Mujeres en las canciones de Víctor Jara

Ante la inminencia de un nuevo 8 de marzo, revisamos algunas composiciones de Víctor Jara donde retrata o le habla a mujeres.

Angelita Huenuman es uno de los tantos personajes reales que aparecen en las canciones de Víctor Jara. A ella la conoció en las vacaciones de 1969, cuando estaba en Contulmo con su familia, y unos amigos le ofrecieron bordear el lago Lanalhue en jeep hasta una zona en la que no había caminos, y donde vivía una importante tejedora mapuche. Era el valle del río Pocuno, donde ella los recibió en su casa, le mostró su enorme telar, y les habló de su oficio y de su vida. Al año siguiente regresaron a visitarla y ese mismo 1970 Víctor grabó esa canción. Angelita murió muchos años después, en 1987, y siempre atesoró esa canción, que lleva su nombre y apellido: “Angelita Huenuman.

Pero los retratos de hombres y mujeres  son muy abundantes en el cancionero de Víctor Jara. A veces se trata de personas reales, como Angelita, y otras veces se trata de personajes inventados, inspirado en las muchas historias que conoció y vivió. De hecho, la primera canción que compuso y cantó él, Paloma quiero contarte (que en su primera grabación se llamó “Palomita verte quiero”), estaba dedicada a una mujer concreta: Joan Turner, la bailarina inglesa con la que había iniciado una historia de amor a fines de 1960, y con quien se casó en 1964.

Victor Jara y su hermana María en su primera Comunión. Fecha estimada 1944 | Archivo Victor Jara

En su primer disco, titulado Víctor Jara, incluyó una canción donde le habla a su hermana María, según dijo Joan Turner en 1979, en una reedición española de ese disco. “Una mujer que había sufrido toda la tragedia de vivir y madurar en una población callampa”, dice Joan sobre “No puedes volver atrás”, y donde Víctor Jara le habla a otra persona —probablemente a María— , al salir de la pobreza, que él describe como “un mar amargo y negro / Que se tiene que aclarar”.

Esta manera de hablarle a una mujer aparecerá otras veces en el cancionero de Víctor Jara. A fines de 1971 lanzó un single con dos canciones, que luego nunca incluyó en algún LP: Por el lado A estabaOiga pues, mijita, la divertida respuesta de un obrero a su pareja, que le pide involucrarse en los procesos políticos de ese tiempo. Y en el lado B estaba Muchachas del telar, donde les habla a las obreras textiles, que en ese momento participaban de la gestión de sus fábricas, estatizadas por el gobierno. “Gira, muchacha, gira / teje el hilo de tu destino” dice en esa canción, reeditada luego con el nombre “Obreras del telar.

Victor Jara con Angel Parra y Los Blops en 1971 | Archivo Victor Jara

Ese mismo 1971, a comienzos de año, Víctor Jara había lanzado su disco El derecho de vivir en paz, donde también hay una canción en la que le habla a una mujer: Abre la ventana, que según Joan en Víctor, un canto inconcluso está dedicada a “la mujer pobladora”. En esa canción, Víctor invita a una mujer llamada María a que deje que “el sol alumbre por todos los rincones de tu casa”, en clara referencia a los tiempos de cambio que se vivían con la reciente llegada del gobierno socialista: “Pasó lo más cruel / ahora tus ojos se llenan de luz / y tus manos de miel”.

Al igual que el tema que da nombre al disco, esta es una canción que también grabó con el grupo Los Blops, pero en un formato “desenchufado”. Eduardo Gatti, guitarrista de Los Blops, tocó el tiple colombiano, y por eso es una canción musicalmente muy llamativa.

En 1972, en su disco La población, hay una esencial presencia femenina, con la participación de Cantamaranto, un conjunto de seis mujeres que se formó en el Conservatorio de la Universidad de Chile, y que según ellas, Víctor Jara había sido una suerte de padrino. Las ayudó a formarse, las llevó a algunos conciertos para que actuaran y en 1972 las invitó a La población. Allí participaron con sus voces en tres canciones, y en una de ellas como protagonistas: La carpa de las coligüillas, que Víctor Jara dedicó a las prostitutas de la toma, que instalaban su propia carpa, y cuya historia la conoció de las conversaciones que tuvo con pobladores y pobladoras para hacer este disco.

“Ellas fueron muy responsables con sus obligaciones poblacionales y los compañeros las respetaban como a iguales, sin que su profesión afectara las relaciones humanas, ya que estaban unidos por las mismas necesidades” dijo Víctor Jara sobre esos personajes, en la Revista Ramona de agosto de 1972. La canción es un diálogo entre un poblador y las coligüillas, que “tenían clientes antes de tener terreno”.

Y ese mismo disco abre con una voz femenina. Lo único que tengo es un testimonio que escribió Víctor Jara con Alejandro Sieveking, y que musicalizó como una tonada, según se describe en el libro Obra musical completa. Allí habla una mujer que no tiene casa donde vivir. Es el punto de partida del disco y la canta Isabel Parra con la guitarra de Víctor Jara. Y es una canción de amor.

Lanzamiento del libro «Víctor Jara: 150 canciones y un poema»

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El periodista Jorge Leiva —en compañía de Amanda Jara— presentó su libro que detalla y explora toda la obra musical del cantautor chileno que fue asesinado tras el Golpe de Estado de 1973.

Este 25 de noviembre en la sala CEINA, el periodista Jorge Leiva presentó ante más de 400 personas su nuevo libro, Víctor Jara: 150 canciones y un poema, el que sigue la carrera musical de uno de los músicos más prolíficos y versátiles del canto popular chileno y latinoamericano. Leiva realizó una exhaustiva y rigurosa investigación de la obra musical del artista asesinado por militares tras el Golpe de Estado Civil-Militar de 1973.

El periodista Pablo Aranzaes fue el encargado de moderar la conversación que mantuvo el autor del libro, Jorge Leiva, en compañía de la hija de Victor, Amanda Jara, quien además es la presidenta de la Fundación que lleva el nombre del cantautor. El panel también estuvo integrado por Marisol García, periodista musical.

(De izquierda a derecha) Jorge Leiva, Amanda Jara, Marisol García y Pablo Aranzaes

Durante el diálogo, Amanda Jara se refirió a la pérdida de su padre, Victor Jara, que fue asesinado cuando él tenía 40 años. «Perder al papá casi a los 9 años fragmenta algo que se hace pedacitos. Con mi mamá y hermana, tuvimos la suerte —digamos— de recuperar su cuerpo, pero además contábamos con un archivo propio con fotografías, entrevistas e incluso teníamos el privilegio de conservar su voz. Tras los años, recibo la experiencia de otros sobre mi papá. Entonces esa memoria fragmentada por un trauma se va reconstruyendo con el relato de otras personas. Es fuerte cuando otros te devuelven al papá. Te devuelven pedazos y uno lo va armando. Pero es bonito eso, porque siempre estoy descubriendo a mi papá. Mi papá está muy aquí y eso es maravilloso», confesó Jara.

La presidenta de la Fundación Victor Jara también sostuvo que «este libro es el ancla de la relación entre la Fundación y Jorge. Este libro cae en tiempos de negacionismo, pero gracias a este tipo de trabajos Victor seguirá estando muy presente. Yo agradezco este libro, porque ahí dice todo sobre mi papá».

Jorge Leiva y Amanda Jara en el lanzamiento del libro Víctor Jara: 150 canciones y un poema

Fue entre 2018 y 2019 que Jorge Leiva comenzó la investigación para trabajar en este libro que reúne las composiciones del cantautor, reinterpretaciones que han hecho otros artistas de su obra, pero además, de interpretaciones que realizó Victor Jara de canciones que no eran de su autoría.

El también encargado de documentación de la Fundación Victor Jara detalló que fue «un trabajo ardúo e interesante que trajo millones de otros caminos». Agregando que «la idea de este libro es mostrarle a las personas que las canciones tienen una historia detrás. Como por ejemplo, el contexto de un país, hay canciones de cuna, medievales, tonadas, villancicos. Esa amplitud y riqueza me permitió conversar con mucha gente. Hubo 60 entrevistas y este libro me permitió conversar con personas que me contaron cómo conocieron a Victor Jara, cómo trabajaron cierta canción y eso es muy entretenido y apasionante».

Leiva también comentó que lo que más le llamó la atención fue «el hambre de Victor Jara». «Él tenía una búsqueda permanente por crear canciones. Victor Jara tenía una curiosidad tremenda. Siempre andaba preguntando y conversando. Él hacía millones de cosas, dirigía obras de teatro, hacía eventos, hizo un disco conceptual, era como incansable. Esa búsqueda que tenía me parece muy inspiradora y creo que nos llama a nosotros a buscar más. Él tenía un acercamiento humano en la investigación. Cuando él hace el álbum La Población va donde los pobladores y conversa con ellos. Él no estaba en la búsqueda de la celebridad ni del reconocimiento, sino que de los procesos sociales y de la gente».

En 16 años de carrera musical, interrumpida por su asesinato en 1973, Victor Jara incursionó en el folclor, el rock, la trova y el canto político y religioso, además de la música docta e incidental para teatro, entre muchos otros géneros. En Victor Jara: 150 canciones y un poema, Jorge Leiva detalla y profundiza la historia tras la obra musical de Jara, desde 1957 a 1973. El periodista explora los orígenes y el contexto en que fueron compuestas y grabadas las canciones, los lugares, los sucesos, las personas que las inspiraron y el contexto histórico en que vivió el artista. Este libro —que fue editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE)— recurre a testimonios inéditos y a una detenida revisión de archivos y piezas sonoras, audiovisuales e impresas.

El encuentro también estuvo marcado por las intervenciones musicales de artistas como Francisco Jara, Camilo Salinas, Elizabeth Morris, Ismael Oddó, Pancho Sazo de Congreso y de José Seves, integrante de Inti-Illimani Histórico. Estos dos últimos músicos fueron cercanos a Victor Jara.

El libro Víctor Jara: 150 canciones y un poema está disponible en la tienda física y online del Sello Víctor Jara.

GALERÍA DE FOTOS:

*Fotografías por Constanza Yáñez.