Amanda Jara: «Es importante que no nos pasen máquina y que no nos soltemos de la mano. Hay que seguir batallando”

La primera semana de diciembre Amanda Jara, hija de Víctor e integrante del directorio de nuestra Fundación, realizó entrevistas y participó del conversatorio sobre la reedición de “Víctor, un canto inconcluso”, realizado con el área de Cultura de la Municipalidad de Independencia. En esas conversaciones con Natalia Valdebenito (Súbela radio); Sandra Zeballos y Aldo Schiappacasse (Radio ADN); e Isidora Moulian de Independencia Cultural, Amanda abordó el legado de su padre, el trabajo en la Fundación, el proceso judicial, imaginó en qué Víctor estaría hoy y se refirió a la situación en el país tras la revuelta popular de 2019.

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«El pueblo le hizo Justicia a mi padre, y seguiremos luchando por la Justicia formal». También imaginó en qué estaría hoy: “Yo creo que estaría ahí en la Plaza, en la Junta de Vecinos. Mi papá era muy colaborativo en su trabajo: me lo imagino cansado, trabajando 20 horas y a las hijas tratando de atajarlo”. Y referente al proceso post plebiscito alertó: «Es importante que no nos pasen máquina y que no nos soltemos de la mano. Hay que seguir batallando. Salir a la calle, protestar, participar. Y con ánimo y alegría en el corazón».

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Sobre el legado de su padre expresó: “Víctor hablaba de un arte que no sea solo del show, del espectáculo, sino una conexión real y verdadera con el pueblo». Y agregó: “No le van a poder quitar nunca su compromiso social, su militancia y el trabajo que ha hecho nuestra Fundación lo demuestra”, dando como ejemplo la reedición del libro. “Estamos trabajando más que nunca en la Fundación; la pandemia no nos ha frenado”.

En referencia al extendido proceso judicial, Amanda reflexionó: «El pueblo le hizo Justicia a mi padre, y seguiremos luchando por la Justicia formal». También imaginó en qué estaría hoy: “Yo creo que estaría ahí en la Plaza, en la Junta de Vecinos. Mi papá era muy colaborativo en su trabajo: me lo imagino cansado, trabajando 20 horas y a las hijas tratando de atajarlo”. Y referente al proceso post plebiscito alertó: «Es importante que no nos pasen máquina y que no nos soltemos de la mano. Hay que seguir batallando. Salir a la calle, protestar, participar. Y con ánimo y alegría en el corazón».

Además contó parte de su historia personal con la política: «No fui a votar el 88. Estaba abrumada, en un tallercito con una pintura: lloraba, pintaba, me enojaba. Ahora, para el plebiscito, fui. Esto nace del fervor, de la rabia de todo el pueblo» y profundizó: “Después de todas las violaciones a los derechos humanos que se volvieron a cometer, uno ve que hay presos políticos de la revuelta que siguen en prisión. ¡Basta! ¡Basta de esto! (…) Los carabineros… el subsecretario Galli hablando de utensilios… Yo ya tengo 56 años, para el golpe tenía nueve, y uno ha tenido que aprender a vivir con esta frustración, ha tenido que tratar de darle la vuelta para poder construir felicidad. No dejemos que esto les pase a los cabros chicos de ahora, a los jóvenes, a las jóvenes. No podemos».

Y aunque no han podido participar de las marchas, están presentes. Amanda lo relata: «Mi mamá había estado marchando antes, pero ese octubre de 2019 estaba media debilucha de salud, aunque sentía que tenía que estar en la calle. Y yo le decía ‘Pero mira cómo está el papi ahí, él está por nosotras'», en referencia a las múltiples interpretaciones de “El derecho de vivir en paz” y de la imagen de Víctor Jara en banderas, pañuelos y pinturas callejeras. Como representante de la familia, Amanda representó también la solidaridad con que han vivido su duelo:  «La historia de nuestra familia es la historia de muchas familias. El dolor que vivimos es un dolor colectivo. Y dado que tantos años seguimos con la impunidad, es un dolor con todos, excepto con los ultra negacionistas».   

Nelson Villagra: “La presencia de Víctor en la revuelta popular de hoy es herencia de la consecuencia de vida que tuvo”

El gran actor chileno rememora su amistad con Víctor Jara a quien conoció a fines de los años 50. Recogieron colillas de cigarros, soñaron en el Cerro Santa Lucía y se consagraron como talentos únicos en la cultura nacional.


Episodios en la vida de Víctor Jara recordados por uno de sus mejores amigos, el que lo conoció antes de que tuviera su propia guitarra, mientras construía sus sueños para trabajar en la cultura, y que lo vio en su crecimiento y consolidación en el teatro y la música. Acá, desde Canadá, Nelson Villagra relata de primera fuente estos instantes.

La primera obra: “Nos conocimos en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Víctor llegó cuando yo estaba en el segundo año. En esos tiempos los alumnos participábamos en pequeños roles o como comparsa en las puestas en escena que hacía el Teatro Experimental. La primera obra en que nos conocimos fue ‘Fuerte Bulnes’ de María Asunción Requena. Interpretábamos a colonos del fuerte y a Víctor le tocó ser indígena”.

Pan negro y un litro de leche: “Empezamos a conversar con Víctor y nos enteramos de que ambos tocábamos la guitarra y teníamos vínculos con el campo. Decidimos juntarnos un día luego de las clases e irnos a conversar al cerro Santa Lucía. Juntamos unos pesos y nos compramos un pan negro y un litro de leche y nos sentamos en algún lugar del cerro arriba y comenzamos a conversar”.

La tocata: “Un día lo invité a la pensión donde yo vivía, una pensión muy modesta por ahí por la Avenida Matta y Víctor llevó una guitarra para mostrarme canciones. La gente de la pensión comenzó a escuchar a alguien que tocaba muy bien, porque Víctor ya en esos tiempos era un excelente guitarrista y cantante. Tocó algo de Atahualpa Yupanqui creo, porque le gustaba mucho. Evidentemente la gente empezó a acercarse, a abrir la puerta del salón de la pensión”.

Las colillas: “Seguimos todos los días juntándonos con Víctor en el cerro Santa Lucía y ahí arreglábamos el mundo. Acostumbrábamos a ir a comer a la pensión, porque los dos estábamos muy mal de dinero. Y solíamos recoger colillas de cigarrillos para fumar. En el foyer de los cines golpeábamos los cristales llamando al hombre que lo cuidaba y le pedíamos entrar un poquito a los ceniceros; recogíamos a veces unas colillas preciosas, incluso de cigarrillos extranjeros, en ese tiempo el Pall Mall o Chesterfield y fumábamos. Éramos expertos en no tocar la colilla, sino que con los dedos fumábamos”.

Vacaciones en el campo: “A finales de 1956, con un interés folclórico, invité a Víctor a que fuéramos en las vacaciones de verano a conocer la zona de El Carmen en Ñuble. Y partimos en enero del 57, Víctor con la idea de ir a hacer investigación folclórica. Todo ese verano anduvo con ‘El Ratón’, un hombre de la zona, trilla tras trilla donde siempre había cantoras, cuecas y fiestas con asado y vino. Víctor gozó de todo eso y aprendió muchísimo y solía ir de tarde en tarde a la casa a cambiarse ropa (…) Cuando llegamos a Santiago, llegamos convertidos en dos campesinos”.

La guitarra de la Casa Amarilla: “Un día Víctor me llega contando que se había encontrado con una amiga, que parece que había conocido en el Cuncumén, que era profesora o directora de un colegio, y le había ofrecido comprarle una guitarra. Y Víctor me dijo ‘comprenderás que yo le dije que no, porque imposible. Me sentí mal cuando me lo ofreció’. Y yo le dije ‘no, cómo se te ocurre, tienes que decirle que sí. Vamos juntos’. Y finalmente Víctor se atrevió, nos juntamos un día con esta señora y fuimos a la Casa Amarilla en la calle San Diego. Víctor probó varias guitarras y al final encontró una. Es un momento que, incluso ahora mismo recordándolo, me vuelve a emocionar. A Víctor se le salieron las lágrimas mientras pulsaba la guitarra… Era una preciosa guitarra. Los tres estábamos muy emocionados la verdad”.

El proyecto de dúo: “Cuando volvimos de un segundo veraneo intentamos darle vida a nuestro dúo musical que se llamaría ‘Los peones de tierra larga’. Grabamos unas canciones en un estudio que tenía un alemán de la RDA, en la calle Londres. Siempre he pensado si ese mismo edificio no fue el que sirvió posteriormente como la casa del terror… Pero, en fin, ahí grabamos esas canciones”.

Joan y la guerra: “Me fui a Concepción cuando terminé la escuela de teatro. Y estaba en un grupo que no funcionó, cuando Víctor apareció en casa y me ofreció, de parte del Teatro Nacional, un contrato para el año como actor invitado y dirigirme él en una obra que sería ‘Viet Rock’. Víctor en ese tiempo ya estaba influenciado por Joan, con la onda física, digamos, de la importancia física del actor o de la kinésica. ‘Viet Rock’ era una denuncia de la Guerra de Vietnam. Eran metáforas sobre la Guerra. Yo hacía un sargento norteamericano que disciplinaba a mis soldados. Nos preparó físicamente Joan. Joan Turner en ese momento todavía, la futura Joan Jara. Una preparación increíble porque hasta el día de hoy empleo varios ejercicios de los que enseñaba Joan… Los hago más suaves hoy. Pero aquello fue magnifico, nos dejó como resortes. Como era una obra de la denuncia de la violencia que genera la guerra, y una guerra tan inútil y estúpida como fue aquella de Vietnam, Víctor exigía precisamente que pudiéramos comunicar esa espantosa violencia y su inutilidad”.

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Es una preciosa canción (Plegaria a un Labrador) en que él eleva a ese trabajador a una instancia de verdadero héroe. Esos son los héroes que Víctor supo resaltar. Destacar la capacidad de ternura que tiene nuestro pueblo en ‘Te recuerdo Amanda’. Son cosas de una profundidad emocional que cualquiera que la escuche siente que eso es el ser humano, que eso somos los seres humanos. No el que anda tratando de pisotear o ignorar al otro. Otra canción hermosa es ‘El cigarrito’… Es incalculable el aporte cultural, sentimental, emocional que hizo Víctor a la lucha social y a la condición humana de nuestro pueblo”.

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Los recuerdos saltan al presente: “La presencia de Víctor en la revuelta popular de hoy es herencia de la consecuencia de vida que tuvo. Es el típico hombre que vivió consecuentemente. Así como hay otra gente que vive con su fe, hay también gente que vive con sus convicciones que son tan válidas como otras”.

Canción por canción: “Es una cosa tan absurda que se pretenda mantener un sistema, que es contra el que reclamaba gente como Víctor. Siempre, a través de sus canciones, alegó contra la injusticia y, a la vez, alabó y elogió a esas personas que trabajaban como en ‘Plegaria a un labrador’. Es una preciosa canción en que él eleva a ese trabajador a una instancia de verdadero héroe. Esos son los héroes que Víctor supo resaltar. Destacar la capacidad de ternura que tiene nuestro pueblo en ‘Te recuerdo Amanda’. Son cosas de una profundidad emocional que cualquiera que la escuche siente que eso es el ser humano, que eso somos los seres humanos. No el que anda tratando de pisotear o ignorar al otro. Otra canción hermosa es ‘El cigarrito’… Es incalculable el aporte cultural, sentimental, emocional que hizo Víctor a la lucha social y a la condición humana de nuestro pueblo”.

El estadio y la verdadera democracia: “Creo que el estadio de Víctor Jara debe ser transformado verdaderamente en un monumento nacional para que se sepa que allí murieron muchas gentes que dieron su vida por un ideal y una sociedad más justa. Tan sencillo como eso. Estamos en un período tan oscuro de nuestro país que verdaderamente hay veces que yo evito leer noticias de Chile, porque son tales los horrores que se siguen viviendo que yo digo que eso no puedo llamarse democracia. Eso no es democracia. Estoy hablando desde Quebec:  Aquí no somos socialistas, ni comunistas, ni marxistas, todos esos fantasmas horribles que tienen las derechas internacionales; pero tenemos salud gratuita, la educación está facilitada por todos lados, una serie de regalías sociales y somos un país capitalista, si se quiere nombrar por las nomenclaturas clásicas. Sin embargo, se ha repartido. Eso es lo que tenemos que hacer: derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, en fin, a las cosas básicas. Cómo nos vamos a llamar democracia si no tenemos esas cosas”.

La USACH rinde homenaje musical a Víctor Jara

Víctor Jara fue un trabajador de la cultura durante toda su trayectoria. El último tramo de esa labor lo desempeñó en la Secretaría Nacional de Extensión y Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado (UTE), actual Universidad de Santiago (USACH). Esa misma institución decidió, a través de dos de sus cuerpos artísticos, rendir homenaje al cantautor en su sello musical Aula Records.

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“La vinculación de Víctor Jara y la UTE se mantiene vigente después de varias generaciones (…) el cariño por Víctor Jara y su obra están muy presentes en alumnos y funcionarios de nuestra Universidad… Es una vinculación permanente y muy viva que es transversal también a las nuevas generaciones”

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«El derecho de vivir en paz» es interpretada por Syntagma Musicum y «Manifiesto» está a cargo del Coro Madrigalista Usach en un disco que está disponible en formato digital y en vinilo, con diseño de Antonio Larrea.

Franco Bonino, director del conjunto de música antigua Syntagma Musicum, comenta que decidieron incorporar «El derecho de vivir en paz» a su repertorio en pleno “estallido social”: “Nos enteramos de que el musicólogo Alejandro Vera había subido a YouTube esta composición suya; una fuga a tres voces en un estilo muy bachiano, que realizó, como él mismo nos deslizara, inspirado y afectado por los hechos que vivíamos en aquel momento. Luego de escucharla, nos dimos cuenta que musicalmente era perfecta para nuestra agrupación, y cuando digo musicalmente no solo me refiero al aspecto puramente técnico, sino a su espíritu”. El estreno en vivo fue durante el Concierto de Navidad de la agrupación: “La reacción de la gente fue muy particular, una suerte de sorpresa y efusividad. Fue muy bien acogida. Claramente estábamos todos en un estado de alta emocionalidad. Y posteriormente la tocamos en la Villa Portales a raíz de una iniciativa que se gestó en las jornadas de reflexión en la USACH durante el estallido. También ahí se produjeron muchos cruces simbólicos y evocaciones, por la misma historia de la Villa y su relación histórica con la Usach”.

A cargo de la versión de “Manifiesto” está Rodrigo Díaz, director del coro Madrigalista, quien comenta sobre el trabajo desarrollado para esta versión: “La obra de Víctor Jara ha tenido innumerables arreglos y versiones: solistas, corales, de cámara, orquestales o sinfónico corales.  A mí parecer una buena versión es la que mantiene de mejor manera la esencia de la canción de Víctor Jara.  En el caso de la versión coral de William Child de «Manifiesto» creo que está muy bien lograda. Las distintas voces – sopranos, altos tenores y bajos- reproducen alternadamente la melodía de la canción y mientras escuchamos muy definida la melodía original, las demás voces armonizan perfectamente los acordes de la guitarra manteniendo íntegra la versión de Víctor Jara que tanto nos emociona, pero dándole una dimensión distinta a través del arte coral”.

Rodrigo Díaz y Franco Bonino tienen clara la vinculación histórica de Víctor Jara con la UTE, espíritu que se involucró directamente con su trabajo. “La vinculación de Víctor Jara y la UTE se mantiene vigente después de varias generaciones (…) el cariño por Víctor Jara y su obra están muy presentes en alumnos y funcionarios de nuestra Universidad… Es una vinculación permanente y muy viva que es transversal también a las nuevas generaciones” opina Rodrigo Díaz. Franco Bonino resalta: “La recepción de la obra fue tan cálida que es la evidencia palpable de la actualidad de Víctor Jara. Quienes tomaron la canción como prácticamente himno del estallido no eran contemporáneos a Víctor Jara: está más vigente que nunca”.

MEMORIA EN RESISTENCIA

Ataque a los Sitios de Memoria: una constante en todo el país

Los Sitios de Memoria, espacios invaluables para la protección de los DD.HH. y para educar a las nuevas generaciones en la historia de los abusos cometidos por la dictadura cívico-militar, se mantienen a puro empuje y corazón de comunidades que se han dedicado a preservarlos y darles visibilidad, con escaso apoyo desde la institucionalidad.

Ese trabajo dedicado y sostenido en el tiempo ha sido víctima de diversos ataques en los últimos años. Agresiones que se acrecentaron tras la revuelta popular de octubre de 2019. Karen Cea, representante de la red de Sitios de Memoria, comenta: “Efectivamente, tras la revuelta popular del 18 de octubre, como Red de Sitios denunciamos el incremento en los ataques a sitios de memoria en distintos puntos del país, lo que leemos como una respuesta de los sectores fascistas y reaccionarios que siempre han estado, pero que se sienten validados en un contexto de represión estatal contra la población legítimamente movilizada. Asimismo, no es casualidad que esto ocurra cuando sitios de memoria como Londres 38, la Providencia de Antofagasta, Nido 20, entre otros, se pusieron a disposición del movimiento social como observadores de derechos humanos o como puntos de salud, transformándose en espacios fundamentales para atender a todos quienes eran reprimidos por la organización criminal que es Carabineros de Chile”.

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“Cada vez que el Estado guarda silencio ante el ataque a Sitios de Memoria, está incumpliendo los compromisos internacionales del Estado de Chile en materia de verdad, justicia, memoria y reparación. Por ejemplo, no hemos visto una condena a estos ataques desde la unidad que debiera velar por el resguardo de estos espacios, nos referimos a la Subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”

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Aunque cada ataque, en su dimensión, es grave y afecta a la comunidad, Karen Cea resalta tres espacios que han sido víctimas de constantes daños: el Sitio Colón 636 de Punta Arenas, la ex Clínica Santa Lucía de Santiago y los atentados a los Memoriales y Museo de Neltume en la Región de Los Ríos.  El 28 de febrero de 2020 Colón 636, ex Centro de Detención y Tortura ubicado a pocos metros del centro de la capital de la Región de Magallanes, sufrió un incendio de grandes proporciones, que destruyó todo el interior del edificio. Iván González, director del observatorio de la Memoria y Derechos Humanos de Magallanes, relata: “En noviembre de 2019 se produjo una advertencia pues la casa fue apedreada y rompieron los vidros del primer piso. La casa es del Fisco, por eso la Agrupación de Familiares de Ejecutados políticos pidió al Ministerio de Bienes Nacionales tomar las medidas de protección correspondientes, pero sólo se tapiaron las ventanas con latas de zinc. No se tomó en cuenta nuestra petición. Así llegamos al 28 de febrero de este año, en que un incendio quemó el interior de la casa, que es Monumento Nacional, por completo. Nosotros pudimos entrar desde el sótano a mirar y es un hoyo inmenso por dentro, el exterior se mantuvo porque es de concreto”. Para el activista, la intención era destruir la casa, pero los agresores no contaron con la resistencia del material basal del edificio. “Entendemos que son acciones dirigidas, porque el 4 de marzo también se atacó el memorial que tenemos en el Cementerio de Punta Arenas. Son intentos de vandalizar la Memoria”, añade Iván González.

En Santiago, la ex Clínica Santa Lucía, donde prisioneros políticos fueron operados contra su voluntad por médicos que actualmente están procesados por la Justicia, ya son constantes los ataque. En el lugar también funciona la Comisión Chilena de DD. HH:  en un año han entrado cuatro veces a la casona destruyendo chapas, puertas, ventanas, robando equipos electrónicos, cámaras y computadores, causando caos e incluso dejando fecas humanas. Cada ataque ha sido denunciado a la Justicia: “Hemos tenido respuesta solo una vez donde el individuo dejó una mochila que fue clave para descubrir su identidad; el resto de las veces se realiza la denuncia, se realiza el peritaje y no se ha llegado a ninguna solución. Se reforzó la seguridad del espacio, pero lamentablemente no fue suficiente ya que entraron una vez más al sitio”, dicen los representantes del Sitio de Memoria ex Clínica Santa Lucía, quienes añaden sobre las sospechas de los autores de estos continuos ataques: “En este contexto es difícil no pensar que puede ser un ataque político, mas no tenemos pruebas para ello”.

En el norte del país, se registraron rayados al Memorial regional de Antofagasta, que no ha recibido ayuda para su reparación.  Y en el sur, en Neltume, los ataques se han sucedido hace años. Angélica Navarrete, presidenta del Centro cultural Museo y Memoria Neltume, relata que el primer ataque al museo fue en 2013, rompiendo los vidrios e incendiando la Sala de la Memoria. Además, los atacantes robaron un notebook y libros con testimonios de los hechos que sucedieron en la zona. “La denuncia fue hecha. Llegó la SIP de Carabineros, tomó huellas, acordonó el área y no se logró dar con ningún resultado. Y la fiscal cerró la investigación”, explica Angélica Navarrete. En 2017, sustrajeron -entre otros implementos- un cuadro con joyas mapuche. La investigación de la PDI tampoco llegó a dar con los responsables. En 2019 las placas recordatorias de los caídos en la zona intentaron sacarlas, hicieron rayados: “Nunca hemos conseguido esclarecer los hechos”, recalca la dirigenta.

Karen Cea resume las impresiones de los diversos Sitios de Memoria respecto a la situación actual y la falta de compromiso de las autoridades: “Cada vez que el Estado guarda silencio ante el ataque a Sitios de Memoria, está incumpliendo los compromisos internacionales del Estado de Chile en materia de verdad, justicia, memoria y reparación. Por ejemplo, no hemos visto una condena a estos ataques desde la unidad que debiera velar por el resguardo de estos espacios, nos referimos a la Subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”. Cea añade un tema más complejo: “Si profundizamos, podemos pensar en otras situaciones que ponen en riesgo a los Sitios de Memoria, por ejemplo, cuando el propio Estado y sus agentes es quien amenaza y destruye estos sitios de memoria, un ejemplo claro es lo ocurrido con Borgoño por ejemplo; o también cuando recientemente se anuncia la reducción presupuestaria a los Sitios de Memoria que hoy reciben un aporte financiero a través de un convenio de colaboración con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la vergonzosa suspensión de un fondo concursable para proyectos de cultura y sitios de memoria de la Unidad Programa de Derechos Humanos de la Subsecretaria de Derechos Humanos”. Frente a esta medida, la red de Sitios de Memoria envió una carta en agosto, que no ha sido respondida.

ENTREVISTA Mario Mutis – “VICTOR NOS TOCÓ A TODOS, MUY FUERTE”

“Víctor debe haber tenido unos diez años más que nosotros. Pero no era un personaje distante. Le reconocíamos que tenía una experiencia mucho más amplia que la nuestra y le preguntábamos ‘oye, Víctor y qué pasa con esto y qué pasa con lo otro’. Las conversaciones se referían al tema musical, pero también a un montón de cosas, del cosmos, de la poesía. En ese tiempo todo el mundo estaba con la mente muy abierta, pensando en cómo construir una nueva sociedad, un nuevo país, cómo cambiábamos esta sociedad para que fuera una sociedad más justa, más equitativa”.

Mario Mutis, histórico integrante de Los Jaivas, tiene su estilo. Por ejemplo, para describir la febril actividad de Víctor Jara en los inicios de los años 70, dice: “Estaba siempre haciendo cosas, conciertos, grabando, haciendo teatro… La cantidad de cosas que hacía y que no tenía tiempo ni para hacer pichí. Me sorprende que haya podido ir hasta Viña a conversar con nosotros”.

El cantautor y el grupo tuvieron varios encuentros en la casa de los hermanos Eduardo y Claudio Parra en Viña del Mar. La amistad nació así: “Nos encontramos una vez en Televisión Nacional, entre el 69 y 70, por ahí. Estuvimos conversando en el casino, creo que era la primera vez que nos encontrábamos: intercambiamos ideas y conversamos, tomamos café. Él después nos visitó en esa casa”. Los encuentros terminaban de madrugada: “Con canturreo y una estufita chiquitita a gas que calentaba nada porque era una casa gigantesca y uno que tenía que estar al lado de la estufa o si no se cagaba de frío. Nos amanecimos un par de veces conversando y surgió la idea en ese momento de hacer un disco tributo a Violeta Parra. Hoy pienso cómo habría sido ese disco, me habría encantado haberlo podido escuchar. Habría sido quizá un hito dentro de la historia musical chilena”. Ese disco no se pudo concretar por los tiempos de Víctor y Los Jaivas y por la contingencia política que fue tomándose la agenda.

Pero hubo otros momentos para compartir. “Víctor nos invitó a un festival que se llamaba ‘América no invoco tu nombre en vano’, que lo hizo en la Quinta Normal. Estaba él, nosotros, Los Blops, y otros grupos de la época”, recuerda Mutis. “El año 73 estábamos haciendo las grabaciones de ‘Palomita blanca’, la película de Raúl Ruíz, y también estábamos musicalizando un documental sobre el Tanquetazo. El tema se llamaba ‘La cueca negra’. Era muy cerca de lo que fue el golpe militar. Víctor andaba con un tema que se llamaba ‘La ve, no la vio y Dios no la ve’. Ese nombre lo inventó él”.

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“Eduardo Parra estuvo desaparecido como tres meses. Lo tomaron preso por alguna razón que nunca nadie supo. Pensamos que había muerto, pero al final logramos encontrarlo”. Las autoridades de la represión argentina lo tenían identificado: “Decían ‘¿Cuál es el músico, el mayor del grupo de todo este lote de hippies marihuaneros y marxistas leninistas que estaban en Argentina, arrancando del golpe militar chileno?’”.

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Tras el golpe, Los Jaivas se fueron a Argentina. Era un viaje que tenían agendado, incluso con conciertos de despedida, uno de ellos planeado para el 14 de septiembre en el Teatro Municipal de Santiago. “Obviamente no se pudo hacer, ni menos irnos a Argentina en la fecha planificada porque se cerraron las fronteras. Creo que el día 29 de septiembre logramos salir a Mendoza en un bus. De ahí nos quedamos en Argentina porque volver a Chile era un suicidio”.

Un nuevo golpe los alcanzó el 76 en Argentina. “En ese tiempo había golpe militares día por medio en América Latina, un desastre. Las balas corrían más que los instrumentos”, reflexiona Mario Mutis y cuenta un episodio de persecución política que los afectó directamente: “Eduardo Parra estuvo desaparecido como tres meses. Lo tomaron preso por alguna razón que nunca nadie supo. Pensamos que había muerto, pero al final logramos encontrarlo”. Las autoridades de la represión argentina lo tenían identificado: “Decían ‘¿Cuál es el músico, el mayor del grupo de todo este lote de hippies marihuaneros y marxistas leninistas que estaban en Argentina, arrancando del golpe militar chileno?’”.

Tras asentarse en Europa, Los Jaivas regresaron a Chile para una gira en 1981: “Hubo una iniciativa de hacer un homenaje a Víctor y nosotros grabamos ‘Vamos por ancho camino’. A mí me encantó como quedó, salió en el disco y ahí está como testimonio”. El trabajo se realizó en plena dictadura, pero el grupo decidió participar: “Ahí está nuestro aprecio, cariño y emoción por el Víctor, que nos tocó a todos muy fuerte”.

Mutis también recalca el perfil político de la acción de Víctor: “Era prácticamente un torbellino. Se le ocurrían mil cosas por minuto, ideas, proyectos y uno seguía conversando y te seguía contando cosas que quería hacer. Aparte de su trabajo en las poblaciones, que hacía bastante con centros de madres, juntas de vecinos”.  Con ese recorrido, Víctor Jara también fue un guía para el grupo. “Víctor debe haber tenido unos diez años más que nosotros. Pero no era un personaje distante. Le reconocíamos que tenía una experiencia mucho más amplia que la nuestra y le preguntábamos ‘oye, Víctor y qué pasa con esto y qué pasa con lo otro’. Las conversaciones se referían al tema musical, pero también a un montón de cosas, del cosmos, de la poesía. En ese tiempo todo el mundo estaba con la mente muy abierta, pensando en cómo construir una nueva sociedad, un nuevo país, cómo cambiábamos esta sociedad para que fuera una sociedad más justa, más equitativa”.

LA EMOCIÓN DE RECORDAR A VICTOR JARA

Festival Arte y Memoria 2020 de la Fundación Víctor Jara congregó a miles de personas en tres días de transmisiones

El encuentro surgido para conmemorar el Natalicio de Víctor Jara, Festival Arte y Memoria (FAM), estuvo cargado de emocion y canciones.  Este año este festival, que tradicionalmente se realiza en el estadio Victor Jara, tuvo su tercera version de manera virtual, logrando alta convocatoria en sus tres días de transmisiones en directo, entre el sábado 26 y el lunes 28 de septiembre.

Las cifras son decidoras: el FAM consiguió un alcance de 300 mil personas en Facebook, 24 mil visualizaciones en Youtube y más de 10 mil comentarios en redes sociales. Además, se conformó una cadena de 14 plataformas de transmisión que incluyó a centros culturales, municipios, redes de TV y hasta una señal de TV abierta comunitaria en Mendoza, Argentina.

Cristián Galaz, director de la Fundación, fue el anfitrión de la cita que -en total- tuvo 10 horas al aire con diversos ejes temáticos. El sábado, día en que Galaz animó junto a Natalia Valdebenito, se abordó la gran presencia de Víctor Jara en la revuelta popular que comenzó en octubre de 2019. El domingo, que contó con la participación de Paula Zúñiga, se dedicó a rescatar la historia y contexto del estadio Víctor Jara como Sitio de Memoria, con testimonios como el de la sobreviviente Lelia Pérez. Y el lunes, con Mariana Loyola en la conducción, se abordó la historia teatral de Víctor Jara -con un homenaje a sus compañeros y amigos Bélgica Castro y Alejandro Sieveking-, su compromiso político en los 50 años de la elección de Salvador Allende, y su relación con Joan Jara, que se enlazó con la reedición del libro “Víctor, un canto inconcluso”.

Durante los tres días, el FAM 2020 dejó emotivos momentos, como la participación de la artista Mapuche Beatriz Pichi Malén el sábado 26; el recuerdo de Roberto Márquez de su interpretación con la guitarra de Víctor Jara y una versión especialmente realizada para este FAM de “El cigarrito” a cargo de Los Vásquez, ambos en la jornada siguiente. El lunes 28 dejó varios hitos como la lectura de un fragmento de Víctor, un canto inconcluso”, a cargo de la actriz Emma Thompson, y la entrega de la distinción Arte y Memoria Joan Jara a la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira Matus. Este reconocimiento de la Fundación Víctor Jara distingue a quienes se han destacado por su trabajo en defensa del arte, los DDHH y la Memoria.

Las transmisiones del FAM en su tercera versión están a disposición del público en el canal Youtube.com/VictorJaraMusica.

ENCUENTROS CERCANOS cerró su segundo ciclo con las reflexiones de Jorge Coulon y el empuje de Neltume por su memoria

El programa de la Fundación Víctor Jara, ENCUENTROS CERCANOS, concluyó su segunda temporada con las palabras y música de Jorge Coulon de Inti- Illimani, y la participación de la presidenta del Centro cultural Museo y Memoria Neltume, Angélica Navarrete.

Como fue característico del ciclo, el trabajo por la Memoria de diversas organizaciones fue resaltado en el espacio, que se emite por las cuentas de Facebook y Youtube de la Fundación, y que es realizado gracias a una alianza con la Unidad de Memoria y Derechos Humanos de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes.

En esta oportunidad, Angélica Navarrete comentó cómo se ha desarrollado el trabajo en Neltume, organización que surge desde la comunidad en 2004 con el propósito de relatar la experiencia social de administración por parte de los trabajadores de 22 fundos en lo que fuera el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli (COFOMAP) y la represión desatada por la dictadura cívico militar en la zona; tragedia que tiene dos episodios clave: la resistencia de la población el 12 de septiembre de 1973, y el asesinato del destacamento guerrillero Toqui Lautaro en 1981.

Los memoriales instalados por la organización cerca del lugar de este ataque han sido atacados en varias ocasiones, con sierras y pintura. También han sufrido incendios y robos en su museo. Estos hechos han sido denunciados, sin respuesta: “Esta mañana fui a denunciar y el señor que me tomó la declaración me dijo: ‘¿cuántas veces va a seguir denunciando? Si esto va a seguir pasando y nunca va a haber ningún resultado’. Le respondí que lo haría mientras sea necesario, y que las placas vamos a volver a instalarlas y vamos a insistir en que hay una memoria que se tiene que respetar. Eso es lo que la gente tiene que aprender, a respetar. Aunque no sea mi historia, la gente tiene que respetar, porque hay una vida que se perdió en algún momento”, describió Angélica Navarrete.

“Los Sitios de Memoria son súper vulnerables. No hay interés por investigar este tipo de ataques y zanjar esa parte que le pertenece a gran parte de nuestra sociedad civil”, agregó la presidenta de esta agrupación. Esta opinión fue compartida por el director de la Fundación Víctor Jara, Cristián Galaz, quien expresó:

“Ese acto de resistencia que realizan ustedes es combatido por el poder que no quiere que esta memoria prevalezca. Pero sepan que no están solos en esta lucha”.

Jorge Coulon también reflexionó sobre la necesidad de memoria y valoró el trabajo de las comunidades, como la de Neltume. “La dictadura trató de romper la historia. Decir ‘acá no puede ocurrir nunca más que se organicen trabajadores, pobladores, campesinos’. Y han querido mostrar que esta nueva lucha social no tiene nada que ver con la de antes, pero el pueblo a través de la cultura ha tendido puentes, rindiendo tributo, reconstruyendo lo que sabíamos que estaba ahí”, analizó Coulon y sumó:

“Hemos visto esos ríos profundos que han mantenido vivo a Víctor Jara. También me emocioné cuando escuché en las calles de nuevo ‘El derecho de vivir en paz’ porque habiendo pasado tantas pellejerías y tantas cosas, aparece Víctor de nuevo cuando Chile se está jugando algo importante. Volvió el pueblo a las calles, exigiendo su derecho y cantándolo, haciéndole justicia a sus mártires”.

Sobre el proceso que se ha desarrollado desde ese momento, el músico de Inti Illimani reflexiona: “En este momento estamos aprendiendo de nuevo a conversar, a trabajar desde la base y no desde las cúpulas. De alguna manera la dictadura se encargó de destruir ese tejido organizativo que tenía el pueblo chileno y lo hizo de distintas maneras (…) Nosotros crecimos políticamente en ese ambiente de comunidad que habían construido otros y que venía de hace 60, 70 años y aportamos sobre un trabajo que ya existía”. Con esta perspectiva, define lo sucedido en los últimos meses: “Fue una rebelión popular -y me gusta esa palabra porque no fue un estallido. Decir ‘no quiero más esto’ es una rebelión, no una pataleta. Y esto nos va a obligar a aprender a conectarnos. Quizá eso tome tiempo y debemos tener conciencia, porque ahora tenemos que romper muchas cosas para lograr participar, mucho miedo, mucha represión”.

Con cuatro mujeres, emoción y reflexiones sobre la memoria se presentó la reedición de “Víctor, Un Canto Inconcluso” de Joan Jara

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura , convocatoria 2019, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Este miércoles 23 se desarrolló la cita virtual para presentar la reedición del libro de Joan Jara “Víctor, Un Canto Inconcluso”. La publicación tomó más de dos años de trabajo para incluir fotografías y documentos inéditos, labor que fue realizada por el área de archivo de la Fundación Víctor Jara junto a Joan, Manuela y Amanda Jara.

La actividad, cuyo anfitrión fue Cristián Galaz, fue seguida por cientos de personas a través de la cuenta de Facebook Fundación Víctor Jara @FundacionVJ y por el canal Youtube.com/VictorJaraMusica. Participaron como presentadoras de esta reedición Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos; la dramaturga y escritora Nona Fernández; y dos Premios Nacionales de Periodismo, Faride Zerán y Mónica González.

Alicia Lira comentó sobre la publicación: “Es un documento que conmueve. Vi algunas veces de lejos a Víctor, nunca estuve cerquita de él, pero ver este entrelazamiento de historia y datos, tan rigurosa y amorosamente realizado por ella hace que una termine conmovida. Me llena de orgullo como obrera, como trabajadora” y puntualizó:  

“Es más que un libro, es parte de una historia, de una convicción”

La vigencia de Víctor Jara y su conexión con la revuelta popular que comenzó en octubre pasado también fue abordada por las panelistas: “La reedición llega en un momento clave, no sólo porque rescata la figura de Víctor, que ha estado tan presente en diversas formas estos meses, también porque el libro es una biografía política y cultural de Chile, que comienza con el Chile pre-reforma agraria. Es un registro histórico acucioso, mezclado con un relato cercano, amoroso y cercano de ese país (…) Hay un deber de memoria con las nuevas generaciones no sólo de mostrar quien era Víctor, sino cómo era ese Chile”, destacó Faride Zerán.

Mónica González define a “Víctor, Un Canto Inconcluso” como “un libro que debiera estar en cada casa, que forma parte de nuestra historia, una historia que ha sido asfixiada, pero que emerge con una fuerza inaudita desde octubre”. La periodista también recordó cómo en el libro se hace patente la influencia y dedicada labor de dos personas que ya partieron, como Patricio Bunster y Eugenia Arrieta.  

“Los 44 balazos se los dispararon torturadores y asesinos del Estado”, dijo González, quien participó del proceso judicial que se llevó a cabo en Estados Unidos por el asesinato de Víctor Jara. Y advirtió que queda mucho pendiente en el trabajo de Justicia y Memoria:

“No se ha investigado el asesinato de muchos extranjeros que estaban en nuestro país y fueron encarcelados en ese estadio. No hemos sido capaces de empujar esa justicia y se la debemos a Joan, Manuela y Amanda, entre otras tantas familias”.

Desde el ámbito literario Nona Fernández analizó el libro, que conoció en su adolescencia con una publicación distinta, clandestina. “Le rindo homenaje a Joan por haber persistido con sus hijas y brindarnos hoy día este gran regalo. No queda más que aplaudirla, realzando su figura. Evidentemente es un personaje que, de alguna manera, encarna la voluntad de memoria, de recuerdo, de testimonio, de muchas otras mujeres y de muchas otras personas en general”. También agregó: “Hay una voluntad de entregar un relato, claro, cariñoso, eficiente. Con más años, puedo entender la dificultad que debe haber tenido ella para emprender este viaje en la memoria tan riguroso, porque hasta la sonrisa más hermosa de Víctor a la luz del tiempo es un recuerdo doloroso”.

Cientos de personas se conectaron con la música y sentimiento de Magdalena Matthey y conocieron el trabajo del Sitio Colón 636 en ENCUENTROS CERCANOS

“Soy la menor de 11 hermanos, vivíamos en una casa larga y angosta y a veces, mientras mis hermanos trabajaban, yo debo haber tenido 6 o 7 años, pasaba por ahí y la música siempre estaba sonando. La música siempre fue un familiar más, un hermano más, y ocurrió lo mismo con Víctor. De hecho, tengo una imagen súper grabada, de haber ido a ver a mis hermanas y escuchar ‘Cuando voy al trabajo/ pienso en ti’. Me acuerdo hasta de lo que tenía puesto y mi sensación fue de sentirme acogida, contenida. Entonces mi relación con Víctor partió, quizás inconscientemente, cuando yo era una niña. Con la Violeta yo partí mucho más tarde, pero con Víctor yo me sentí sumamente contenida por su voz, por las imágenes también”.

Con esa bella historia, la cantautora Magdalena Matthey comenzó su participación en ENCUENTROS CERCANOS, el programa de música y memoria de la Fundación Víctor Jara. Magdalena Matthey también interpretó algunas de sus canciones con su particular voz, que fue ampliamente celebrada por el público conectado en las redes sociales de la Fundación.

Además, comentó acerca de la influencia de Víctor Jara en su música:

“Esto de reflejar un poco la cotidianeidad, de acercarse y ser parte de una manera absolutamente natural de un mundo donde es necesario expresar de lo que estamos hechos, de cosas tan simples: del barro, de la tetera, las personas en su mundo diario. Yo siento que absolutamente tengo bastante de ese tema que tiene que ver, justamente, con la memoria. Creo que es algo fundamental”.

Su conexión con el cantautor es también de fechas: está de cumpleaños el mismo día. “El 28 de septiembre también es mi cumpleaños. Y cada vez que despierto en la mañana de ese día, antes de nada, digo ‘feliz cumpleaños, Víctor’”.

En el programa conducido por Cristián Galaz participó Iván González Toro, representante del Sitio de Memoria Colón 636 de Punta Arenas. “Es un lugar patrimonial, que está dentro del casco histórico de Punta Arenas” comentó y detalló: “Hay que entender que Magallanes es una zona militarizada por excelencia. Dada su ubicación geográfica siempre ha requerido que la presencia de contingente militar exista en todos sus niveles: Armada, Ejército y la Fuerza Aérea. Por tanto, no es menor el número de personas vinculadas a las Fuerzas Armadas acá. El alto contingente que acá gestionó y generó el golpe militar, sabía de antemano que este lugar iba a ser ocupado como centro de tortura. A medida que fue avanzando el movimiento represivo, este lugar, aunque era clandestino, se sabía por un alto número de la comunidad que era utilizado como centro de tortura.  Y eso que está en el corazón de Punta Arenas.  A dos cuadras de la plaza, a una cuadra de lo que era la intendencia, a una cuadra de la calle más transitada en Punta Arenas, al frente de una avenida muy transitada también, que es la Avenida Colón”.

Iván González también comentó la situación actual de la casa:

“El 2019 Magallanes no fue ajeno a la revuelta social. Acá hubo mucha movilización de las organizaciones y en noviembre el inmueble fue atacado de manera leve (…) La movilización social se fue ampliando, y el 28 de febrero. la casa fue incendiada. Nosotros nos enteramos muy de madrugada. Las personas entraron por la parte posterior de la casa. Todavía no sabemos cuáles fueron los focos de los incendios, pero se habla de dos o tres”.

Por esta razón, explicó el representante del Sitio de Memoria Colón 636, Bienes Nacionales ha determinado cerrar perimetralmente el lugar, mientras existe un proyecto para proteger a la casa de los rigores del clima en la zona.