contenidos de calidad, pertinentes y alineados con la Política de Educación Artística y la Política de Educación Patrimonial, contribuyendo así a una formación continua que enriquece la educación pública y fortalece el rol transformador del profesorado en Chile.
(De izquierda a derecha) Amanda Jara Turner, presidenta de la Fundación Víctor Jara, junto a Lilia Concha Carreño, directora del CPEIP
En la ceremonia estuvo presente Solange Tenorio Eitel Rectora de la UMCE, Lilia Concha Carreño, directora del CPEIP y Amanda Jara Turner, presidenta de la Fundación Víctor Jara. Lilia Concha detalló que «este convenio se enmarca en un esfuerzo impulsado desde marzo del 2022 por crear una línea de formación docente a las artes y a la cultura. Una línea que hasta hasta entonces no existía en el CPEIP. Es el primer paso de un trabajo que recién comienza», sostuvo la representante del CPEIP.
Concha también mencionó que Victor Jara «para cambiar nuestro país eligió el arte, el teatro y la danza, la música y la poesía. Fue un artista integral». Agregando que «este país nuestro que aún sueña y se empeña por ser mejor, por ser más justo y más humano. No solo en su obra (de Victor Jara), sino que en su propia biografía encontramos una existencia plena, sostenida sobre una tremenda conciencia ética de valor inconmensurable».
El tenor José Quilapi y el pianista Miguel Antonio Sepúlveda en la ceremonia de firma de convenio entre el CPEIP y la FVJ
Por su parte, la líder de la Fundación Victor Jara agradeció esta vinculación con el CPEIP, mencionando que «en estos días de negación esta pequeña ceremonia aquí es todo lo contrario. Como Fundación esto nos motiva, porque estas pequeñas construcciones son grandes para el futuro, y el trabajar con profesores y profesoras ha sido un anhelo de la Fundación desde que yo tengo memoria. Son ellos los que y ellas quienes construyen una mejor sociedad. ¿Estamos en dificultades? Por supuesto que sí. Nunca dejaremos de estar en dificultades».
La hija de Victor Jara también destacó la labora de su padre. «La historia de mi papá que es una historia colectiva en un momento muy álgido de nuestro país, con un desborde de creatividad y una forma de trabajar muy distinta, algo que ocurrió hace ya 60 años atrás y que hemos tendido a olvidar. Y esta propuesta que llegó del CPEIP nos llenó de motivación para que los niños y las niñas de hoy no solo se les hable de la obra de Víctor Jara, sino que también conozcan cómo se construía su obra», aseguró Amanda Jara.
La alianza entre el CPEIP y la Fundación Víctor Jara permitirá desarrollar iniciativas de formación docente, recursos pedagógicos y acciones territoriales que fortalezcan la educación pública, poniendo en el centro la creación, la participación y la memoria como herramientas esenciales para una educación integral. En paralelo avanzamos en el diseño de un curso autoinstruccional para profesores y profesoras sobre la sobre la obra de Víctor, tanto en las artes escénicas como en su obra musical. Esperamos estar iniciando este curso más tardar en marzo y comenzar a difundirlo prontamente.
Durante la ceremonia también se visibilizó la labor artística y educativa impulsada por la UMCE a través del CECTU. Entre ella, se destacó la creación del libro “Víctor Jara. Antología de 15 canciones para canto y piano”, del profesor del Departamento de Música Rodolfo Norambuena, proyecto desarrollado en colaboración con la Fundación Víctor Jara. La actividad incluyó la interpretación de “El arado” y “Cuando voy al trabajo”, a cargo del tenor José Quilapi y el pianista Miguel Antonio Sepúlveda.
Entre octubre y noviembre se realizó el segundo ciclo del taller de serigrafía que fue impartido por la Escuela Popular: jóvenes, memoria y derechos humanos de la Fundación Victor Jara. Las y los jóvenes que participaron de la primera etapa del proyecto educativo, continuaron ampliando sus conocimientos con respecto a este oficio gráfico.
De acuerdo a Ana González, encargada del área de educación del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara —espacio en el que se desarrollaron las sesiones—, «las y los estudiantes trabajaron la técnica del fotograbado, explorando imágenes con mayor nivel de detalle como tipografías pequeñas, fotografías, tramas y diseños complejos. A diferencia del ciclo anterior que fue más extenso, este se pensó como una segunda etapa intensiva que solo trabajara esta nueva técnica mediante la confección de una mesa de luz que permitiera observar y aprender todo el proceso técnico y creativo que ello implica».
Fotografías de la mesa de luz creada por las y los estudiantes | Fotos por Constanza Yáñez (izquierda) y Álvaro Mesías (derecha)
González además de destacar la colaboración y el entusiasmo de las y los asistentes, también adelantó que este proyecto de escuela busca fortalecerse y ampliarse realizando nuevos cursos con otras disciplinas artísticas. «Considerando la significativa experiencia que este grupo de jóvenes tuvo con este taller, tenemos proyectado continuar con nuestra Escuela Popular este 2026 indagando en nuevas áreas y expresiones artísticas que nos permitan seguir trabajando el valor de los derechos fundamentales bajo la creatividad y el arte con nuevos y nuevas estudiantes», concluyó.
La Fundación Victor Jara realizó intervenciones artísticas de cuentacuentos, bordado, mosaico y carnaval en cuatro recintos educativos de Santiago con el propósito de promover una cultura de derechos a niños, niñas y adolescentes.
Durante este 2025 la Fundación Victor Jara, a través del financiamiento del Programa Sitios de Memoria, programó y coordinó visitas en cuatro instituciones educativas de la Región Metropolitana. En ellas, se realizaron intervenciones artísticas para promover una cultura de derechos humanos a las y los estudiantes.
En mayo se realizó la intervención de cuentacuentos por Claudia y Celeste Mena en la Escuela Básica Víctor Jara de Estación Central; en julio, con la colaboración del Colectivo Musa se realizó una jornada de taller de mosaico en el Liceo Víctor Jara de La Pintana y que contó con los materiales incluidos; luego en la Escuela República de Ecuador se realizó una sesión de bordado por Catalina Salas; y el pasado 3 de diciembre, en la Escuela República de Colombia, se finalizaron estas intervenciones con la participación de la Escuela Carnavalera Chinchintirapié, donde niños y niñas bailaron y disfrutaron al ritmo del carnaval que se extendió en el patio principal del colegio. Además, se entregaron materiales con información de los derechos de la niñez.
Intervención de la Escuela Carnavalera Chinchintirapié en la Escuela República de Colombia
De acuerdo a Rocío Guajardo, encargada de cultura del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara, se escogieron estas expresiones artísticas haciéndole las consultas respectivas a los colegios para conocer cuáles eran los intereses de sus estudiantes. «Fue así que algunos nos manifestaron que querían impulsar el fomento lector, y ahí decidimos apostar por el cuentacuentos. En los otros casos, en el Liceo Víctor Jara de La Pintana íbamos a donar e instalar un mosaico, entonces la idea era que la comunidad escolar conociera y se familiarizara con esta técnica».
(De izquiera a derecha) Cuentacuentos en Escuela Básica Víctor Jara, taller de mosaico en Liceo Víctor Jara de La Pintana y sesión de bordado en Escuela República de Ecuador
«En el caso de la Escuela República de Ecuador, desde el establecimiento nos contaron que tenían el interés que las niñas aprendieran la técnica del bordado, a raíz de eso nos contactaron ya que sabían que como Fundación Victor Jara realizábamos talleres de arpilleras. Por último, para el caso de la Escuela República de Colombia, escogimos la intervención de la Chinchintirapié para dar una continuidad y fortalecer el trabajo que hemos hecho en conjunto desde las Colonias y los Talleres «Girasol», además, porque en esta escuela hay una alta población migrante, entonces quisimos rescatar y reivindicar las raíces latinoamericanas y la diversidad cultural de nuestro país. La Chinchintirapié representa muy bien estas temáticas, porque recogen distintos ritmos en sus presentaciones», sostuvo.
Un libro bordado con arpilleras que narra la historia del ex Estadio Chile —actual Sitio de Memoria Estadio Victor Jara—, una muestra con la técnica del chañuntuko del telar mapuche que representa al río Mapocho y un lienzo bordado que rinde homenaje a mujeres y niñas ejecutadas y desaparecidas en dictadura y democracia fueron parte de la exposición final de los talleres textiles gratuitos de la Fundación Victor Jara.
Tras cinco meses de clases el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara alojó el tercer ciclo de los talleres textiles de arpilleras y telar mapuche y el pasado sábado 29 de noviembre se dio cierre a este proyecto de la Fundación Victor Jara con la exposición Manos creadoras, la que exhibió el trabajo realizado por la participantes en ambos cursos. Un libro bordado con arpilleras que narra la historia del ex Estadio Chile —actual Sitio de Memoria Estadio Victor Jara—, una muestra con la técnica del chañuntuko del telar mapuche que representa al río Mapocho y un lienzo bordado que rinde homenaje a mujeres, adolescentes y niñas ejecutadas y desaparecidas en dictadura y postdictadura fueron parte de esta exhibición final.
Este proyecto que fue financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART) exploró los oficios textiles del telar mapuche y la arpillera, permitiéndole a mujeres de distintos territorios y edades compartir saberes, relatos y memorias a través de la creación. En este proceso, el arte textil se consolidó como herramienta de expresión, reparación y construcción de espacios colectivos de contención frente a experiencias de violencia y exclusión.
Fotografías de algunos de los capítulos del libro bordado que narra la historia del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara
“Cerrar Manos Creadoras tras dos años (2024-2025) de trabajo es honrar un proceso profundamente humano, por el que pasaron más de cien mujeres que encontraron en el textil un espacio de distensión, creación y comunidad. Los resultados que compartimos son reflejo de la sensibilidad y la fuerza colectiva que se fue tejiendo puntada a puntada. En un momento crucial para Chile, donde los derechos de las mujeres pueden retroceder, cuidar estos espacios se vuelve imprescindible. Desde este Sitio de Memoria reafirmamos la importancia de sostener prácticas que promuevan dignidad, creatividad y derechos humanos, para seguir tejiendo futuro juntas”, afirmó Rocío Guajardo, encargada del área de cultura del Sitio de Memoria.
Natalia Justiniano Pereira junto a su trabajo del tercer ciclo del taller de telar mapuche
La estudiante del taller de telar mapuche, Natalia Justiniano Pereira, comentó su gratitud por haber sido parte de este curso. «Siento un orgullo muy grande de haber participado, de haber logrado llegar hasta el final con mis trabajos, y de estar en este lugar (sitio de memoria) creando y entregando amor, creatividad, paciencia. Doy las gracias a este espacio de memoria».
También señaló que «he conocido mujeres muy valiosas para mí. Pretendo continuar con lo que aprendí acá. Es un tesoro haber aprendido una técnica textil como el witxal (telar) mapuche y el encuentro que significa el trabajo con las lanas, de los dibujos, los colores y al traerlos acá a Santiago quisimos representar el río Mapocho, porque pertenecemos a ese territorio».
Fotografías de algunos de los capítulos del libro bordado que narra la historia del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara
Carolina Sendero Paredes fue parte del taller de arpilleras y también agradeció el aprendizaje y del compañerismo que se gestó en las sesiones. «Ha sido súper significativo a nivel personal y colectivo. Mi forma de ver la vida es una forma política y de activismo y el poder construir algo desde mis manos, en conjunto con mis compañeras, fue algo muy lindo, además todas éramos de distintas generaciones, con distintas historias y experiencias».
La joven agregó que «creo que no solo el hecho de poder estar en un sitio de memoria es signo de resistencia y activismo, sino que el hecho de compartirlo con otras mujeres es una de las cosas más valiosas que me voy a llevar; porque ha sido un acompañarse en cada puntada, cada abrazo, cada sonrisa y en cada palabra que nos decíamos los sábados por la mañana».
(De izquierda a derecha) Yessenia Melinao junto a Romina Carrasco(monitoras taller telar mapuche) y Catalina Salas (monitora taller arpilleras)
Romina Carrasco, una de las monitoras del taller de telar mapuche, describió que en este tercer ciclo se trabajó con la técnica del chañuntuko en el telar mapuche. «Las alumnas aprendieron a cómo urdir en ocho, con cuatro líneas y cómo se debían poner cada uno de los pelitos de la lana (txapen txew) para poder componer el tejido, el que era compuesto por la temática del territorio. Entonces abordamos la preguntas de cómo observan el territorio, cómo lo viven y qué memorias tienen de él. Y cómo a través de ese imaginario o ese recuerdo lo pueden llevar al tejido, al chañuntuko de cada una».
Su compañera de oficios, Yessenia Melinao profundizó en el significado tras el chañuntuko. «La técnica chañuntuko es también un tejido que acompaña, principalmente, a las personas donde sea y también representa al territorio del cual una pertenece, de lo que una ha visto».
«Es por eso que quisimos plasmar en esta muestra un hilo conductor para todos en este territorio, Santiago, y decidimos que fuera el río Mapocho, desde sus distintas vistas y desde el lugar que una habita, de lo que una construye en su territorio, de las líderes, las madres. Vimos las formas de las mujeres, de habitar y de vivir en este territorio», comentó sobre la temática del trabajo final.
Parte de las muestras del tercer ciclo del taller de telar mapuche con la técnica del chañuntuko, donde los trabajos retratan la territorialidad del río Mapocho
Mientras en el tercer ciclo del taller de arpilleras, en un principio se trabajó de manera individual donde cada estudiante escogió algún Derecho que le representara biográficamente, pero para el trabajo final, se centraron en una investigación sobre la historia del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara, desde sus orígenes como ex Estadio Chile, y el cual representaron en un libro bordado con arpilleras. La monitora del taller, Catalina Salas detalló que «fue un trabajo donde tuvimos que buscar imágenes, algunas revisaron material de prensa en la Biblioteca Nacional. Fue interesante porque hubo investigación, pero también aparecieron relatos propios, ya que algunas habían venido a conciertos en la década de los 80″, afirmó.
Salas añadió que el proceso creativo fue reflexivo. «También investigamos y reflexionamos mucho acerca del periodo en el que fue utilizado como centro de detención, tortura y exterminio. Hubo muchas reflexiones importantes, se graficaron cosas muy fuertes. Ahí tuvimos muchas conversaciones en cómo graficar esas historias. Entonces fue un trabajo colectivo de mucho diálogo y bocetos. Cada una trabajó en una página de este libro bordado que está dividio en cuatro capítulos. Esperamos que pueda itinerar esta muestra en varios lugares para que más gente lo pueda ver», sostuvo la monitora del taller de arpilleras.
En la ceremonia de cierre se realizó la entrega de diplomas en la que además se les entregó un obsequio a cada una de las participantes de los talleres textiles. La interpretación musical de Lissette Vega y Denisse Farías con canciones como Manifiesto y Lo único que tengo de Victor Jara sellaron esta primera parte de la jornada.
Mujer, bordo tu nombre y no te olvido
Se decidió fijar el cierre de los talleres textiles durante la semana en la que se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer para visibilizar y reivindicar esta causa con la presentación del lienzo colectivo Mujer, bordo tu nombre y no te olvido, el que fue bordado a lo largo de todo el año en el Sitio de Memoria, y el que es resultado de la acción textil Bordar para no olvidar. Una iniciativa que tuvo su origen en marzo tras la jornada Mujeres: arte y resiliencia, pero que luego tomó un carácter autoconvocado, donde distintas mujeres se organizaron para continuar con este lienzo, reuniéndose los ultimos sábados de cada mes en el Sitio de Memoria para bordar, reflexionar y recordar a mujeres que fueron ejecutadas y detenidas desaparecidas durante la dictadura civil-militar y también en los periodos postdictatoriales de nuestra historia reciente.
Carolina Sendero Paredes también fue parte de esta acción textil de bordado colectivo y aseguró que en este lienzo «no solo plasmamos su muerte (de las mujeres homenajeadas), sino que también sus vidas. El poder nombrarlas en cada puntada es hacerlas presente, que siguen en nuestros corazones, en nuestra historia, y en el fondo, esto es algo que nunca más puede seguir ocurriendo».
Lienzo de bordado colectivo Mujer, bordo tu nombre y no te olvido
Sendero Paredes además detalló la elección de los colores tras el bordado. «Tratamos de expresar y mostrar a través de distintos colores información representativa de cada caso». Hubo una clasificación según el período de su ejecución o desaparación, el celeste da cuenta que fue durante la infancia; el negro que fue una ejecución en dictadura; el rojo que fue una desaparición forzada en dictadura; y los bordes naranjos dan cuenta de una desaparición y/o ejecución en democracia. «Otro elemento representativo son los corazones que dan cuenta que estas mujeres estaban gestando al momento de su desaparición o ejecución», complementó la joven.
Conversatorio Mujeres: arte, memoria y resistencia
El encuentro finalizó con el conversatorio Mujeres: arte, memoria y resistencia, un espacio en el que dialogaron y reflexionaron Catalina Salas (monitora del taller de arpillera), Romina Carrasco (monitora del taller de telar mapuche), Carmen Gloria Marchant y Carolina Pinilla (colectivo de arpilleristas Feminismo Comunitario de Abya Yala Tejido Chile, de Lo Hermida); Eugenia Calquín y grupo de bordadoras de Padre Hurtado, quienes presentaron un mapeo textil colectivo en proceso. La coordinadora del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara, Mariela Llancaqueo moderó el conversatorio que buscaba fortalecer vínculos comunitarios e institucionales en torno a prácticas culturales con perspectiva de género y derechos humanos.
La programación total de esta jornada buscó poner en valor los derechos sociales y culturales de las mujeres, generando además un espacio de diálogo en torno a la relación entre memoria, mujeres y arte.
El periodista Jorge Leiva —en compañía de Amanda Jara— presentó su libro que detalla y explora toda la obra musical del cantautor chileno que fue asesinado tras el Golpe de Estado de 1973.
Este 25 de noviembre en la sala CEINA, el periodista Jorge Leiva presentó ante más de 400 personas su nuevo libro, Víctor Jara: 150 canciones y un poema, el que sigue la carrera musical de uno de los músicos más prolíficos y versátiles del canto popular chileno y latinoamericano. Leiva realizó una exhaustiva y rigurosa investigación de la obra musical del artista asesinado por militares tras el Golpe de Estado Civil-Militar de 1973.
El periodista Pablo Aranzaes fue el encargado de moderar la conversación que mantuvo el autor del libro, Jorge Leiva, en compañía de la hija de Victor, Amanda Jara, quien además es la presidenta de la Fundación que lleva el nombre del cantautor. El panel también estuvo integrado por Marisol García, periodista musical.
(De izquierda a derecha) Jorge Leiva, Amanda Jara, Marisol García y Pablo Aranzaes
Durante el diálogo, Amanda Jara se refirió a la pérdida de su padre, Victor Jara, que fue asesinado cuando él tenía 40 años. «Perder al papá casi a los 9 años fragmenta algo que se hace pedacitos. Con mi mamá y hermana, tuvimos la suerte —digamos— de recuperar su cuerpo, pero además contábamos con un archivo propio con fotografías, entrevistas e incluso teníamos el privilegio de conservar su voz. Tras los años, recibo la experiencia de otros sobre mi papá. Entonces esa memoria fragmentada por un trauma se va reconstruyendo con el relato de otras personas. Es fuerte cuando otros te devuelven al papá. Te devuelven pedazos y uno lo va armando. Pero es bonito eso, porque siempre estoy descubriendo a mi papá. Mi papá está muy aquí y eso es maravilloso», confesó Jara.
La presidenta de la Fundación Victor Jara también sostuvo que «este libro es el ancla de la relación entre la Fundación y Jorge. Este libro cae en tiempos de negacionismo, pero gracias a este tipo de trabajos Victor seguirá estando muy presente. Yo agradezco este libro, porque ahí dice todo sobre mi papá».
Jorge Leiva y Amanda Jara en el lanzamiento del libro Víctor Jara: 150 canciones y un poema
Fue entre 2018 y 2019 que Jorge Leiva comenzó la investigación para trabajar en este libro que reúne las composiciones del cantautor, reinterpretaciones que han hecho otros artistas de su obra, pero además, de interpretaciones que realizó Victor Jara de canciones que no eran de su autoría.
El también encargado de documentación de la Fundación Victor Jara detalló que fue «un trabajo ardúo e interesante que trajo millones de otros caminos». Agregando que «la idea de este libro es mostrarle a las personas que las canciones tienen una historia detrás. Como por ejemplo, el contexto de un país, hay canciones de cuna, medievales, tonadas, villancicos. Esa amplitud y riqueza me permitió conversar con mucha gente. Hubo 60 entrevistas y este libro me permitió conversar con personas que me contaron cómo conocieron a Victor Jara, cómo trabajaron cierta canción y eso es muy entretenido y apasionante».
Leiva también comentó que lo que más le llamó la atención fue «el hambre de Victor Jara». «Él tenía una búsqueda permanente por crear canciones. Victor Jara tenía una curiosidad tremenda. Siempre andaba preguntando y conversando. Él hacía millones de cosas, dirigía obras de teatro, hacía eventos, hizo un disco conceptual, era como incansable. Esa búsqueda que tenía me parece muy inspiradora y creo que nos llama a nosotros a buscar más. Él tenía un acercamiento humano en la investigación. Cuando él hace el álbum La Población va donde los pobladores y conversa con ellos. Él no estaba en la búsqueda de la celebridad ni del reconocimiento, sino que de los procesos sociales y de la gente».
En 16 años de carrera musical, interrumpida por su asesinato en 1973, Victor Jara incursionó en el folclor, el rock, la trova y el canto político y religioso, además de la música docta e incidental para teatro, entre muchos otros géneros. En Victor Jara: 150 canciones y un poema, Jorge Leiva detalla y profundiza la historia tras la obra musical de Jara, desde 1957 a 1973. El periodista explora los orígenes y el contexto en que fueron compuestas y grabadas las canciones, los lugares, los sucesos, las personas que las inspiraron y el contexto histórico en que vivió el artista. Este libro —que fue editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE)— recurre a testimonios inéditos y a una detenida revisión de archivos y piezas sonoras, audiovisuales e impresas.
El encuentro también estuvo marcado por las intervenciones musicales de artistas como Francisco Jara, Camilo Salinas, Elizabeth Morris, Ismael Oddó, Pancho Sazo de Congreso y de José Seves, integrante de Inti-Illimani Histórico. Estos dos últimos músicos fueron cercanos a Victor Jara.
El libro Víctor Jara: 150 canciones y un poema está disponible en la tienda física y online del Sello Víctor Jara.
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se realizará esta muestra realizada por participantes de los talleres textiles gratuitos de la Fundación Victor Jara, donde además se presentará un lienzo colectivo bordado en memoria de mujeres que fueron ejecutadas y detenidas desaparecidas durante la dictadura civil-militar y también en periodos postdictatoriales.
Este sábado 29 de noviembre, desde las 15.30 hasta las 19.00 horas, se realizará en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara la exposición «Manos creadoras», que marca el cierre del proyecto piloto de formación en artesanía textil desarrollado entre 2024 y 2025 por la Fundación Victor Jara y financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART). Este proyecto se concretó en la realización de talleres que exploraron los oficios textiles del telar mapuche y la arpillera, permitiéndole a mujeres de distintos territorios y edades compartir saberes, relatos y memorias a través de la creación. En este proceso, el arte textil se consolidó como herramienta de expresión, reparación y construcción de espacios colectivos de contención frente a experiencias de violencia y exclusión.
Fotografía de una de las sesiones del taller de telar mapuche
“Cerrar Manos Creadoras tras dos años de trabajo es honrar un proceso profundamente humano, por el que pasaron más de cien mujeres que encontraron en el textil un espacio de distensión, creación y comunidad. Los resultados que compartiremos son reflejo de la sensibilidad y la fuerza colectiva que se fue tejiendo puntada a puntada. En un momento crucial para Chile, donde los derechos de las mujeres pueden retroceder, cuidar estos espacios se vuelve imprescindible. Desde este Sitio de Memoria reafirmamos la importancia de sostener prácticas que promuevan dignidad, creatividad y derechos humanos, para seguir tejiendo futuro juntas”, afirmó Rocío Guajardo, encargada del área de cultura del Sitio de Memoria Estadio Victor Jara.
Angélica Ólea, integrante del taller de telar mapuche, manifestó que considera «estupendo que nos den este espacio para aprender este oficio textil ancestral. Es recomendable totalmente». Por su parte, Erika Ilabaca, participante del taller de arpilleras, aseguró que «esto ha sido súper bonito, porque en el taller hay mucho acompañamiento de las compañeras, me he hecho amigas, y la Cata (Catalina Salas, profesora) ha sido increíble, enseña súper bien, tiene paciencia. Ha sido un proceso bonito, creativo. Estoy súper agradecida de la Fundación, porque me ha dado la oportunidad de aprender este hermoso oficio que yo no conocía».
Participante del taller de creación de arpilleras exhibiendo una muestra de su trabajo
Bordar para no olvidar
Durante la jornada además se presentará un lienzo colectivo, bordado a lo largo de todo el año en el Sitio de Memoria, y el que es resultado de la acción textil «Bordar para no olvidar”, iniciativa autoconvocada por distintas mujeres que llegaron a habitar el espacio los ultimos sábados de cada mes para reunirse a bordar, reflexionar y sobre todo recordar a mujeres que fueron ejecutadas y detenidas desaparecidas durante la dictadura civil-militar y también en los periodos postdictatoriales de nuestra historia reciente. De esta manera, la jornada busca poner en valor los derechos sociales y culturales de las mujeres, además de generar un espacio de diálogo en torno a la relación entre memoria, mujeres y arte.
«A mí este proceso me ha conmovido harto, porque a través de los nombres, me he enterado de historias de mujeres que fueron truncadas tras el Golpe Civil-Militar de 1973. Son muy potentes las historias detrás cada una de ellas, de sus asesinatos y desapariciones forzadas», dijo en una de las sesiones Jenny Fuentes, participante de la acción textil «Bordar para no olvidar».
La actividad se enmarca en el cierre de los talleres textiles, pero además, en la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha que es recordada los 25 de noviembre de cada año a nivel mundial. En el encuentro que se realizará este sábado 29 de noviembre también habrá un conversatorio llamado «Mujeres: arte, memoria y resistencia», siendo un espacio para dialogar y fortalecer vínculos comunitarios e institucionales en torno a prácticas culturales con perspectiva de género y derechos humanos.
Para asistir a esta jornada de exposición no se requerirá de inscripción previa, el acceso será totalmente en el Sitio de Memoria Estadio Victor Jara, ubicado en Pasaje Arturo Godoy 2750, Santiago. A pasos del Metro Unión Latinoamericana.