Víctor en el presente: las bandas chilenas que hoy le rinden tributo 

En el año en que se cumple medio siglo de El derecho de vivir en paz, dos bandas nacionales realizan proyectos paralelos inspirados en la figura del músico. 


La música de Víctor Jara por años ha inspirado a artistas de diferentes épocas, estilos y países: desde punk, ska, pop y los riffs propios del rock. Su nombre es evocado como fundador de la música popular nacional, por eso no es casual que hoy bandas sigan mirando su obra y ejemplo para dar vida a nuevas composiciones.

“Yo no canto por cantar” es uno de los versos que más resuenan en Osvaldo Torres, miembro del trío de rock ritual, Kinmakirú. “Toda la música que nosotros hacemos tiene un mensaje”, dice y Ayün, su lanzamiento más reciente, dialoga de forma especial con el autor de “Plegaria a un labrador”. 

No es la primera vez que la banda Kinmakirú se inspira en el legado de Víctor. Anteriormente habían trabajado en un cover, recuerda Torres, pero esta vez optaron por ir más allá: “Ayün fue una improvisación; yo sentía que teníamos que transmitir un mensaje y hace rato que quería hablar de Víctor”.

“Para nosotros es uno de los referentes artísticos más grandes que hay en cuanto a mensaje, en cuanto a lo que transmitía”, comenta Torres sobre cómo se creó la canción lanzada hace unas semanas y que se estrenó acompañado de un videoclip grabado en un lugar especialmente simbólico: el ex centro de detención de la dictadura y actual Parque por la Paz Villa Grimaldi.

Ayün tiene la particularidad de incluir la voz de Víctor Jara. Por este motivo, la canción fue hecha llegar a la familia del cantante para su aprobación. “Joan y Amanda la escucharon, por lo que nos contaron, y les gustó, así que nosotros quedamos con el corazón muy lleno al saber que nuestro mensaje lo pudieron escuchar las personas que están relacionadas directamente con él”, dice el integrante de Kinmakirú.

Desde la vereda del folk punk también se prepara un homenaje. La banda santiaguina La Fiesta del Diablo trabaja en una nueva versión de “Ni chicha ni limoná” que será parte de un proyecto producido por Tributos Punk $hile, los mismos que en 2018 gestionaron el homenaje a Los Prisioneros, Güiar Sudamerican Punk Rockers.

“Víctor Jara tenía un nivel de composición muy bueno. Se relacionó con muchos músicos, tenía harto de canto gregoriano, entonces tiene melodías que están en el inconsciente pero que no son tan comunes. Su forma de composición es particularmente de nuestro gusto”, explica Jimmy Attack, vocalista de La Fiesta del Diablo. “Nosotros hacemos algo distinto a lo habitual del punk, le metemos mucho más folclor y cosas así. Entonces a la versión de ‘Ni chicha ni limoná’ que estamos haciendo le pusimos violines, acordeón y un ritmo medio como chacarera”, adelanta.
La salida del álbum tributo en clave punk aún no tiene fecha de lanzamiento debido a que la pandemia ha retrasado su presentación, pero ya se puede visualizar cómo ha marcha el trabajo detrás y la producción de este proyecto en las redes sociales de Tributos Punk $hile

Orietta Escámez: el adiós a una pionera del teatro

La fundadora de la emblemática compañía de Los Cuatro falleció el pasado 11 de mayo en el Día Nacional del Teatro.


Cuando inició la pandemia en 2020 y quedarse en casa se convirtió en parte de la rutina, la actriz Orietta Escámez junto a su hija, Orietta Paz Duvauchelle, empezaron a ordenar folletos, recortes y material que guardó de su época dorada en el teatro. En esas memorias conservadas en la casa de la intérprete están guardados los emblemáticos años de la compañía de Los Cuatro, fundada en 1960 por la actriz; su marido de entonces, Humberto Duvauchelle; y su cuñado, Héctor Duvauchelle. Juntos realizaron un trabajo vanguardista y digno de relevancia dentro de la historia del teatro nacional.   

Nacida en 1938, Orietta Escámez estudió en la Universidad de Concepción y su trabajo como intérprete la llevó a destacar no solo en las tablas, sino también en cine, radioteatro y difusión poética, mostrando su versatilidad en distintos formatos. Pero fue su labor junto a los Duvauchelle que convirtieron a Orietta Escámez en una imprescindible del teatro chileno. “(Los Cuatro) son el referente obligado de cualquier compañía independiente. No sólo por su calidad artística, sino también por su capacidad de autogestión”, explica la periodista especializada en teatro Verónica Marinao. 

En el invaluable material de archivo que queda de Los Cuatro, del que hoy son guardianas Orietta Duvauchelle y su tía, María Elena Duvauchelle, existen fotografías donde aparece un joven Víctor Jara. El artista era cercano a Orietta y Humberto, tanto así que lo convocaron para la dirección de dos obras: Dúo (1965) y Entreteniendo a Mr. Sloane (1968).

“Ella fue bastante cercana a Víctor, al igual que Humberto Duvauchelle y Héctor Duvauchelle”, recuerda la actriz y cuñada de Escámez, María Elena Duvauchelle. “Siempre trabajaron con Víctor; había una gran admiración porque era un director creativo, un director que realmente es difícil encontrar, completo como ser humano y como profesional”, agrega. 

Fue de la mano de Los Cuatro y bajo la dirección de Víctor Jara que en la obra Entreteniendo a Mr. Sloane el teatro chileno habló por primera vez en escena sobre la homosexualidad y mostró un beso entre dos hombres, dejando en evidencia lo vanguardista de la compañía, un acto que no dejó indiferente a nadie. 

“Mi mamá hablaba muy bien de Víctor y tenía lindos recuerdos de su dirección”, cuenta Orietta Duvauchelle. “La verdad es que fue una gran pérdida, siempre dijo mi mamá. No solamente como compositor, cantante, sino que también como director de teatro”. 

En 1974, tras el golpe de Estado, la compañía se fue de gira a Venezuela y la dictadura no les permitió regresar a Chile. “El golpe militar lamentablemente impidió que Chile viese de cerca la evolución artística de Los Cuatro, pero sin duda son una leyenda del teatro nacional”, explica Verónica Marinao.

Una vez que la pareja de actores regresó a Chile volcaron nuevamente su vida al teatro. Orietta protagonizó obras como Yo mujer (1985) donde “interpretó trece personajes femeninos diferentes con lo que daba cuenta de su amplio registro”, detalla Marinao. En el montaje encarnó a una ordadora feminista, a Gabriela Mistral, una madre chilena en Haití, una bailarina stripteasse, entre otras. 

El recuerdo de Orietta Escámez, tras su despedida, es de una actriz de vanguardia, dedicada, disciplinada. Una pequeña parte de su trabajo con Los Cuatro en cine se puede ver en línea, en “La maleta”, mediometraje dirigido y escrito por Raúl Ruiz. Acá el link: http://cinetecavirtual.uchile.cl/cineteca/index.php/Detail/objects/2345

El patrimonio en disputa: el proyecto que busca cambiar la ley y la esperanza que da la Convención

Las organizaciones vinculadas al patrimonio alzaron la voz cuando el gobierno puso urgencia a la nueva Ley de Patrimonio Cultural, advirtiendo que se busca poner el patrimonio y la cultura al servicio de los intereses económicos. La Convención Constitucional abre una nueva posibilidad de rescatar el verdadero sentido del patrimonio y la memoria.


En junio de 2019 el gobierno de Sebastián Piñera presentó el proyecto de Ley del Patrimonio Cultural, una iniciativa cuya principal función sería modernizar la institucionalidad actual encargada del área y crear el Consejo Nacional del Patrimonio Cultural y el Consejo Regional del Patrimonio Cultural. 

Ya en ese entonces, la agrupación Frente por el Patrimonio -que reúne a diversas entidades del mundo cultural, investigación, ciencia, monumentos, entre otros – se mostró disconforme con la propuesta y mediante un comunicado que indicó que “al Gobierno no le interesa sentarse con las organizaciones ciudadanas haciendo oídos sordos a expertos, practicantes y comunidades de base”.

El 24 de marzo pasado, la propuesta más ambiciosa del gobierno en materia de cultura tomó nuevamente relevancia y encendió las alarmas de organizaciones y entidades patrimoniales cuando el Ejecutivo le puso suma urgencia al proyecto para sacarlo adelante. La situación las mantiene en alerta hasta ahora. 

El Colegio de Arqueólogas y Arqueólogas de Chile, la Asociación Nacional de [email protected] del Patrimonio (ANATRAP), la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), la Red Sitios de Memoria, la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales, y el Sindicato de Actores y Actrices de Chile (SIDARTE) y las demás entidades que conforman el Frente por el Patrimonio consensuaron un nuevo texto que concentraba dos puntos fundamentales: el trasfondo económico del proyecto y la ausencia de participación ciudadana en el debate.

“Este es un proyecto de ley de amarre en contra de la protección del patrimonio cultural de las comunidades y el pueblo de Chile que busca, bajo una concepción neoliberal, desproteger y desregular el patrimonio”, explica Jorge González San Martín, presidente de Asociación Nacional de Funcionarios del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (ANFUCULTURA). Desde la organización afirman que la función de este paquete de leyes es “despotenciar la función pública en diferentes organismos o instituciones públicas” antes de que el patrimonio pueda quedar garantizado como un derecho en una nueva Constitución.

En cuanto a la forma de armar esta normativa, el presidente de la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales, José Osorio, detalla: “Tenemos un problema ético debido a que no se ha cumplido con el Convenio 169 de la OIT que mandata al Estado a realizar consulta indígena previa cuando hay algún instrumento normativo que va a afectar a pueblos originarios del territorio”. 

Osorio agrega: “El ingreso (del proyecto) del 2021 no contó con la participación ciudadana de carácter vinculante que nosotros solicitamos en múltiples ocasiones. Le hicimos una propuesta al gobierno, representados por el subsecretario Emilio de la Cerda y no hubo voluntad política”.

Sin embargo, la Convención Constitucional abre una oportunidad para el patrimonio como derecho. El Frente por el Patrimonio afirma que se necesita modificar la actual Ley de Monumentos Nacionales debido a que fue creada en 1925 y solo actualizada en 1970, pero el proyecto del gobierno solo implica un retroceso. “Efectivamente tenemos una ley antigua y han sido las organizaciones territoriales y de trabajadores las primeras en decir que aquí era necesaria una nueva institucionalidad patrimonial. El gobierno tiene los instrumentos para llevar adelante los fomentos productivos y la destinación de recursos necesarios para proteger el patrimonio, pero ¿qué ha hecho desde el inicio de la pandemia? ha debilitado la institucionalidad patrimonial recortando recursos”, dice González.

El escenario de la Convención Constitucional es el camino al que apuesta el Frente por el Patrimonio como oportunidad para garantizarse como un derecho. “En el marco del proceso constituyente, lo que se propone es que sea la nueva constitución democrática la que establezca que el Estado de Chile es plurinacional, que se reconozca el derecho a la cultura, al patrimonio, como derecho constitucional”, explica el presidente de ANFUCULTURA.

“Nos hemos dado la tarea de escribir los párrafos asociados al derecho del patrimonio para que los convencionales puedan contar con ese insumo para lo que va a ser el proceso de redacción de la nueva constitución”, cuenta el representante de barrios y Zonas Patrimoniales. 

La agrupación ya ha iniciado el trabajo de reunirse con convencionales, 15 de ellos firmaron una declaración creada desde el Frente para que se logre instalar el patrimonio como un derecho.

DESTACADO: Recuperar el Estadio Víctor Jara

La Fundación Víctor Jara trabaja permanentemente en la recuperación del Estadio Víctor Jara, como sitio de memoria y arte. Desde abril de 1991, cuando se realizaron las Jornadas de Purificación, hasta las ediciones del Festival Arte y Memoria, que comenzó en 2018 y este año tendrá una nueva edición, el proyecto ha sido rescatar este recinto, por décadas abandonado o dedicado a múltiples usos sin ninguna línea programática; para transformarlo en un sitio de historia viva, que acoja expresiones artísticas, culturales y patrimoniales. Porque en sus rincones y murallas se reúnen el dolor y la brutalidad, pero también la esperanza y la voluntad de un pueblo de expresarse.

Portugal, Colombia, Argentina, Panamá, Estados Unidos: 5 momentos de “Las huellas de Víctor en el mundo”

El ciclo 2021 del programa de la Fundación, ENCUENTROS CERCANOS, tiene dos nuevas secciones: la primera está dedicada al Archivo Víctor Jara; y la segunda indaga en las huellas de Víctor en distintos lugares del mundo.

Así, se ha mostrado el compromiso de Brigada Víctor Jara, un grupo fundado en 1974 en la ciudad de Coimbra en Portugal. Manuel Rocha, violinista de la agrupación, cuenta: “Víctor siempre fue muy inspirador de la lucha por la democracia en Europa, y más en el Portugal que en 1974 salía de la dictadura fascista”. La Brigada Víctor Jara prepara un disco para conmemorar los 50 años del asesinato del cantautor, donde mezclarán sus canciones con la sonoridad de los instrumentos populares de Portugal. “Estamos iniciando la preparación, procurando caminos de coincidencia con nuestros caminos históricos. La obra es muy rica y muy bella, así que el problema va a ser escoger entre las joyas del tesoro”, relata Manuel Rocha.

El segundo punto en el mapa mostró el trabajo del Centro Cultural Popular Víctor Jara de Bogotá. Se trata de un espacio de educación, encuentro, música y expresión que trabaja en el centro de la comunidad de Usme, en la capital colombiana. Han desarrollado múltiples proyectos vinculados con Víctor, como el informativo “Luchín del bosque”, que cuenta noticias del Centro Cultural y del barrio.

El viaje se traslada a la ciudad de Tucumán en Argentina, donde en marzo de 2021 se desarrolló la tercera edición del Festival Víctor Jara de Cantautores, que reúne a exponentes de la canción de autor de Latinoamérica. La línea de trabajo de este encuentro es “el compromiso y el talento”; por eso decidieron que este año mantendrían su propuesta pese a la pandemia, realizando un Festival online. Según Carlos Andújar, uno de los organizadores, uno de los objetivos del Festival es dar espacio a propuestas de cantautoría heterogéneas, personales, con diversas estéticas.

Afrodisiaco es el nombre del dúo que forman las artistas panameñas Tatiana Ríos y Miroslava Herrera, quienes se han acercado a la herencia de Víctor Jara a partir de sus propias biografías y de su trabajo musical. Miroslava cuenta que una de sus maestras de escuela fue una chilena exiliada, quien le mostró por primera vez la música de Víctor. El vínculo se fue profundizando hasta que el último año realizó un cover de “Deja la vida volar” que incluye instrumentos panameños como una base de atravesao, además de un ensamble de tambores y piano.

En la quinta emisión de “Las huellas de Víctor Jara”, el músico y politólogo estadounidense Tom Morello se refirió a la importancia de Víctor Jara para su carrera. “¿Cómo aprendí sobre Víctor Jara? Fue en mis estudios sobre cómo los Estados Unidos intervino en Latinoamérica apoyando el golpe fascista que derrocó a Allende. En el proceso de estudio supe de un músico llamado Víctor Jara quien fue asesinado por los fascistas. La gente pregunta si acaso la música puede cambiar el mundo, si acaso la música realmente importa. Bueno, Víctor Jara es un ejemplo perfecto, de que si, absolutamente”. También abordó el legado de Victor para las artes y los derechos humanos: “Víctor Jara continúa luchando, Víctor Jara continúa cantando, en cada uno de nosotros y nosotras, en cada estado o región. Desde una banda de garaje, a quienes le preocupan más sus seguidores y no cuánto dinero están ganando; hasta todas las bandas de estadio, que predican un mensaje de amor, unidad, y solidaridad. Yo sé que cada vez que estoy en un escenario tocando guitarra o con un micrófono, el espíritu de Víctor Jara está ahí conmigo, y las cosas por las cuales él luchó, yo seguiré luchando por ellas”.

Los capítulos completos de “Encuentros cercanos” y la sección “Las huellas de Víctor Jara en el mundo” están disponibles en el canal de Youtube Fundación Víctor Jara.

Víctor en la pantalla grande: su desconocida participación en el cine

Como parte del Festival de la Cineteca Nacional, se reestrenó la película “Un viaje a Santiago”, trabajo que cuenta con una especial y hasta ahora desconocida participación de Víctor Jara.

Cuando Ricardo Correa hizo el depósito en los archivos de la Cineteca de “Un viaje a Santiago” (1960), que fue dirigida por su padre, Hernán Correa, no sabía que en sus manos tenía el único archivo fílmico de ficción donde puede verse al cantautor nacional. Su carrera como actor y director teatral es conocida, pero esta histórica participación de Víctor en el celuloide estaba en el olvido hasta que el visionado de la cinta permitió el hallazgo.

La historia fue grabada en el pueblito de Los Dominicos donde se sitúa Tunco, una localidad ficticia que, a través de la comedia, muestra la realidad campesina del Chile de 1960. Allí los habitantes de la ciudad deciden recurrir a un político para buscar solución a los problemas que aquejan a su comunidad.

“Es una comedia que tiene un sentido crítico a la vez sobre los políticos de la época. Trataba de un grupo de campesinos que viajaba a la capital a ver a su diputado y llevaban unos canastos con gallinitas y huevitos secos”, recuerda Pedro Chaskel, quien participó como asistente de cámara del metraje protagonizado por Justo Ugarte, Chela Bon, Silvia Villalaz y Raúl Montenegro.

Pero ni el mismo Chaskel recordaba que había un personaje secundario encargado de retratar la realidad del inquilino en los campos chilenos y que es interpretado por un joven Víctor, quien para la época de la filmación no superaba los 30 años. “Es un campesino que está trabajando. Un inquilino de campo que está con su patrón. Y de repente a ese patrón lo quieren echar de la tierra porque otro latifundista dice que le pertenece”, detalla Pablo Insunza, coordinador de preservación de Cineteca Nacional.

Insunza participó del trabajo de restauración de “Un viaje a Santiago” durante el 2020. Al momento de digitalizar el material y visualizarlo se llevó la sorpresa de encontrar ahí a Víctor. “Revisando las imágenes, nos encontramos esta persona que se parecía a Víctor Jara y dijimos ‘¿será?’. Fuimos a mirar los créditos y ahí estaba. Fue muy bonito, fue muy emocionante encontrarlo, verlo ahí y poder rescatar esa imagen”, cuenta.

Si bien la Cineteca Nacional cuenta con material fílmico de la carrera musical de Víctor Jara, “Un viaje a Santiago” es hasta el momento la única película en su registro donde el músico actúa para un largometraje de estas características. Gracias al trabajo de restauración, es posible ver de forma nítida al cantautor y su participación en la película.

José Soza, la voz de “Somos cinco mil”


Tal como dice Joan Jara uno de los momentos inolvidables de Canto libre, “Canto libre. Jornadas de Purificación Estadio Chile” fue la lectura del último poema de Víctor Jara, escrito en ese mismo estadio y que logró conocerse gracias a los riesgos tomados por una serie de compañeros de encierro de Víctor.

El encargado de leer las palabras que comienzan con “Somos cinco mil…” fue el actor José Soza. Con su voz inconfundible rememora cómo se involucró en el acto: “Me contactó Patricio Bunster, con quien nos conocíamos desde la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, donde fui su alumno en expresión corporal. También fui iluminador y técnico en algunas de las obras de Joan Jara”.

El proyecto lo cortó radicalmente el golpe de Estado. Soza fue detenido el mismo septiembre de 1973: “Por una casualidad me sorprendieron yendo de Santiago a Talca, a la casa de mi padre. Estuve secuestrado una semana en el Estadio Nacional”.

Con todas esas historias y memorias, Soza recibió la invitación a leer el texto clave de las Jornadas de Purificación, en el mismo estadio donde Víctor lo escribió: “Me gustó mucho que Patricio me hubiera elegido. Debí estar muy nervioso por la tremenda responsabilidad”. Según el registro audiovisual que se conserva, Soza leyó desde el público, con cientos de personas rodeándolo. “No recuerdo los detalles ni dónde me ubiqué; sí el nerviosismo, el hecho mismo de estar haciendo esa lectura ahí, y en un estadio repleto”.

A 30 años de Canto libre: Jornadas de Purificación del ex Estadio Chile

Una de las luchas de nuestra Fundación es recuperar el Estadio Víctor Jara para el pueblo y que el recinto -ubicado entre las calles Unión Latinoamericana y Bascuñán Guerrero en Santiago Centro- deje el abandono de décadas para transformarlo en un espacio de arte, de cultura y de expresión popular. Este esfuerzo comenzó hace tres décadas, cuando las puertas del ex Estadio Chile se abrieron para dejar entrar aire fresco y sanador. Se trata de “Canto libre. Jornadas de Purificación Estadio Chile”, un encuentro que se realizó el 5 y 6 de abril de 1991 reuniendo a centenares de artistas en escena y a miles de personas en las gradas para participar de un momento de unión de expresión artística, la memoria y la política.

Las Jornadas de Purificación fueron idea de Joan Jara y sus hijas, Manuela y Amanda. Para desarrollar la propuesta convocaron al actor y director de teatro Andrés Pérez y al bailarín y coreógrafo Patricio Bunster. La impronta de sus visiones artísticas se manifiesta en los registros que se conservan del acto: Vigilia de cantores a lo humano y lo divino, un rito mapuche de purificación, puesta en escena de danza y de escenas que remitían al exilio, al viaje, al dolor que miles de personas vivieron en el Estadio.

En su libro “Victor Jara, un canto inconcluso”, Joan Jara rememora:

“Fue un acto sublime de amor y solidaridad en el que tomaron parte muchos amigos, que desde fuera del país, lo habían apoyado económicamente; los artistas, que dieron lo mejor de sí mismos; y las seis mil personas que llenaron el estadio para asistir al evento”.

La trascendencia de “Canto libre” también es abordada en “Canto de las estrellas: Un homenaje a Víctor Jara” publicado por Moisés Chaparro, José Seves y David Spener. Especial atención tiene la participación de los poetas populares: “Con Gabriela Pizarro (destacada folclorista y alumna de Violeta Parra y Margot Loyola) nos reunimos con uno de los grupos de Rancagua, precisamente al que pertenecía Moisés (Chaparro), conformado por unos doce poetas. Ciertamente, el caso es inédito, porque cuando ellos participan de un velorio en el campo siguen -según nos cuenta Moisés-, normas muy estrictas. Convinieron en que debía haber un número de poetas igual al número de víctimas. Que cada poeta representaría a una víctima, contando acerca de su vida y cantando al martirio padecido por ella. Así, se decidió la participación de nueve poetas en correspondencia al número de víctimas que hasta entonces se conocía (posteriormente ese número creció)”.

El contexto en que se realizó el acto era el de un país que había vivido la esperanza de sacar al dictador, pero que ya comenzaba a vivir la decepción de un modelo de sociedad que no cambiaría y se mantendría por décadas. El ambiente, además, estaba caldeado por la muerte del UDI Jaime Guzmán. “Todo se hizo con la indiferencia del gobierno democrático recién elegido y de las instituciones y medios de comunicación. Era solo un hecho de pueblo y dependía únicamente de nosotros, los artistas populares”, agrega José Seves en el libro.

Pese a estas dificultades, la gente llegó, y por miles. Caminando por la Alameda con bailarines y músicos y llenando el Estadio: “Cuando el último poema de Víctor, inacabado, fue recitado públicamente por primera vez en aquel lugar, fue realmente como si el último grito de esperanza de Víctor hubiera visto luz”, dijo Joan en su relato para “Víctor un canto inconcluso”.

En el canal de Youtube Fundación Víctor Jara está disponible la cápsula que realizó el equipo de archivo acerca de las Jornadas de Purificación.

Taller de Escritura